El efecto post Oscar sigue desviando el foco

Durante y tras la Gala de los Oscar se sigue desviando el foco de atención con una muestra importante de la situación y la posición de la mujer en la sociedad.

 

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Jada Pinkett, ella es la protagonista, no la mujer de nadie. Ella y solo ella. Nadie, absolutamente nadie tiene derecho a dañar o humillar a Jada Pinkett , porque es ella con nombre y apellidos, aunque además por elección propia comparta la vida del actor WIll Smith.

Es curioso, a la vez que penoso, leer como progres, pseudoprogres, feministas de salón o bienquedas de maquillaje se descubren demostrando lo que sienten en su fuero interno, pero no pueden decir públicamente. No vaya a ser que se caiga algún mito.

Pues sí, la Gala de los Oscar de este 2022 que no hace más que darnos malas noticias ha servido para darnos una buena, la de desenmascarar a tantos y también tantas que por fin y sin darse cuenta muestran como el machismo está grabado a fuego en todos ellos.

La protagonista es Jada PInkett, la que ha recibido lo que todos esos "pseudos" califican de broma. Ninguna de nosotras tenemos que llevar un cartel anunciando que enfermedad tenemos, porque estamos gordas o flacas, porque estamos tristes, porque nos duelen las infidelidades y mentiras, porque nos sentimos humilladas. No son bromas, son daños gratuitos. El aspecto físico por enfermedad o por elección es nuestra decisión personal y no está sometida a juicio. No hace falta poner etiquetas, simplemente es pedir respeto de una persona hacia otra.

Las mujeres parece que siempre tenemos que estar perfectas, seguir el ritmo de nuestras parejas, gritar a bombo y platillo sus logros. Pero señores "pseudos", si ustedes, los que no se dan por aludidos mientras miran de reojo al de al lado señalándole con el dedo, si nosotras también somos importantes, no nos gustan las bromas sobre nuestro aspecto.

Pero al mismo tiempo esta Gala también ha servido para darnos un toque de atención, nos ha demostrado que, aunque nosotros hacemos cosas somos invisibles, simplemente sombras. Nosotras también tenemos proyectos, sabemos realizar nuestros trabajos y conseguimos cumplir retos, aunque la respectiva pareja ni tan siquiera se esfuerce en disimular que le importa mirando lo que has hecho, mucho menos felicitarte por ello y ya enorgullecerse eso sería hablar de milagros. Pero si, nos hemos acostumbrado al silencio cotidiano y ese es el peor signo de un machismo anclado y grabado a fuego en la sociedad.

Ninguno quiere ser "pseudo" pero en apenas dos días, el efecto post Oscar ha demostrado que estamos rodeadas de "pseudos" a los que se les ha olvidado ponerse el maquillaje.

UNETE



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