El otro día, una gran amiga en estado de buena esperanza me comentaba la cantidad de consejos que recibe a diario de gente, tanto allegada como desconocida; “te aconsejo que cuando nazca el bebé”…, “te aconsejo que cuando des a luz…”, “te aconsejo que te mentalices de…” y así un sinfín de consejos no solicitados contradictorios y a mi modo de entender, muchas veces intrusivos. Esta, no es una situación extraña. Solemos recibir consejos por activa y por pasiva muy a menudo, sean éstos o no demandados. Solo hace falta mirar los titulares de una revista cuando haces cola para pagar el periódico; “diez consejos para ser más feliz” “diez consejos para adelgazar”, “diez consejos para recuperar el amor…” Y ya no digamos cuando estamos tomando un café con un buen amigo y al contarle nuestras penas e indecisiones sobre temas que nos preocupan con la intención de que el otro solo nos escuche, de repente, con la mejor de sus intenciones nos dice ¿Quieres un consejo..?



