Es enternecedor y mueve a emoción la historia que cuenta el palentino Julián González Prieto desde León y que tiene como protagonista al “Tren Burra”. Emilio Gancedo, ahora vinculado al Instituto Leonés de Cultura, ya rescató la historia en su momento en el Diario de León y tiene este libro un entronque especial con el habla y la cultura terracampinos. Yo creo que se resume en unas frases, al inicio, cuando recuerda la impresión que le produjo ver desde la cuatro al pueblo materno de Villafrades: “Noté el olor a historia del tabón húmedo, de la recién arada tierra, e hice memoria de momentos de mi infancia por estos lugares y de las gentes que tanto quería y me querían.” Cuando llega al pueblo y decide pasear por sus calles, antes atolladas, y habla de sus casas “trullás” y el caño de la fuente donde bebían a “chinguete” o “almuenza”, percibiendo el olor de la paja “aburada”, al enrojar la lumbre de algún fogón o la hornacha de alguna trébede.




