Ya subidos en su barcocohabitemos con el narcoconvivamos codo a codo,México se hunde en el lodo:Las señales se iban dando,López les iba mostrandosu cariño a los del narco,por supuesto nada parco.A su gansística flemase le ocurrió lo del lemade “abrazos y no balazos”preludio de estos fracasos.Sin poner los pies en suelovino el saludo a Consuelo,la misma mamá del “Chapo”,el Jefe, el mero Capo.Este evento tan ingratose dio allá, en Badiraguato,Sinaloa, del narco cunadonde la droga es fortuna.Lamentó que esté en la cárcelese truhan líder del cartel,por él abogó ante gringoshaciendo “tilingos lingos”.Afrentoso, nada tibio,ordenó soltar a Ovidio,del “Chapo” hijo predilecto,en su lenguaje dilecto.Llamó a este: “Señor Loera”con afecto de primerapara tal narco sultán,de lo que pasó en Michoacán.Del ejercito tan humilladopor la banda correteado,dejando atrás todo honor,todo el orgullo y el pundonor.Frente a esos narcos insanosdijo presto: “son humanospor lo que hay que cuidarlos”,en lugar de derrotarlos.Ya no queda alguna dudala realidad es muy crudaLópez del closet saliósin máscara ya cambió.Sus promesas de campaña,adoptó la mala mañade mentir y más traicionaral pueblo “sabio” engañar.La cuarta transformaciónconsiste en que la naciónpase a ser un narcoestado,que conste lo aquí narrado.Autor: Lic. Gonzalo Ramos ArandaCiudad de México, a 15 de mayo del 2022Reg. SEP Indautor No. (en trámite)