Los principios y desafíos del movimiento 'alter-globalización' o 'alter-mundista'

 

.Ejemplos de ello en Chile sobran en la agenda nacional: la privatización de las sanitarias o de Codelco, la viabilidad de proyectos hidro o termoeléctricos, el conflicto chileno-mapuche, el caso "bombas", las críticas a la concentración mediática, el supuesto nexo del Partido Comunista con las FARC, el matrimonio gay, el aborto, y un largo etcétera.Sin embargo, de todos estos casos y conflictos se deriva la presencia de movimientos y activismos sociales, políticos y/o ciudadanos que se identifican en su diversidad como agrupaciones o fuerzas antisistémicas, ya sean anarquistas, anticapitalistas, ecologistas, indigenistas, pacifistas, sindicalistas o de diversidad sexual.Todos estos movimientos comienzan a configurar una "proto-ideología" que basa su sostén en una finalidad anti-globalización, o como ellos prefieren llamarlo, "altermundistas" o "alterglobalización". Citando como el punto de inflexión más contemporáneo y global como inicial de esta conjunción de ideas a la realización del primer Foro Social Mundial (FSM) celebrado en la ciudad brasileña de Porto Alegre en el año 2001, o como antecedente más reaccionario la llamada "Batalla de Seattle" de 1999, donde 50 mil activistas lograron abortar la cumbre de la Organización Mundial de Comercio (OMC).Estos movimientos sociales y fuerzas ideológicas fundamentan su existencia en una crítica social al neoliberalismo, su economía de mercado y a una globalización capitalista. Acusan a este proceso beneficiar a las grandes multinacionales y países más ricos, acentuando la precarización del trabajo y consolidando un modelo de desarrollo económico injusto e insostenible, además de socavar la capacidad democrática de los Estados, entre otros aspectos negativos.Todo ello, desde finales de los 90 a hoy, ha comenzado a conformar, en palabras de Vallés, un conjunto compartido de conceptos y valores que buscan describir un universo político, señalar objetivos y definir las estrategias para alcanzarlos.Movimientos mundiales como el del FSM, celebrado anualmente, este año en Senegal, expresan un modelo de futuro por millones deseado y una forma de cómo puede producirse el cambio, precisamente a través de lineamientos y propuestas públicas. Como es el caso de la llamada Tasa Tobin, un impuesto sobre las transacciones financieras internacionales -(0,1%)- con el fin de ir en ayuda de los países pobres.Otro de los preceptos del FSM es la condonación de la deuda externa, la libre circulación de personas, la reforma o supresión de las instituciones financieras mundiales (FMI, OMC y el Banco Mundial), introducir el concepto de Índice de Bienestar Económico Sostenible en lugar del PIB, y dar más importancia al Índice de Desarrollo Humano, entre otros.No obstante, lo que no ha logrado determinar esta neo-ideología son sus diferencias internas, como la distintas metodologías para obtener sus objetivos (pacíficos-violentos), así como el antagonismo de algunos de sus fuerzas integrantes. Más aún, la posibilidad incierta de algún día llegar al poder, debido a su ausencia de jerarquización y descentralización organizativa, teniendo sólo a ciertos voceros o representantes globales, como Ignacio Ramonet, Noam Chomsky, Naomi Klein, el subcomandante Marcos, Rigoberta Menchú o Carlo Giuliani, entre muchos otros.

UNETE



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