Al principio de todo, según la Sagrada Escritura, fue el Verbo y, gracias a Él, todo fue definido y creado. Los ateos dirán que todo fue producto de una gran explosión y los creyentes diremos que la creación fue obra de Dios. Pero, para el asunto que nos trae hasta aquí, tanto da lo que se crea y lo que se deje de creer. Pienses que todo fue obra de una gran explosión, Dios o que todos venimos de Ganímedes y allá hemos de volver como tantas veces nos dijo Carlos Jesús. El caso es que me voy a detener en el verbo, la palabra y, por lo tanto, la razón.



