Reflexión Sobre el Planeta Limitado y la Felicidad Paradójica

 

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Las políticas de consumo, implementadas a mediados de la segunda guerra mundial, específicamente apuntalaban a la transformación de los patrones de dilapidación de los individuos y estos han ocupado el principal lugar en las economías. El Individualismo y la aparente felicidad, son y han sido el hilo conductor de las poblaciones hiperconsumistas, las cuales van de la mano con emociones que nunca terminan por ser satisfecha, dando paso a entran en contacto con las frustraciones colectivas, malas experiencias y las constantes decepciones.

Sobre este asunto, López (2008), establece que,

El consumismo hoy domina la mente y los corazones de millones de personas, sustituyendo a la región, la familia y a la política. El consumo compulsivo de bienes es la causa principal de la degradación ambiental. El cambio tecnológico no permite producir más de lo que demandamos y ofertar más de lo que necesitamos. El consumo y el crecimiento económico sin fin, es el paradigma de la nueva religión, donde el aumento del consumo es una forma de vida necesaria para mantener la actividad económica y el empleo. (p.03).

Es así, como llegamos al punto de abordar el tema desde los resultados de la llamada revolución industrial, a partir de esta, el mundo impulsado por las grandes potencias económicas, tuvo la necesidad de replantearse, es allí, donde se da inicio al dominio de lo económico, con especial énfasis en la necesidad de la desregularización política de las economías y en la importancia del consumo. A partir de este punto, se da inicio a la implantación del neoliberalismo como modelo económico imperante, el cual fue adoptado por la mayoría de las sociedades occidentales dando paso al consumo indiscriminado de bienes a partir de las materias primas extraídas del sector primario desde los países subdesarrollados. 

De igual manera, López (2008), plantea que:

Con la teoría productivista que afirma que la cantidad de recursos naturales requerida por unidad de productos disminuye con el progreso técnico, los economistas proclaman una desmaterialización de la producción que no es cierta. La extracción de materias primas sigue imperturbable con el petróleo como hito, y el crecimiento demográfico y la expansión del comercio hacen trizas todos los propósitos de contener la degradación de la tierra. (p.02).

Se trata, entonces de pensar en otro modo de progreso que den pie a nuevas herramientas que permitan desarrollar nuevas teorías que aporten en la construcción de un nuevo concepto de desarrollo y desasociar el termino crecimiento al de progreso, que por malas interpretaciones se asoció, al consumo indiscriminado que van en detrimento de la calidad de vida de las personas. Sin embargo, de anteriormente descrito, los grandes capitales se han dado cuenta y los ha obligado a forjar nuevas formas de ideologización y ingenio económico con la firme convicción de volver a establecer los valores capitalistas neoliberales.

Es así, en este nuevo siglo, donde la tecnología ha ido avanzando a pasos agigantados, los países en vía de desarrollo y las sociedades deben ir buscando el equilibrio entre lo material y la naturaleza, es decir ubicar una conciliación entre los modelos económicos existentes con la finalidad de alcanzar una verdadera felicidad y dejar a un lado el consumismo devorador e injustificado en la gran mayoría de los casos, producto de las grandes campañas incentivadoras de consumir y consumir sin medir las consecuencias tanto para la naturaleza como para las sociedades.

Finalmente, se hace necesario establecer un nuevo modelo que empuje el cambio de estilo de vida de las grandes sociedades así como el llamado “desarrollo industrial”, lo que necesariamente requiere de una reducción voluntaria del consumo innecesario, de querer o desear productos que no necesitamos y que al final terminamos deshaciéndonos de él. Es por ello, que se debe contrarrestar la obsolescencia programada, diseñada por los grandes monopolios industriales impulsando a creación del hiperconsumista, asegurándose la producción de bienes y servicios innecesarios pero que seguirán incrementando sus capitales el cual es si fin último.   

REFERENTES BIBLIOGRÁFICOS

López, D. (2008). El decrecimiento económico, una verdadera alternativa a la

       crisis ambientar (en línea). Recuperado de

       http://www.ecologistasenacción.org/spip.php?article10789.

Autor: Rodolfo José Calderón Seco

Email: rodolfocalderon1982@gamil.com

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