Hablemos de Heartstopper, una de las mejores historias LGBT de Netflix.

Hace dos días me encontraba perdiendo el tiempo en Twitter cuando, de pronto, se actualizó y apareció la selección de tweets "con base en tus me gustas": imágenes y vídeos de la nueva serie de Netflix, "Heartstopper".

 

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Hacía mucho que no veía nada de la plataforma, había continuado con mi maratón de películas de los 80's y 90's y haciendo uso de HBO Max y Disney+ por el estreno de "MoonKnight", pero me parecieron unas imágenes tan tiernas que tuve curiosidad y decidí ver la serie de ocho capítulos. Al segundo capítulo ya estaba entregada a la historia, los personajes y buscando más información en internet.

Descubrí que "Heartstopper" es una saga de novelas gráficas (creo que de cuatro, si no recuerdo mal, en camino a ser cinco) escritas por Alice Oseman y publicadas entre 2018 y 2022 que narra la historia (y aquí viene lo importante) de dos chicos adolescentes que estudian en un colegio masculino y se hacen amigos, desarrollando sentimientos el uno por el otro. Esto sería más sencillo si ambos supiesen qué son y estuviesen fuera del armario, pero solo uno de ellos lo está, Charlie, mientras que al otro, Nick, le pilla completamente de sorpresa esos nuevos sentimientos encontrados y no sabe cómo definirse.

Debo decir que estaba decepcionada con el contenido LGBT últimamente: en muchas series se nota la necesidad de ser políticamente correctos, al menos para mí, incluyendo personajes LGBT como clichés o de forma forzada, dando una visibilidad muy poco sana y sexualizando todas las relaciones que dos personas del mismo sexo pueden tener; en efecto, la bisexualidad no representa el desenfreno y el miedo al compromiso, ni los gays la obscenidad o las lesbianas la masculinidad o la fantasía sexual de muchos.

Pero después de ver "Heartstopper", he hecho un poco las paces con la situación y me ha dado esperanzas de que sí se puede producir una buena serie LGBT que signifique algo para la gente; aunque el mérito aquí no sea de Netflix, sino de Alice, se tiene que remarcar que han hecho un buen trabajo en la adaptación.

De eso, precisamente, es de lo que quería hablar: después de "Young Royals", "Heartstopper" ha supuesto un fenómeno que ha proporcionado más alcance a las novelas y un cambio en la vida de muchas personas en muy poco tiempo, como el ejemplo que ocurrió hace unos días cuando un fan salió del armario con sus padres con una escena de la serie.

La historia te lo pone muy fácil: todos los personajes son encantadores, adorables, sorprendentemente comprensivos (excepto los abusones) y transmiten unas buenas vibraciones que dan ganas de querer ser sus amigos, sin importar la edad que tengas; los ejemplos de los diferentes colectivos LGBT han dado en el clavo sobre como un adolescente puede llegar a sentirse, ya sea muy seguro desde que era niño aunque no lo comprendiese o tan perdido que necesita buscar referentes e información. Estos son los casos de Charlie y Nick.

Se tratan temas muy importantes con una delicadeza increíble, como puede ser la homofobia, la transfobia, las "repercusiones" que salir del armario conlleva, el acoso escolar, la baja autoestima, el miedo o la frustración de sentirse obligado a seguir unos estándares que no te corresponden o con los que no te sientes cómodo desde una perspectiva realista pero esperanzadora de que siempre hay luz al final del túnel: puede ser la amistad, el amor o la seguridad suficiente de que esa etapa no durará para siempre.

El estilo es muy dulce, combinada con dibujos, garabatos y efectos sacados de la novela, la banda sonora es ideal y las actuaciones son muy buenas para ser chavales de dieciocho años: te transmiten esa vergüenza e incomodidad que es hablar con alguien que te gusta y con el que no sabes cómo desenvolverte.

Esta serie son todo pros y ninguna contra, te encariñas con todos los personajes, pero eso no ha impedido a la gente y a mí el tener un favorito; el mío sería Nick.

Creo que nunca he visto una representación tan fiel de lo que es descubrir que no eres hetero siendo adolescente y no sabes cómo definirte, al menos en mi caso (porque, obviamente, no todos hemos tenido la misma experiencia).

Nos encontramos con un Nick de quince años al que le gusta un chico, su amigo Charlie, y que no tiene nada en contra de eso, no quiere luchar contra ese sentimiento, pero no sabe por qué o cómo mostrarse ante el mundo. A causa de esto, comienza a buscar respuestas pensando, en un principio, que podría ser gay y descubriendo, por fin, que es bisexual.

El "viaje" que realiza es el que realicé yo a la misma edad: en varias escenas podemos ver a Nick leer artículos, ver vídeos en YouTube o hacer tests en internet. Leer foros, experiencias personales y en su defecto, reportes de agresiones homófobas; incluso viendo una película de Piratas del Caribe siente algo por los personajes masculinos y femeninos a la vez.

Para muchos puede resultar ingenuo y una estupidez creer que un test te va a decir el porcentaje exacto que eres de gay o que después de una noche viendo documentales te vas a despertar a la mañana siguiente sabiendo exactamente lo que eres, y lo es, pero con esa edad es todo lo que se tiene para entendernos mejor, porque la principal preocupación no es "qué dirán los demás", eso viene después: es "qué diré yo", salir del armario es una decisión permanente y debes conocer muy bien por qué sales de él.

Mentiría si dijese que no hice esos tests o que no leí esos artículos, que no me empapé de documentales y borré el historial de las plataformas para que nadie lo viese porque quería estar segura, que vi todo tipo de series y películas para aclarar la cabeza y todo se hacía más confuso.

Mi "bisexual awakening" fue con una amiga del instituto, como Nick y como muchas de las declaraciones que leí en los que todos coincidimos en los mismo: nos comportamos de otra forma cuando estamos con ellos pero no nos damos cuenta porque creemos que es normal, que es como tratamos a las otras personas, y cuando pasa un tiempo te das cuenta de que no fue una amistad corriente.

Comencé a fijarme en más chicas después de aquello, no solo en personajes ficticios, aunque los chicos tampoco resultaban una negativa rotunda, lo que fue extraño y por un tiempo, no me sentí cómoda en ese conflicto porque me convencí de que era lesbiana y no era verdad; rechacé la idea de la bisexualidad porque los chicos de quince años eran imbéciles, creía que con una chica todo sería más sencillo, y por la sensación de que estaba siendo indecisa en la cosa más importante, como siempre.

Algo que aprendí con el tiempo y que "Heartstopper" también señala es que ser humano no es fácil, y más cuando tienes una edad tan joven. Los sentimientos son muy complejos y muchas veces inexplicables, y la sexualidad muy fluida; por eso hay tantas etiquetas hoy en día, porque aunque sean abrumadoras muchas veces, sabes que siempre podrás caer en alguna y no estar solo porque hay una persona, al menos, que ha sentido lo que tú has sentido.

Hubo una publicación en Instagram con la que me topé el Día de la Visibilidad Bisexual sobre lo que era ser bi y la diferencia que había con ser pansexual, y si algo se me quedó de aquello era que la bisexualidad no es 50/50, que puede ser 90/10, 80/20, o 60/40, que es tan voluble como la persona con la que estés; mi yo de quince años se equivocaba con todo el mundo porque, aunque te sientas atraído por los dos sexos, las personas son distintas entre sí y las experiencias un mundo diferente cada vez.

Algo que resalta el personaje de Nick y que apoya todo este discurso es que un día puedes creer que tu vida se mantendrá en el mismo equilibrio en el que se encuentra ahora y mañana conocer algo o a alguien que haga un "click" y te haga ver que, en realidad, nunca nada ha encajado como debería, y eso está bien; con tanta información que tengo a mano he aprendido a quedarme con lo que importa, como sentirme cómoda diciendo que soy bisexual, escribiendo sobre ello y hablando del tema, pero también a vivir acorde a como me sienta a lo largo de mi vida. Estuve una temporada saltando de un lugar a otro, fuera del armario y pensando que eso estaba mal porque debía decidirme, y la realidad es que si hoy siento una cosa y mañana resulta cambiar, no es algo malo; el crecimiento personal y el autoconocimiento nunca para, es constante, y eso te permite disfrutar más de tu persona y del entorno que te rodea.

En definitiva, "Heartstopper" ha supuesto un antes y un después en la cultura LGBT y ahora ha conseguido impulsarse más y llegar a un público más extenso que necesita ver la serie, leer los libros e identificarse con personajes como Nick, como Charlie o como Elle, sin importar en qué punto de su vida se encuentren.

Siempre es de gran ayuda tener un referente fácil de entender, nada forzado, real y de paso, bonito; que dé la ilusión de que podríamos ser los personajes de la historia algún día, de que probablemente lo seamos cuando llegue el momento adecuado. Y "Heartstopper" tiene todo eso.

UNETE



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