Con la brutalidad cometida por Moncloa, se nos han reproducido las imágenes del «sketch» de las empanadillas de Móstoles. Y, los más agudos, han querido ver a Miguel Gila, teléfono en ristre, intentando parar la guerra.
Con la brutalidad cometida por Moncloa, se nos han reproducido las imágenes del «sketch» de las empanadillas de Móstoles. Y, los más agudos, han querido ver a Miguel Gila, teléfono en ristre, intentando parar la guerra.

. Y, los más agudos, han querido ver a Miguel Gila, teléfono en ristre, intentando parar la guerra.
Moncloa ha quedado como Cagancho en Almagro al distribuir esas fotos con postureo presidencial y ridículo posado. Lo justo para sentir vergüenza ajena. A pesar de las fotos mentirosas, Sánchez se ha pegado un fin de semana a todo tren; tras ese postureo pillado, debería decir qué hizo, pero sin mentir. Si él no lo dice, otros lo dirán y quedará como el mentiroso que es, el traidor que ya lo ha demostrado y el tonto que piensa en que son los demás los que tontean. ¡Pobre gaznápiro asnado!