La Felicidad Paradójica y el Consumo

La Felicidad en nosotros, ha ido cambiando desde siglos anteriores, fundamentalmente por la revolución del consumo capitalista, el cual crea necesidades materiales que se logran con dinero, pues inicialmente nos conformábamos y éramos felices son con satisfacer las necesidades fisiológicas y condiciones mínimas para aguantar el calor, lluvias entre otros, así en la actualidad, muchas personas, buscan la felicidad en lo material

 

. Estos cambios influyentes en el consumo y mal asociado a la felicidad, es planteado por Easterlin en tres fases; una antes de la primera guerra mundial, donde lo importante de producir era para satisfacer lo nacional y mejora de nuestro país, tal como ferrocarriles. La segunda que inicia en los años 1950, con el lanzamiento ahora en publicidad, aumenta el consumismo, la competencia industrial de quien producir más, y los medios publicitarios en masa hacen su función de inocular en las personas la constante necesidad de comprar, de consumir y de actualizar.

La última fase referida por este autor es la vigente, y en la cual se tiene un chip mental de una constante evolución de tecnologías, modas y más, pasan a ser obsoletos en intervalos muy cortos de tiempo, creando la necesidad de trabajar para obtener dinero necesario y así poder salir de nuestra “obsolescencia” creadas para el consumo. En esta parte es importante acotar que si la persona no consigue saciar su actualización de lo obsoletos, tienden a deprimirse trayendo con ello un problema mental, contrario a ello, aunque nuestras sociedades tiendan a ser cada vez más ricas, un número creciente de personas vive en la precariedad y debe economizar su presupuesto, ya que la falta de dinero se ha vuelto un problema cada vez más acuciante.

La paradoja de la felicidad indica que esta, cada vez se encuentra más lejos de nosotros en su búsqueda, encontramos ofertas desde el capitalismo llevándonos al consumo de lo material, asegurando ello mejorara nuestra vida y llenara los espacios necesarios para irnos a cercando a la felicidad. En teoría lo tenemos todo para ser más felices que nunca, pero si esto fuese realmente así, no se hablaría tanto de ansiedad o de salud mental como se hace hoy en día.

En ese orden de ideas es importante reflexionar si la felicidad existe y si es posible alcanzarla, pues esa presión que nos hacemos en búsqueda de esta, nos agobia y tortura planeando cada día en cómo lograrla.

Gilles Lipovetsky dice que “ya no estamos en la «sociedad de consumo», sino en la era del hiperconsumo, una nueva fase histórica del capitalismo de consumo”, ya que para satisfacer nuestras necesidades cada vez hay más opciones, que no logran satisfacerlas sino sobre-satisfacerlas por usar un término, pues algo básico que logra el objetivo de quitarme la sed, por ejemplo como el agua, ahora por ese hiperconsumo inoculado, no se necesita agua sino cualquier bebida energizante y costosa. Asi se encuentra siempre, más opciones, en abanico de marcas cada vez supuestamente con “más propiedades y mejoras”, pero también, con más consumo de energía, electricidad, más contaminación ambiental y según el autor Lipovetsky “Usamos tres veces más energía que en la década de 1960, pero nadie puede argumentar que seamos tres veces más felices. Y ni la new age ni las sabidurías laicas o religiosas (zen, yoga, budismo, etc.) modificarán profundamente esta situación”.

Si bien la sociedad hiperconsumista no tiende a lograr su felicidad, frente a los desafíos del hiperconsumo y cada vez esto va en aumento, se debe tributar a la formación de ciudadanos con valores y principios de humildad, solidaridad, ecológicos, culturales a fin de lograr que las nuevas generaciones, resten importancia al consumo, direccionando lo deseos hacia aventuras diversas de aprovechamiento de lo natural y lo que nos rodea.

Con lo anterior se trataría de cambiar esa realidad mental, que para ser feliz hay que consumir, estar a la moda, resaltar entre otros, pues lo común es escuchar que es imposible ser feliz sin que compres bienes materiales que te des esa sensación de bienestar, aunque sean superficiales y muy limitadas en el tiempo y que no cambian tu vida interior, pues esta felicidad interna no se logra comprando cosas que realmente no necesitas, sino tener lo que necesitamos para vivir y vivir con quien queremos estar.

Referente Bibliográfico;

https://escolaeuropeadhumanitats.com/es/conferencies_i_debats/la-sociedad-del-hiperconsumo-somos-mas-felice/

María Yenny Mongui Acevedo

yennymongui@gmail.com

Universidad Bolivariana de Venezuela

UNETE



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