Cuando se menciona el folklore, pido perdón, suelo remontarme con frecuencia a los viajes que realizó a nuestra montaña el malogrado músico de Barcarrota, Guzmán Ricis, el autor del himno de Palencia y padre de mi gran amigo, siempre en la memoria, Luis Guzmán Rubio, que empezó como maestro en San Felices, se casó con una moza de Tremaya y trabajó en la térmica de Velilla, aprovechando en sus ratos libres para seguir recopilando canciones por los pueblos y dirigir la orquesta de Guardo, teniendo como alumno privilegiado a Claudio Prieto, el de Muñeca, luego músico universal.




