A una mujer de la ciencia

“Y dama de la conciencia . . .”

 

. . .”
 

Tributo a la inteligencia

que brota de la conciencia

de una mujer muy valiente

que habla las cosas de frente.

 

De una gran dama admirable,

de una actitud encomiable,

que en tiempos de la pandemia

con su entereza nos premia.

 

Que ha desafiado al sistema

de “gobierno” que no frena

en difundir la mentira

en la población sufrida.

 

Desde hace casi dos años

anda “reparando” daños

que causan “los otros datos”

de los López harto ingratos.

 

Al no combatir el virus,

preciso, el coronavirus,

con debida previsión,

con la puntual atención.

 

Minimizando las muertes,

los contagios, hoy, tan fuertes

en el tema del covid,

élla, cual honrosa adalid.

 

De una manera muy digna

con sapiencia fidedigna,

la que en el aula se adquiere

y conocimientos requiere.

 

Élla, la de un Doctorado

obtenido en el Postgrado,

el que “quema las pestañas”,

pero, que avizora hazañas.

 

Porque es Universitaria,

porque Dios la hizo emisaria

de la ciencia que nos mueve,

que al ser humano conmueve.

 

Ha tomado la estafeta

porque a ese virus respeta,

aporta sanos consejos

que son los fieles reflejos.

 

De su amor ante la vida

nos cura sangrante herida

con pláticas como pocas

del uso del tapabocas.

 

De otro tipo de medidas,

de medicinas debidas,

dando números concisos

de contagios y de occisos.

 

Da nociones circunspectas

y cita cifras correctas

sobre la vacunación,

es altruista de mucha acción.

 

Bien tuitera, da entrevistas

en los diarios, en revistas,

por radio y televisión,

convertidas en lección.

 

Mis respetos absolutos

porque se ha enfrentado a brutos

de indecencia deleznable,

de bajeza reprobable.

 

Pues, en las redes sociales

con sus instintos bestiales

la atacan de noche y día

dan rienda a su cobardía.

 

Al son de graves ofensas,

bajo amenazas intensas,

a esa jauría de ignorantes,

de “chairos” que son tunantes.

 

Laurie Ann los ha enfrentado

con su saber tan preclaro

la educación arma arista

en tal mujer humanista.

 

No mencionaré los nombres

de esos pillos, son tan pobres,

no vale gastar mi pluma

cuando el decoro se esfuma.

 

Élla sigue en el camino

del científico destino

privilegiando el estudio

que es, del progreso, preludio.

 

Vamos Laurie Ann no cese

pésele así a quien le pese

la sociedad más pensante,

la de cultura pujante.

 

No olvidará sus esfuerzos

ni sus desvelos intensos

por implantar la razón

en México, nuestra nación.

 

Del daño que hace el demonio

su libro es un testimonio

(documentado estimable)

de un crimen irreparable.

 

Siga adelante Laurie Ann

nunca jamás la callarán,

Doctora Ximénez ¡vamos!

aquí la necesitamos.

 

Ha salvado a mucha gente,

allá, en el cielo inmanente

otras féminas genuinas,

igual que Usted nobles heroínas.

 

Sor Juana, Ortiz de Domínguez,

le dicen: “¡tú, no te rindes!”,

Gertrudis, Leona Vicario,

la cuidan con relicario.

 

No está sola en esta lucha

nuestra patria bien la escucha,

la verdad sigue su curso

vencerá al vano discurso.

 

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda

Ciudad de México, a 22 de enero del 2022

Dedicado a la Doctora en Ciencias Médicas con especialización en Microbiología, Laurie Ann Ximénez-Fyvie, una heroína moderna . . .

Reg. SEP Indautor No. (en trámite)

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