Revolución Industrial

 

. Los vínculos entre las ciudades y las colonias, así como entre los centros y la periferia expresan relaciones de poder que pueden ser resumidas en las categorías de colonialismo, imperialismo o dependencia, todas ellas sintetizan la hegemonía de la época. Dicha hegemonía se genera a partir del desarrollo científico de la humanidad, mencionando con ello la revolución industrial.

La revolución industrial se identifica con los fenómenos de naturaleza tecnológica y económica, provocando cambios decisivos en el sector productivo, estableciendo una relación causal entre la industrialización, el crecimiento de las riquezas y el desarrollo de los países. Este fenómeno se desarrolló por etapas, la primera tuvo sus inicios a mediados del siglo XVIII en Inglaterra y se caracterizó por la mecanización, generando consecuencias económicas, sociales, culturales y ambientales; la segunda etapa es conocida como la de producción en masa, abarcando las nuevas formas de energía como el petróleo y la reciente  modernización de los medios de transporte, por otra parte, la tercera etapa, viene dada por la digitalización, dando nacimiento a la sociedad de la información, esta se asienta sobre las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, en especial con la aparición del internet. Por último, encontramos la etapa de la cibernética, la cual combina las tecnologías operativas con las tecnologías de la información.

Justamente, la industrialización exige la concurrencia de fenómenos de naturaleza sociológica, tales como: el crecimiento demográfico ordenado, las migraciones del campo a las industrias de las grandes ciudades, el creciente protagonismo político de la burguesía y el proletariado obrero, como la progresiva universalización de la alfabetización y el desarrollo de las nuevas disciplinas científicas. Se hace evidente que la expansión del mercado mundial ha generado un proceso de desarrollo desigual, atribuido a la desigual distribución espacial históricamente producida, de la industria, la minería, el comercio, el consumo y de las riquezas. En América Latina la particularidad ha sido la penetración del capital extranjero en su estructura productiva, que, en alianza con los sectores dominantes locales, ha provocado el abandono de cualquier clase de estrategia de desarrollo por fuera de la exportación de materia prima y de minerales.

Por otra parte, en los países más grandes el proceso de industrialización ha provocado la desintegración del tejido industrial y la expansión de la marginalidad social, convirtiéndose en una forma de opresión aplicada por el capitalismo a las teorías de desarrollo de la acumulación de capitales por disposición, la cual se da mediante la mercantilización, privatización de la tierra y la expulsión forzosa de poblaciones campesinas, así  como con la conversión de diversas formas de derechos de propiedad en derechos exclusivos de orden  privado, la supresión de los derechos sobre los bienes comunes, la mercantilización de la fuerza de trabajo y la eliminación de los medios de producción y de consumo alternativos.

Esto trajo como consecuencia la agudización de las tendencias del capitalismo al desarrollo desigual y combinado, generando regiones y zonas con capacidad de apropiar valor a la par de otras regiones geográficas desde donde se extrae el valor.

UNETE



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