Billetera mata galán

Escribir sobre la coyuntura político económica es ineludible en Argentina, pero es prácticamente reproducir discursos de uno y otro lado de la grieta y terminar en ninguna conclusión, al menos que sirva.

 

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A la vez se puede criticar en los análisis a los dos lados, pero entonces se cae en discursos de izquierda argentina o liberales argentinos que de modos opuestos quieren romper todo pero no aportan nada.

Lo cierto es que si fuera por el Kirchnerismo y el Macrismo (los Halcones) y si fuera por La Izquierda y los Libertarios, hoy Argentina estaría en default con el FMI, en realidad en mora porque con organismos y por deuda soberana no hay default, pero de haber pasado, la caída de la moneda nacional sería estrepitosa (aún más), el dólar volaría por el aire, los papeles y bonos se estarían desplomando, hablaríamos de la peor crisis de la historia, la pobreza sería récord (más) y no sé si habría un helicóptero tan grande para todos los responsables.

Sin embargo gracias a la ancha avenida del medio (más ancha que Massa) casi una autopista diría, incluso gracias a aquellos que no querían ir en esa dirección, pero sabían que de bajarse de la autopista era peor, se aprobó el acuerdo con FMI y seguimos.

¿Hacía a dónde seguimos? ¿Cómo seguimos? ¿Y qué hay que consensuar? es lo que debería importar, más allá de si todo lo que incluye eso, coincide o no con cada ideología, discurso o mero relato.

La enorme mayoría del periodismo (que financia uno y otro lado de la grieta) se revolcaron en relatos, buscaron explicaciones coherentes que justifique a cada uno y se quedaron en culpas cruzadas, o sea en nada.

Pero hubo unos pocos medios (Perfil siempre) y varios periodistas que intentaron buscar la mirada de los que pueden analizar sin grieta, desde afuera y desde el primer mundo, donde hay técnicos y especialistas que lejos de confrontaciones de relatos, solo ven que ninguna parte busca soluciones coherentes al bien común.

En realidad desde la política y la prensa nacional, directamente no importan las soluciones, si no buscar culpables.

Y si lo que quieren es culpables, solo mirando algunos datos económicos-sociales es muy fácil:

Desde 2011 no se crece, no crece el empleo, caen sistemáticamente reservas, hay alta inflación, aumenta la pobreza, hay menos equidad y sumado a la pandemia, se cayó en la peor crisis de la historia. Y todo eso sosteniendo un nivel exportador, que puede ser mayor y hasta mucho mayor, pero que no es malo. Solo podemos decir que en 11 años lo único que no hubo y por la pandemia fue turismo receptivo extranjero que traiga divisas 2 años, pero tampoco hubo emisivo lo cual compensó.

Y de todo eso hay dos máximos responsables: Cristina y Macri.

Cristina que en 2011 tuvo el mayor poder político de la historia reciente, ganando con 54% del electorado, que pudo corregir lo que hubiera querido con mayoría parlamentaria, de Legislaturas y hasta de intendencias, pero lamentablemente ancló artificialmente el dólar, comenzó a perder reservas más rápido, no corrigió variables, no achicó el déficit, no buscó tener financiamiento privado, emitió hasta forzar el equilibrio para cubrirlo, no aplicó la "sintonia fina" en tarifas, se le fue de las manos la inflación pese a los controles y la negó, hasta llegar a 2015 casi sin reservas, con bajo nivel de deuda pero sin flujo de capitales por el cepo que había puesto y con una gran deuda interna y en pesos, con alta tasa de interés.

Macri a su vez que con su solo nombre y corta trayectoria política pero larga empresaria siendo parte del establishment nacional, se esperaba use todo eso para corregir, salir de controles que entorpecían el intercambio, corregir el real atraso cambiario, bajar la tasa, que aumente la demanda de dinero, active la economía y vuelvan dólares. Muy lejos de lo esperable, levantó el cepo con atraso cambiario, dejó expectativas abiertas, al haber libre mercado de divisas no pudo bajar la tasa porque los excesivos pesos se iban al dólar, dejó entrar dólares financieros sin control por esta verdadera invitación a la bicicleta, multiplicó las Lebacs que le dejó Cristina de endeudamiento, las cambió por Leliq solo para licitar a bancos, no pudo controlar las variables , le cargó todo el peso de la actualización de tarifas a la gente y la producción, al punto de hacer actividades (y la vida) inviable, terminó yendo al FMI desesperado y sin aval del Congreso y otra vez puso cepo sobre el final, pero prácticamente virtual porque ya no tenía más dólares, el mayor crédito del organismo se había ido: menos de un tercio en deuda anterior y cubrir déficit (que no cubrió) y dos tercios en formación de activos externos (fuga).. fin de la historia.

Ya tenemos los culpables, sumados a todos los voceros, militantes y asociados a sus frentes, que le mintieron a la gente justificando el desastre que hicieron ambos y lo que no hicieron y debían hacer. Ahora podemos hablar de soluciones.

Soluciones que --creo, de creencia, no de duda-- no deberían ser extremas y utópicas ni de izquierda ni libertarias.

Lo primero a ver es que si Argentina compra al mundo y manda turistas afuera, por más valor en dólares de lo que vende y recibe turistas, siempre va a tener déficit en su cuenta corriente externa y necesitaría endeudarse, sin contar además que no podría pagar deuda en dólares, porque no le alcanzarían.

Si entre los dólares que entran y salen se logra un excedente y si eso se dedica a deuda solamente, el esfuerzo que hacen los exportadores argentinos, no iría a la sociedad para poder intercambiar con exportadores de otro lugar del mundo, si no a las arcas de un organismo lo cual no solo hace más pobres a los argentinos y con menor capacidad de intercambio, si no que tampoco beneficia a otros productores y comercializadores del mundo.

De paso no solo Argentina está endeudada con organismos, sino buena parte de Latinoamérica, lo cual excluye a muchos países como mercado.

Por eso el acuerdo con el FMI debió ser a mayor plazo de pago, con más años hasta empezar a pagar e incluso con quita, dado que ese enorme crédito, el propio organismo lo dio al gobierno de Macri, violando al menos 3 cláusulas de su estatuto (dar mucho más que el máximo, hacer una extensión en plena crisis y enviar cada partida pactada en cada fecha, aún con fuga de capitales) Y de este modo permitir el intercambio del mercado con Argentina y que comience a tener un crecimiento sostenido.

Entre las buenas entrevistas que hubo antes del acuerdo, una fue de Fontevecchia a Michael Pettis un ex financista de Wall Street que hoy se dedica a la economía (real) en China. En un fragmento de la larga entrevista Pettis dice “si los dólares argentinos se reciclan a través de la cuenta de capital significa que los dólares de exportación ganados por los agricultores, trabajadores y productores argentinos se reciclan principalmente para servir a los acreedores estadounidenses, europeos y argentinos” y en esta sencilla pero profunda explicación, está una de las razones fundamentales de los fracasos económicos del país, desde los años 70' al menos. Todos los dólares que producen cada vez más los privados en Argentina exportando o recibiendo turismo, una parte menor la concentran unos pocos privados para importar, una más grande se apoderan las corporaciones para girar su renta a casas matrices y la mayor parte cubre deuda anterior. Nunca desde el primer endeudamiento soberano con organismos que contrajo el país, los dólares producidos en el país se pudieron invertir en el país y tampoco pudieron utilizarlos los privados para demandar importaciones que sirvan para crecer.

De no cambiar este modelo perverso, que no importa qué lado de la grieta gobierne ni quien interprete cada lado en los distintos momentos de la historia, se sostiene desde hace cuatro décadas, Argentina no tendrá crecimiento, ni su sociedad bienestar y alguna equidad.

Si hoy todos los argentinos o empresas que tienen dólares producidos en el país, los tengan fuera del sistema o en el exterior los trajeran y terminaran en el BCRA, habría al menos unos 150.000 millones de dólares, un volumen récord que jamás se pudieron reunir de reservas. Lo más paradójico es que esa suma según estimaciones privadas y de organismos internacionales, no es ni la mitad de lo que realmente hay fuera del sistema, pero sería más que suficiente para que el dólar dejé de ser un tema central, la prensa ni lo mencione y quizá como en Brasil, Chile o Uruguay, los argentinos tampoco tendrían idea de a cuánto cotiza el dólar cada día.

Muchos estarán pensando que no hay reglas de juego, no hay confianza, que la casta política roba y una larga lista de etc. Pero lo cierto es que los problemas financieros de Argentina se solucionarían en un solo día, si solo volviera una suma así de dólares generados en este país.

Por eso se debe aceptar, que el tercer culpable involuntario pero histórico de nuestras crisis, somos nosotros mismos.

Las nuevas miradas que se pueden hacer sobre el tema, son muchas y pueden aportar a la vez nuevas soluciones. Que van a ser imposibles de aplicar aunque se encuentren, si dos minorías intensas logran condicionar a los principales frentes políticos y no se actúa con consensos.

Hoy no estamos en una debacle por no pagar a FMI, gracias a los sectores políticos del medio de la grieta, que aunque estén asociados a alguno de los dos lados y aún resistiendo las criticas de las otras dos minorías igual de intensas pero electoralmente menores como Izquierdas y Libertarios, consensuaron ir por el acuerdo y evitar lo inimaginable.

Es posible si se es una sociedad coherente, que entre ese grupo político reunidos por el consenso aunque separados por lo electoral, se busque la continuidad a partir de este acuerdo en 2023 para llegar al crecimiento.

Porque más allá de sueños alocados que pudiera tener Cristina y Máximo de seguir los pasos de su padre, usar los 4 años de caída y rebote de Alberto en un símil a Duhalde 2002 y a Guzmán emulando a Remes Lenicov y Lavagna 2002 a 2005, esta vuelta del eterno retorno no es igual. Esta vez por más crecimiento que se consiguiera desde 2023, no habrá billetera suficiente, no se deben 9800 millones de dólares al FMI como los que pagó al contado Néstor y se sacó de encima sus auditorías. Ahora son 4 veces y media más esa suma y esa es la impotencia y frustración que les provocó aceptarlo.

Tampoco habrá lugar para "segundos tiempos" a Macri ni FMI ni ningún organismo le prestaría un dólar y tampoco podría colocar deuda privada si no se demuestra crecimiento, aumento real de recaudación no distorsionada por la inflación y superavit externo.

La Izquierda repite su mismo discurso hace décadas, a la par que se repiten las crisis y con eso siempre logra alguna banca más, pero que no cambia nada.

El discurso disruptivo libertario, que ni siquiera comparten todos los liberales aunque lo disimulan porque separados tienen menos fuerza, gana adhesiones jóvenes sobre todo, pero no aplica a la realidad en ningún lugar del planeta. Espert, sus análisis y sus soluciones, se nota que no comulgan para nada con la agresividad psicótica y discursiva de Milei, pero en tándem y desempolvando a Cavallo y el menemismo obtuvieron algunas bancas y un importante porcentaje electoral. Si ahora promueven un nuevo Plan Bonex como dice el liberal culposo de Prat Gay indicando a Milei, no lo sé, pero algo hay que hacer con las Leliq. Quizá no lo que propuso Alberto en campaña que era ridículo, pero si se podrían hacer fondos de inversión productiva, comercial, industrial o para obras y que de los altos intereses que se pagan, la mitad la pague el tomador del crédito con una importante quita que generaría demanda de dinero (y menos presión al dólar) y el Estado se ahorraría la mitad de la tasa. Negocio para todos.

Guzmán como ministro de economía puede ser criticado, pero hizo el trabajo sucio parecido al que le tocó a Remes en 2002 y ahora pretende seguir haciendo la parte del crecimiento que interpretó Lavagna luego. No esperemos que este 2022 baje la inflación, ni ancle demasiado al dólar. El gobierno necesita una inflación alta y un dólar sostenido aunque ahora empiecen a entrar muchos, para recaudar más, cerrar el déficit y para licuar deuda en pesos. Hasta acá Guzmán hizo el mayor ajuste que se recuerde, estoy seguro que ni los Libertarios se hubieran animado a tanto. Si a Cavallo se le llenaron los ojos de lágrimas escuchando a Norma Plá, Guzmán cómo dejó las jubilaciones y salarios públicos con respecto a la inflación, debería romper en llanto. Pero bueno, su mayor virtud que fue ajustar-- en la gente sobre todo-- no la puede destacar el lado K de la grieta, porque contradice su relato y por eso se muestran como opositores siendo oficialistas. Y tampoco la expone el Lado M de la grieta, porque es lo que reclamaban y en su gobierno dijeron que iban a hacer, pero no hicieron y muy por el contario no pararon de tomar deuda.

La realidad indica que si este gobierno se sostiene, creería que se va a sostener, ninguno quisiera la papa caliente de una salida anticipada, Alberto pese a ser quizá el peor y más contradictorio político de los últimos años, termine reeligiendo. Si el kirchnerismo no lo apoya, igualarían al candidato que puso Cristina con Macri, el único presidente que completado su mandato no fue reelecto. Y si Alberto continua pese a la indignación y con razón de muchos, por las cuarentenas, sus festejos privados, las vacunas y una larga lista de errores y circo, seguramente lo hará Guzmán, sin duda el ministro más interesante en mucho tiempo --- es más, el primer ministro de economía desde Lavagna---y que debería tener la oportunidad de aplicar su idea de crecimiento.

En 2023 creo -- de creencia no de duda-- mucho va a cambiar si se logró el objetivo financiero que se persigue de aquí a final de año.

Si se puede dejar de necesitar alta inflación para recaudar, se cierra el déficit y se estabiliza el dólar con la entrada que habrá en el año y se resuelve algo con las Leliq, será inevitable empezar a crecer en serio.

Y si se crece habrá otro poder adquisitivo, más acceso a bienes y servicios, una leve equidad y la mirada hacía este gobierno en año electoral será distinta.

Billetera mata galán --- parecido pero más nacional a: es la economía estúpido--- y salvo que el frente de gobierno vaya por un candidato de consenso --- de la ancha avenida del medio ¿Cómo Massa? -- seguramente apoyaran ( y no) a Alberto.

¿Cómo a Scioli en 2015?

No lo sé, falta mucho, acá un año es mucho más que un año.

Pero hay que asumir la realidad.

Inflación alta hasta fin de año, dólar achicando la brecha y estabilizando para 2023, paritarias abajo de la inflación y a aguantar estos meses.

Se puede seguir criticando sin sentido o trabajar en lo que se pueda, crecer como se pueda y esperar el 2023.

UNETE



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