La revolución industrial diseño
La revolución industrial diseño
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La Revolución Industrial fue en Inglaterra debido a que ese país presentaba las condiciones económicas, políticas, sociales y tecnológicas necesarias para ese gran cambio. Hacia el siglo XIX, la Revolución Industrial ya era parte de las sociedades de Europa, de Estados Unidos y Japón. Es un período histórico de transformaciones económicas y sociales, entre 1760 y 1840, que desencadenó cambios sin precedentes para las sociedades de todo el mundo, comenzó a utilizarse maquinaria que sustituyo la capacidad humana por instrumentos mecánicos, y la energía humana y animal por la energía inanimada para el trabajo, los campos se volvieron propiedad privada y se reemplazó el viejo sistema de cultivo por un sistema que consistía en rotar las variedades de cultivos, de modo que no se saturaran siempre los mismos nutrientes del suelo.La Revolución Industrial como las repercusiones que tuvo el empleo de la máquina de vapor en los transportes terrestres y marítimos a partir del siglo XIX, que permitieron un desarrollo industrial en Inglaterra. Hasta después de 1800, los efectos de la Revolución Industrial se limitaron a la industria textil, acompañados por cambios en la minería y en la metalurgia. Pero no fue hasta los comienzos de la Restauración, tras la caída del Imperio Napoleónico, cuando comenzaron a manifestarse con claridad las consecuencias de la Revolución Industrial, incluso en Inglaterra.Con el inicio del proceso de industrialización la clase trabajadora pudo, por primera vez en la historia, organizarse eficazmente como grupo de presión en defensa de sus propios intereses; al mismo tiempo los gobiernos, identificados con los principios de justicia, con la creencia en la ética social de la igualdad distributiva y con las esperanzas socialistas en la ingeniería social macro económica para mejorar la productividad, intervinieron en forma directa y creciente en el manejo de la economía y redistribuyeron el ingreso a través de la tributación progresiva y las instituciones del estado benefactor. Incluso antes de la revolución industrial, la antigua Ley de Pobres había sido un instrumento público destinado a redistribuir el ingreso, pero los orígenes del estado benefactor deben buscarse, indudablemente, en las grandes investigaciones sociales, y en la consecuente legislación, de la era victoriana. Se puede definir la revolución industrial como ese crecimiento económico que se produjo desde 1750 hasta 1850 como resultado de la industrialización. Durante ese lapso de cien años tuvo lugar una revolución en la estructura y el funcionamiento de la economía que condujo a un crecimiento económico sostenido, el aumento de la productividad fue la consecuencia de tres cambios interrelacionados: primero, un cambio estructural, la transferencia de recursos de una agricultura de baja productividad a industrias y servicios de alta productividad; segundo, el incremento de los factores actuantes rápido aumento de la población y de la acumulación de capital, ampliación de las áreas de labranza y masivo incremento de la extracción de materias primas, especialmente carbón y hierro; tercero, creciente eficiencia mejor organización económica a través del desarrollo de la manufactura en reemplazo del trabajo en el taller o el hogar, y el de la agricultura estructurada en torno a un núcleo en reemplazo de la agricultura a campo abierto, mejor capital de trabajo merced al cambio tecnológico, mejor capital humano a través de un nivel educacional y alimentario más adecuado, economías de escala y creciente división del trabajo que permitió un mayor grado de especialización.El siglo XIX fue llamado "el siglo del progreso debido a los evidentes beneficios derivados de la industrialización, mientras que los problemas surgidos en el siglo XX hicieron flaquear la complaciente creencia en la inevitabilidad del progreso. En el siglo XIX, la principal motivación social de todas las clases era sacar partido del progreso, del crecimiento económico.El hecho de que los miembros de todas las clases sociales tuvieran acceso a la riqueza fue el estímulo obvio para el esfuerzo; la obtención de riqueza, que en otro tiempo dependía del linaje familiar o del padrinazgo, estaba ahora al alcance, sino de todos, por lo menos de un número suficientemente grande de miembros de la clase trabajadora como para justificar que la ambición y el trabajo fueran elevados a la categoría de virtudes sociales.La convicción de que la libertad económica la búsqueda privada de riqueza en un sistema competitivo basado en el laissez-faire era un medio sumamente eficaz de promover el progreso económico se convirtió en un axioma del comportamiento económico que rara vez era puesto en tela de juicio. El laissez-faire, un sistema económico fundado en los derechos de propiedad sobre todos los bienes, junto con un gobierno y un cuerpo jurídico que protegían dichos derechos y un sistema comercial en el cual los individuos intercambiaban libremente los derechos de propiedad para satisfacción de los consumidores o para el mejoramiento económico, fueron las bases sociales fundamentales del progreso durante el siglo XIX. La producción en serie de diferentes productos: maquinaria, textiles, objetos de uso cotidiano, reveló una muy baja calidad en ellos. Es entonces, que aparece un grupo de artistas y artesanos que proponen una revalorización del trabajo de buena calidad, tanto en lo estético como en la materialización del mismo. Surge el movimiento conocido como Artes y Oficios que dio nuevo valor a la artesanía y al artesano, materializando la unidad de la forma, función y decoración. Asimismo, la necesidad de ubicar en el mercado la mayor cantidad de productos que salía de las fábricas, hizo que surgiera una nueva actividad relacionada: una publicidad incipiente que se traduce en los primeros carteles y en la publicación de hojas o volantes, antecedente de los diarios y revistas. Estos factores aunados, fueron el origen del diseño como disciplina, tal como se lo conoce ahora. El desarrollo de la litografía, fotografía y de las diferentes ramas de la ciencia y la tecnología, llevaron con el tiempo a la necesidad de que alguien el futuro diseñador, se encargara de estas actividades. Eso llevó, más adelante, a la creación de las carreras de Diseño, insertas en la educación formal en escuelas y universidades.