España ha votado la coherencia renunciando al engaño criminal de un PSOE del que hay que descubrir todas las trazas delicuescentes de estos años. Los males están hechos, el virus inoculado, pero una mayoría absoluta permite redimensionar las perspectivas sociales y económicas que destrozó zETAp. Nada que celebrar, sólo trabajar con directrices de coherencia y rebañando los pútridos remansos de esta riada de ocho años en que hoy se ha ahogado Rubalcaba. Sin poder, sin fiscalía del estado corrupta, con jueces al descubierto, las Fuerzas del Orden Público pueden actuar sin subterfugios. Malos tiempos se avecinan para los criminales con impunidad de la era zapaterista



