Acuerdos irrealizables

Todos sabemos que en elecciones afloran las pasiones bajas y éstas van en contra del bienestar general.

 

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Si el pulso electoral fuera medido en Twitter el ganador sería Rodolfo Hernández. Su victoria no tendría nada que ver con un programa de gobierno ni con la oferta razonable de soluciones a los problemas actuales, no tendría que ver con su capacidad de entender al país y tender lazos de unión ni tampoco por tener la estatura de un estadista o la condición especial que deba tener un candidato presidencial. No. La razón de su potencial victoria sería el mantenerse al margen del conflicto armado entre el Centro Esperanza y el Pacto Histórico pedaleados por un Centro Democrático que se derrumba en ese cataclismo llamado Iván Duque.

Ante la batalla campal de tweets en la que las ofensas, las declaraciones malintencionadas, los antiguos rencores, las vanidades individuales, las demandas justificadas (también las injustificadas), las mentiras, las verdades entre otras; debería haber una tregua que no busque un acuerdo electoral entre los dos grupos políticos para elecciones más que dejarse de agredir y dedicarse a explicar sus propuestas al pueblo.

Tratar de establecer una alianza entre dos fuerzas que claramente son contrarias es, a esta altura del juego, un despropósito. Esto no se trata ya de uribismo o antiuribismo. Esto se trata de la opción real de llegar al poder y ninguna de las dos fuerzas está dispuesta a ceder el puesto. He ahí su antagonismo. Si por un momento se jugara a la honestidad y transparencia, las dos facciones admitirían que no se van a apoyar entre sí y cerrado el asunto, fin de la telenovela. Tiene más probabilidad de éxito Sísifo empujando cuesta arriba la proverbial piedra que una alianza entre el Centro Esperanza y el Pacto Histórico.

El cálculo político de los votos tiene razones válidas ¿Cómo arriesgarse a otros 4 años de maltrato, corrupción y negligencia de mano de Federico Gutierrez? Esto lo entendemos los votantes y la población que ha sufrido el conflicto. Habría que ser estúpidos para seguirle el juego al continuismo, pero esta obviedad no es clara para los líderes del Centro Esperanza ni del Pacto Histórico. En algunos un poco más que en otros. Por eso, el acuerdo debería ser entre los votantes que son los que en realidad tienen la opción de elegir algo diferente por encima de los egos malintencionados de los “líderes e influencers”.

Una campaña política enfocada en la crítica al adversario sobre las propuestas propias es un síntoma de incapacidad y flaqueza. Más que salir a convencer a las malas, a los hijueputazos, deberíamos ocuparnos de llegar a la gente que en realidad necesita despertar para salir de este profundo abismo también llamado Iván Duque.

UNETE



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