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Los primeros costos de la alianza del PRI y el PVEM.


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23/11/2011

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Confesiones.


 

Los primeros costos de la alianza del PRI y el PVEM.

La candidatura de Gregg y las fichas de Beltrones.

 

Conforme se aproximan las fechas, el ambiente político previo a la designación oficial de candidatos a cargos de elección popular, para el proceso federal del año siguiente, eleva su temperatura, cada vez se torna más interesante en la consideración de los escenarios probables de competencia, sobre todo ahora en lo local, en que todo parece indicar, que el ex presidente municipal de Cancún, Gregorio Sánchez Martínez, estará en las boletas ya sea como candidato a senador o diputado federal.

Independientemente de haber sido puesto en libertad después de ser aprehendido por la procuraduría general de justicia de la nación, por la presunción de varios delitos incluidos los que lo vincularon a la delincuencia organizada y actualmente, estar acusado por el presente alcalde Julián Ricalde Magaña, de la malversación de fondos que tiene sumido al ayuntamiento en la bancarrota, Sánchez Martínez aprovechando el padrinazgo de el senador Carlos Navarrete y de el ex presidente del comité nacional del partido de la revolución democrática Jesús Ortega, ha logrado colarse en la negociación de posiciones, una vez que se definió que será Andrés Manuel López Obrador, el candidato presidencial de las izquierdas.

Sánchez Martínez consolido fuertes nexos con ambos personajes, al primero de ellos, el senador Navarrete incluso le pagaba fuertes cantidades mensuales durante su administración por concepto de “asesoría” y el segundo, Jesús Ortega, era invitado frecuente también en ese periodo, con todos los gastos pagados a cargo del municipio, para relajarse y disfrutar de las paradisiacas playas de Cancún.

La intervención de ambos personajes favorece la postulación de Sánchez Martínez, para contender por un cargo de elección popular, ya sea como comentábamos, como candidato por el tercer distrito con sede en Cancún, en donde se enfrentaría a Laura Fernández, virtual candidata del PRI por esa demarcación, en lo que se prevé será un combate de pronóstico reservado, porque a pesar de los negativos de Sánchez Martínez, que son cuantiosos, es en ese distrito donde todavía conserva a los seguidores que le quedan.

La otra opción para el seria la nominación para el senado, en donde enfrentaría a la formula compuesta por Jorge Emilio González Martínez,”el niño verde” y al ex gobernador Félix González Canto por la coalición PRI-PVEM-PANAL.

De ser postulado para el senado en primer lugar de la formula y aun perdiendo, si queda en segundo lugar, Gregorio Sánchez alcanzaría llegar a la cámara alta, mediante el concepto de primera minoría, obteniendo el fuero que le garantizaría seis años de absoluta impunidad.

Ahora bien, aunque resulta realmente y materialmente improbable, pero como parte del análisis es obligado mencionarlo, si Sánchez Martínez obtuviera el triunfo y quien quedara en segundo lugar de la votación fuera la otra coalición, quien llegaría al senado seria “el niño verde” y no Félix González Canto.

“el niño verde” esta empecinado en hacer carrera política en el estado, el hecho de que obtenga el triunfo en esta ocasión, dependerá por completo de Félix González, no de él y eso al mediano y largo plazo de todas formas no le servirá de nada, colocarse por la fuerza en una negociación como primero de la formula, a espaldas de los quintanarroenses, es un capricho de su arrogancia y ese será un estigma que jamás podrá quitarse de encima.

El ex gobernador tendrá que cargar con el pasivo que le representara su compañero de fórmula, sin embargo el nivel de popularidad que conserva, en contraste con el depauperado prestigio de Gregorio Sánchez, serán una diferencia sumamente considerable, en caso de que realmente así fuera la confrontación.

Las posibilidades de Sánchez Martínez son muy reducidas, no solo por su deteriorada imagen pública, producto de los escándalos judiciales y de corrupción en los que está envuelto, sino también porque el presidente municipal Julián Ricalde, lo expone como el principal responsable del desfalco al ayuntamiento, por el pleito político y personal que abiertamente sostienen y considerando que el peso de los apoyos económicos y logísticos de la campaña de la coalición de la izquierda a nivel local recaen en el, existe la posibilidad de que Julián Ricalde no solo no apoye a Gregorio Sánchez, sino que hasta que le aplique un boicot a sus aspiraciones.

Porque para Julián Ricalde la candidatura de Gregorio Sánchez y su eventual acceso a cualquiera de ambas cámaras, puede poner en riesgo la jefatura política que hoy asume en el PRD del estado, en función de su cargo como alcalde, sin omitir sus propias aspiraciones para un cargo de elección popular, porque también a Ricalde le es imperativo contar con el fuero que esas posiciones otorgan, toda vez que una vez que termine su periodo tendrá también que ser llamado a cuentas.

Aun así, la irrupción del polémico Gregorio Sánchez se combina con el desencanto al interior de las filas priistas por la nominación del “niño verde” y más aun que este encabece la formula, un efecto que trasciende a Quintana Roo, ya que la alianza del PRI con el verde y el PANAL, se está convirtiendo de momento en un efecto contrario en el ánimo de los priistas a lo largo y ancho del país, como ha quedado de manifiesto en el sin numero de expresiones vertidas al respecto en las redes sociales.

Porque esta costosísima alianza, sigue cobrando facturas, como el otorgamiento también de la primera posición de la fórmula para el senado en el Distrito Federal, que corresponderá al partido verde, en la persona del diputado federal Pablo Escudero, yerno de Manlio Fabio Beltrones y para la gubernatura de Chiapas, para el senador verde, Manuel Velasco Coello.

En el primer caso se entiende que la nominación de Escudero, sin más merito que ser yerno del senador Beltrones,  obedece a las negociaciones personales del propio Beltrones, quien al anunciar su retirada de la contienda interna por la candidatura presidencial priista, comienza a colocar sus fichas.

Si bien es cierto que a Beltrones lo que lo empujo a hacer pública la renuncia a su aspiración, lo provoco que Humberto Moreira, eliminara de la convocatoria respectiva, el candado que limitaba a los gobernadores y dirigentes de partido manifestarse abiertamente a favor de algún candidato, clausula que se había estipulado para evitar la cargada tradicional propia del ADN del priismo a favor de Enrique Peña Nieto, también lo es que ambos habían llegado desde tiempo atrás a un acuerdo en ese sentido, que implica el arribo de Beltrones a la secretaria de gobernación, en caso de que Peña Nieto gane la presidencia.

En el segundo caso, el senador Velasco Coello, será candidato a gobernador de Chiapas, no solo por el beneficio de la alianza, lo será porque incluso el actual gobernador de origen priista Jaime Sabines, quien tuvo que emigrar  al PRD para poder ser candidato y ganar la elección, lo apoya abiertamente.

Sabines y Velasco forman parte del grupo que la clase política chiapaneca ha denominado “los vampiros” eso porque aspiran a los cargos ejerciendo solamente su derecho de sangre, a pesar de ser uno hijo y el otro nieto de populares ex gobernadores, ni Sabines ni Velasco Coello vivieron nunca en Chiapas, misma situación que la del “niño verde” en Quintana Roo.

El senador Velasco depende pues del grupo político conformado por el gobernador Sabines y la fuerza de la estructura gubernamental, con el beneplácito del grupo de “los extranjeros” políticos que llegaron con Sabines principalmente del centro de la república, que han acaparado las principales posiciones y que pretenden perpetuarse en esa entidad, gracias al arribo de Velasco, que al igual que Sabines, desplazara a los grupos tradicionales locales sin distingo de partido, pasando por encima de la aspiración de la también senadora del PRI, María Elena Orantes, cercana al propio Beltrones y la candidata con más fuerza local.

Bajo esta perspectiva, la alianza del revolucionario institucional, con el partido verde y el PANAL, al menos en principio parece ser un lastre más que un beneficio, solo el resultado final de los comicios podrán establecer los costos y sus efectos, que hoy suponen ser muy onerosos.

 

guillermovazquez991@msn.com

twitter@vazquezhandall



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