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Los gobiernos priistas post
revolucionarios, diseñaron un esquema de funcionamiento gubernamental y
político, que fuera capaz de unir a todas las expresiones de fuerza regionales
en torno a la figura del partido, pero sobre todo del presidente de la
república, que adicionalmente al arribo de los civiles en sustitución de los
militares, imponía decíamos la implantación de formas y fondos, que no solo
simbolizaran ese poder, sino que esas prácticas se convirtieran en mecanismos
de su administración, la cargada es precisamente la herramienta más usada para
consolidar los liderazgos, porque a pesar de ser inducida tiene un carácter
definitorio y absolutista, vamos hasta cierto punto convincente en alguna
medida.
A pesar del gran poder concentrado en la
investidura presidencial, los equilibrios naturales de esa fuerza obligaban a
la consecución de estrategias para mantenerlo, la cargada sirve como una
manifestación de esa voluntad, que se relaciona con la institucionalidad de los
integrantes del partido en la sumisa aceptación de esa prerrogativa.
Ayer domingo la situación no podía ser
diferente, en el registro de la precandidatura de Enrique Peña Nieto, para
competir por la presidencia de la república, las instalaciones del comité
ejecutivo nacional, del partido revolucionario institucional, fueron el
escenario para cumplir con la forma protocolaria, tanto como para evocar las
épocas de gloria del imperio priista.
Poco más de diez mil asistentes para
atestiguar la ceremonia, en la que el ex gobernador del estado de México, en su
calidad de único aspirante registrado, se convierte de hecho, una vez que se
cumplan los plazos establecidos para el propósito, en el virtual abanderado de
su partido para los comicios federales del año siguiente.
Sin embargo vale la pena apuntar, que
ahora que tanto el precandidato, como la maltrecha dirigencia partidista
encabezada por Humberto Moreira, insisten en que estos son los tiempos de un
nuevo PRI, las formas tienen una esencia añeja, la escenificación del montaje,
el recuerdo imborrable de prácticas que se contraponen al discurso que pretende
ser innovador.
Primero porque una convocatoria de esa
magnitud, solo puede conseguirse con el apoyo y el financiamiento de los diez y
nueve gobiernos estatales emanados del PRI. Es imposible pensar que la
presencia en el evento, de esa cantidad de militantes y simpatizantes corrió a
cargo del peculio personal de los convocados, la cargada a la que tanto temía
Manlio Fabio Beltrones, se expuso el domingo en la magnitud que corresponde a
la imagen de fuerza que se quiere y pretende presentar.
El número de asistentes deja de ser
importante si se tratara solamente de una cuestión numérica, trasciende como
muestra de la determinación del priismo por parecer fuertes y unidos, para eso
y evidentemente para lo que venga en los comicios, harán todo lo que este a su
mano para lograr el objetivo, sin límite de recursos o esfuerzo.
La cargada simboliza por un lado el
compromiso de los gobernadores con quien será eventualmente de conseguir el
triunfo, su nuevo Tlatoani, por el otro significa el retorno del culto a la
personalidad expresada en la manifestación de una concentración masiva, como
para entronizar al mesías que se erija como el salvador de sus causas e
intereses, ejercicio tan fastuoso como innecesario, sin embargo para algunos
priistas las formas siguen siendo muy importantes y ayer era necesario sacar a
relucir el musculo.
La inutilidad de la cargada se relaciona
con la falta de competencia, es decir que al haber solo un aspirante registrado
y no existir la posibilidad de ningún tipo de contienda interna, el esfuerzo
logístico y económico para transportar a tanta gente hasta la capital del país,
bien puede considerarse un exceso, que de cualquier manera decíamos es parte
inherente del ceremonial.
Porque por otro lado habrá quien pueda
defender la movilización, considerando la parte motivacional que representa la
asistencia de la estructura que operara en el proceso electoral, toda vez que
el acudir a este tipo de celebraciones, les hace refrendar su compromiso, a
pesar incluso de la arrogancia con la que se conducen la mayoría de estos
grupos, que como ya hemos apuntado en otras ocasiones, claman anticipadamente
una victoria, que si dependiera de sus actitudes y desempeño, no sería posible.
Sobre todo en el momento en que
precisamente es la militancia, la que más ha puesto en tela de juicio la
decisión de su dirigencia, por haber consumado la alianza con el partido verde
ecologista de México y el PANAL, sobre todo por la cantidad de espacios que se
les otorgaron a esos partidos, en candidaturas para diputaciones federales y
senadurías, que en opinión de esa gran mayoría, es demasiado generosa e injustificada,
lo que en algunas entidades puede causar enfrentamientos internos y
desbandadas.
De cualquier manera, para el priismo el
registro de su precandidato era un día de fiesta y había que celebrarlo en todo
lo alto sin importar los costos, después vendrán las preocupaciones
correspondientes a la campaña y la propia elección, había pues que echar a
andar la maquinaria con todas la herramientas y recursos disponibles, con diez
mil asistentes que pudieron haber sido más todavía, porque para eso no hay
condicionante.
Posadas construirá Fiesta Inn en Chetumal.
A pesar de la complicada situación por la
que atraviesa, la principal cadena hotelera nacional, grupo Posadas, inmersa en
la sombra de la quiebra y en proceso de venta, ha anunciado la construcción de un
hotel de su segmento Fiesta Inn en la ciudad de Chetumal, capital del estado.
Se habla de una inversión de ciento
treinta millones de pesos, que implican la edificación de 125 habitaciones,
suites de lujo y área de convenciones, que se espera genere trescientos empleos
directos y ciento cincuenta indirectos.
El día de mañana el gobernador del estado,
Roberto Borge Angulo, acompañado por directivos del consorcio hotelero, pondrá
la primera piedra de la obra, que se espera estará terminada y lista para entrar
en operaciones a finales del años próximo.
Vale la pena resaltar que aun y con los
enormes problemas internos, que grupo Posadas enfrenta, que incluso ponen en
entredicho su continuidad en las condiciones actuales, el hecho de confiar en
invertir en la capital de Quintana Roo.
Porque independientemente de su situación
interna, para el sur de la entidad, esta es una buena noticia que involucra
generación de puestos de trabajo y el síntoma de confianza que esta región
provoca en corporativos de la magnitud de Posadas.
Esta inversión puede significar la
expectativa de que mas empresas, siguiendo el ejemplo de Posadas, se animen a
invertir en el sur de la entidad, como ha venido sucediendo recientemente sobre
todo en el sector de las tiendas de autoservicio y departamentales.
guillermovazquez991@msn.com
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