Felicidad Paradójica

Para entender el significado o la esencia del término felicidad paradójica debemos remontarnos a describir algunos conceptos íntimamente relacionados con el aspecto económico y social que impera en el mundo como consecuencia de su proceso evolucionista.

 

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Por una parte, se menciona el termino de modernidad, el cual se atribuye al periodo histórico posterior a la segunda guerra mundial en el cual se generan un conjunto de ideas y cambios profundos en la sociedad occidental especialmente en América Latina.

Por otra parte, encontramos el termino de sociedad postmoderna, en la cual reina la indiferencia de masas, domina el sentimiento de reiteración y el estancamiento que implica individualismo, perdida de la conciencia histórica, dando nacimiento a la sociedad de consumo, siendo este algo superficial que genera efectos negativos sobre el individuo y la sociedad, otro aspecto a destacar es que la postmodernidad dio paso a las nuevas tecnologías que se apoyan en el lenguaje, en los medios de comunicación y en la cultura de la imagen.

Ahora bien, la paradoja aparece en las nuevas formas de exclusión, en las frustraciones provocadas por la publicidad, en la perdida de la identidad central del individuo y de la sociedad. Como fenómeno social y dinámico, se ha emancipado del mero mercado y ha traspasado las demás fronteras del ser y el hacer humano.

Justamente, el capitalismo de consumo ha ocupado el lugar de las economías de producción, donde el confort ha sustituido los ideales nacionalistas y las diversiones, a las tendencias revolucionarias, el vivir mejor se ha convertido en una pasión de masas, en un objetivo de la sociedad democrática, pero entra en juego el papel de la publicidad que da surgimiento a un proyecto que pone fin a la buena y vieja sociedad de consumo, abriendo paso a la sociedad del hiperconsumo, donde observamos el fenómeno económico orientado a la demanda(hay una revolución que reemplaza la empresa orientada hacia el producto por la empresa  orientada al mercado a al consumidor).

De allí  que la civilización consumista se distingue por el lugar central que ocupan los deseos de bienestar y la búsqueda de una vida mejor,  él individuo se declara mayoritariamente feliz, pero las inquietudes, las decepciones, las inseguridades sociales y personales aumentan. Son estos aspectos los que convierten la sociedad del hiperconsumo en la civilización de la felicidad paradójica.

En el mismo orden de ideas se establece que el desarrollo de la globalización y de la sociedad del mercado han producido en estos años nuevas formas de pobreza, marginalidad, precariedad del trabajo y un considerable aumento de temores e inquietudes. En la sociedad hipermoderna la dinámica de la individualización personal no ha supuesto que la democracia pierda sus principios humanistas y plurales. Los derechos humanos siguen constituyendo uno de los principios morales básicos de la democracia.

Importante destacar que el hiperconsumidor es el producto del desarrollo de las tres etapas por la que se despliega la sociedad contemporánea: la primera etapa comprendida entre 1880 y la segunda guerra mundial marca el inicio de la sociedad del consumo, son los años de producción a gran escala; la segunda etapa se desarrolla en 1.950 dando origen a un ciclo histórico en la economía de consumo, dado que la capacidad de producción aumenta tanto que se genera un cambio social que da lugar a la aparición de la sociedad de consumo de masas (se abren supermercados y centros comerciales), el orden económico se rige en buena medida por los principios  de seducción y lo efímero.

En la tercera etapa, la cultura de consumo promete felicidad y evasión de problemas. La producción de bienes se centra en las personas, la cultura de clases se hace menos legible y la pertenencia a un grupo social no determina ya los modos de consumo. El hiperconsumidor ya no solo sigue las marcas sino que entra en internet y compara, analiza y reflexiona, orientando sus deseos hacia lo más que le gratifica, se apoya tanto en sus emociones que estas no acaban nunca de ser satisfechas y la experiencia de la decepción asoma y amenaza las distintas capas de la sociedad.  

Expuesto lo anterior, la felicidad paradójica, engloba la etapa actual de capitalismo, en la cual se ha superado la etapa de consumidores pasivos sometidos a la seducción del mercado, en la medida que el individuo se apropia de la información desarrolla nuevos hábitos de consumo, dando paso al hiperconsumista, el cual personaliza su consumo, reflexiona activamente frente al producto, elige con conciencia ecológica, social, económica y política. Este consumidor es generado por las condiciones económicas de las sociedades democráticas avanzadas.

No obstantes, los hechos precedentes se concatenan con la tendencia de las nuevas sociedades que buscan emerger del yugo colonizador que ha mantenido a los ciudadanos en una permanente inactividad social y económica. Las grandes potencias diseñan estrategias de dominación y logran estatizar las conductas y actitudes humanas, pero el deseo de superar las barreras colonizadoras es mayor que las tendencias hegemónicas, así como el advenimiento de las nuevas tecnologías y la incorporación a la sociedad del conocimiento logran incorporarse al proceso emancipador y libertario del conglomerado latinoamericano.

 

UNETE



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