Reconoce tu salud financiera para enfrentar obligaciones financieras

El endeudamiento debiese constituir una arista de atención importante en el seguimiento, monitoreo y control de nuestras finanzas personales. Es parte de la responsabilidad que nos corresponde en aras de unas finanzas saludables, y particularmente preventivo ante la posibilidad de requerir financiamiento en un futuro. 

 

. Es parte de la responsabilidad que nos corresponde en aras de unas finanzas saludables, y particularmente preventivo ante la posibilidad de requerir financiamiento en un futuro. 
El endeudamiento es una instancia que a nivel de las finanzas personales muchas veces nos puede llegar a agobiar generando complicaciones y malos ratos. Por ende, el nuevo financiamiento que en definitiva alimenta el endeudamiento, puede llegar a agudizar esta situación.

Pero no nos olvidemos de algo muy importante: la deuda por sí misma no es mala, pero una gestión inadecuada de ella puede llevarnos al desastre personal, y porque no mencionarlo, al caos familiar. 

Particularmente en la actualidad, en la que abundan los productos basados en aplicaciones que nos permiten pagar o asumir obligaciones simplemente haciendo uso de un smartphone, sumado a aquellas opciones tradicionales como la tarjeta de crédito, las que sin lugar a dudas si no somos responsables en el uso que le damos, contribuirá a generar potencialmente un descalabro en nuestras finanzas, limitando nuestras posibilidades de endeudamiento ante una emergencia.

Por otro lado, los negacionistas de los créditos que tal vez han considerado alguna vez no utilizarlo, quizás se vean forzados por alguna circunstancia de la vida a tener recurrir a esta instancia.

Por tanto, como usuarios debemos reconocer que la necesidad de recurrir al crédito podría producirse en un futuro, y por tanto también debemos asimilar que el otorgamiento de crédito generalmente implica que seamos sometidos a un escrutinio o estudio de las instituciones financieras para validar si somos o no potenciales sujetos de crédito. En tal sentido estas entidades, ya sean comerciales o crediticias, manejan normalmente criterios o lineamientos para tomar una decisión y resolver sobre las solicitudes que reciben.

Por lo anterior, encontré interesante un artículo publicado en un prestigioso medio español (https://www.businessinsider.es/calcular-salud-financiera-tener-financiacion-responsable-564451) en el que se resaltan algunos elementos considerados críticos por la industria financiera, y que podrían ser utilizados como referencia en nuestra realidad para comprobar si disponemos de una adecuada salud financiera que nos permita enfrentar de una manera responsable un potencial requerimiento de financiamiento.

Así, respecto de una persona, esencialmente son cuatro los aspectos a evaluar, comprendiendo:

a) La capacidad de ahorro mensual, lo que implica tener en el mes la capacidad de gastar menos de los ingresos que se perciben. Pareciese una tarea simple, pero la práctica nos enseña que suele ser bastante complejo por una serie de situaciones como el ambiente en el que vivimos, el entorno con el cual compartimos, nuestra postura personal, entre otros. Al respecto, se señala que un ahorro de por lo menos un 20% de los ingresos mensuales es una medida óptima. 

b) La libertad financiera, que es una variable que contempla saber qué cantidad de meses uno podría vivir sin recibir ingresos, permaneciendo el nivel de gastos mensuales constante. Si bien el artículo no señala alguna cuantificación de referencia para saber que se considera normal y que no, la CAF (Corporación Andina de Fomento) Banco de Desarrollo de América Latina, plantea que si uno es capaz de sostenerse por más de seis meses, ello nos ubicaría dentro de un 10% de la población de América Latina que se puede considerar “privilegiado”.

c) La tasa de esfuerzo en pagar la vivienda, lo cual considera que una persona no debiese asumir por el pago mensual de su vivienda, ya sea arrendada o por crédito, más de un 40% de sus ingresos.

d) La tasa de esfuerzo en pagar las obligaciones financieras, dejando de lado la obligación comprometida por la vivienda, comprendería todo compromiso financiero, esto sería por ejemplo, tarjetas y compras al crédito. Al respecto se indica que si de los ingresos destinamos no más del 35% para cubrir esas obligaciones, estaríamos dentro de lo óptimo. 

Por lo tanto, tratando de organizar los resultados posibles en torno a las cuatro variables podríamos visualizar de manera general los siguientes tres escenarios que se podrían llegar a producir:

1° Escenario 1 que sería señal de EXCELENTE SALUD FINANCIERA si: 

Ahorro > al 20% ingresos; Ahorros para cubrir gastos > 6 meses; Tasa de esfuerzo para pagar vivienda < 40% de los ingresos; y Tasa de esfuerzo para pagar obligaciones financieras < 35% de los ingresos.

2° Escenario 2 que sería señal de REGULAR SALUD FINANCIERA si:

Ahorro > al 20% de los ingresos; y/o Ahorros para cubrir gastos > 6 meses; y/o Tasa de esfuerzo para pagar vivienda < 40% de los ingresos; y/o Tasa de esfuerzo para pagar obligaciones financieras < 35% de los ingresos.

3° Escenario 3 que sería señal de DEFICIENTE SALUD FINANCIERA si:

Ahorro < al 20% de los ingresos; y Ahorros para cubrir gastos < 6 meses; y Tasa de esfuerzo para pagar vivienda > 40% de los ingresos; y Tasa de esfuerzo para pagar obligaciones financieras > 35% de los ingresos.

Ahora bien, al realizar una evaluación personal de cada uno de los cuatro puntos de interés señalados, ¿en qué situación nos encontramos? ¿gozamos de una buena o una deficiente salud financiera para enfrentar un potencial financiamiento?

Si el resultado es excelencia, felicitaciones, pues es muy probable que utilizando la referencia de lo señalado por la Corporación Andina de Fomento, sea un virtuoso en la población latinoamericana. Por el contrario, si el resultado es deficiente o regular, sería conveniente, si es que es de su interés, pues será similar a seguir una dieta, comprometernos a revisar en que aspectos podemos efectuar algunos ajustes en la realidad en la que nos encontramos, de manera que nos permita mejorar algunas o la totalidad de las cuatro variables contempladas para enfrentar de manera responsable un posible financiamiento.

Mauricio Andrés Burgos Navarrete

Director de la carrera de Auditoria e Ingeniería en Control de Gestión, Facultad de Administración y Negocios, Universidad Autónoma de Chile (Sede Temuco)

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales