Las fuentes de radiación

Las fuentes de radiación artificiales -hechas por el hombre- constituyen una pequeña fracción de la cantidad total de radiación a que estamos expuestos. La mayor contribución artificial proviene de Rayos X médicos, mientras que las Centrales Nucleares aportan menos del 1% del total anual.

 

. La mayor contribución artificial proviene de Rayos X médicos, mientras que las Centrales Nucleares aportan menos del 1% del total anual.
 

Como se muestra en la tabla, la primera fuente de radiación artificial la constituyen los rayos X médicos. Nótese que los números de la tabla son valores medios y que en casos específicos las dosis podrían ser apreciablemente mayores.

 

La segunda fuente de radiación en orden de importancia la constituyen las edificaciones, ya que los materiales de construcción, especialmente piedra, ladrillo y hormigón, contienen elementos pesados, incluyendo algunos que son radiactivos (de forma natural). En efecto, algunos de los más famosos edificios y monumentos construidos en granito y mármol, presentan también los mayores niveles de radiación. La radiación puede alcanzar niveles de 100 mrem/año en espacio rodeados por muros masivos de granito y mármol. Los edificios más convencionales de ladrillo y hormigón pueden comunicar una dosis de $\sim 50$ mrem$/$año a sus habitantes.

 

Aparte de estas dos categorías, los niveles de radiación de otras fuentes artificiales son considerablemente menores. Por ejemplo, los viajes aéreos contribuyen con unos 3 mrem por año en promedio. Naturalmente, esta cifra depende de las veces que tomemos un avión cada año. No obstante, los valores mostrados son lo suficientemente bajos como para que no haya necesidad de preocuparse por ellos a la hora de viajar.

 

El hecho de fumar puede producir un efecto relativamente grande debido a la radiación (grande en comparación con pequeñas dosis). Junto con los alquitranes y otros productos cancerígenos, se depositan en los pulmones ciertas cantidades de isótopos radiactivos. Particularmente dañino es el 210Pb y su hijo el 210Po, que son producidos en la cadena de desintegración del 222Rn. Un fumador puede exponer sus pulmones a dosis locales muy grandes debido a estos isótopos (nótese que en este caso la fuente es natural, aunque colocamos este punto en la categoría de “fuentes hechas por el hombre'', porque el fumar no lo es). Se ha estimado que quien fuma un paquete y medio al día puede estar exponiendo su tejido pulmonar a dosis de hasta 8000 mrem/año. La razón de que este número sea tan alto es porque esta dosis se deposita en un volumen pequeño de tejido. Si la dosis se calculara en base al cuerpo completo, caería dentro de unos pocos mrem por año.

 

Finalmente llegamos a las centrales nucleares. La cantidad de material radiactivo emitido por las centrales nucleares se controla muy estrechamente y, por tanto, se conoce muy bien el campo de radiación alrededor de una central nuclear.

La magnitud de estos valores puede compararse con los del fondo de radiación natural. La dosis comunicada por las centrales nucleares es en general menor del 1% de la total recibida al año por otras fuentes naturales y cae, por tanto, dentro de la categoría llamada ruıdo de fondo.

UNETE



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