Gerontes

Gerontes

 

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Así pues, ya se habían acostumbrado a la situación de conmoción interior desde muchas décadas pasadas, pero esta vez era más rígida, estaba prohibido salir, en las calles, de ahí que, se topaban múltiples manifestaciones de protestas, por las medidas que había tomado el gobierno colonial, por mandato de los dueños de las colonias.

Una señora joven llamada Rosa, asustada y agobiada por el despelote de los sucesos, abriéndose paso en la multitud, entre empujones, tropezones trataba de escurrirse, algunas palabras soeces eran vociferadas por algunos que no entendían la necesidad sentida, ella trataba de llevar a su madre Margarita al médico, pero infructuosamente le fue imposible pues la orden era confinamiento total.

Mierda, dijo Rosa, cuándo un policía le manifiesta que está detenida y con medida de aseguramiento por violación de las leyes; en frente de ellas, alguien observaba, luego una puerta se abre, un letrero que empezaba a iluminarse decía Casita del olimpo; de ahí van saliendo en su ayuda más de siete personas, entre forcejeos y golpes logran arrebatar y entrar a la anciana Margarita y su hija Rosa a la vivienda; siendo así, bloqueada la ley y el orden al cerrarse la puerta.

El efecto de esta situación causa saña, furia, irritación y enfado, deciden ir a violentar la vivienda Casita del olimpo en nombre de la ley y el orden; en eso una turba enardecida venía persiguiendo a los de verde oliva y camuflado; otros en huida de la ley y el orden, llegaron al mismo sitio quedándose escondidos en frente de la Casita del olimpo.

Los gritos continúan, aullidos y ladridos de perros aún se oían a lo lejos en toda la vecindad de la colonia; tambores, pitos, cantos acompasados con cacerolas, parecía el apocalipsis; pero luego hubo tanta calma que daba terror; no duró mucho, se empieza de nuevo a escuchar voces recias obligando a otros desprevenidos viandantes a subir a un camión con placas oficiales, algunos tomados por la fuerza, otros con libros y mochilas reclaman por su derecho y dignidad, siendo golpeados y forzados violentamente; se oyen de nuevo gritos de auxilio y desesperación, pero todos los del vecindario habían quedado sordos… la histeria y el miedo era bestial.

A doscientos metros de la vecindad, de manera similar estaba sucediendo hechos salvajes contra otra comunidad de la colonia; en esta ocasión fueron pocos los detenidos logrando la gran mayoría dispersarse con prontitud y ligereza escapando; lo mismo que otro pequeño grupo, en un descuido del conductor del camión de placas oficiales que se distraía con su celular mirando videos de obscenidad, saltó del camión a la calle, de nuevo sobreviviendo del atropello que posiblemente tendrían por no cumplir las normas de la ley y el orden, entre ellos estaba Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

Estos permanecían escondidos bajo bolsas de basura y escombros dejados por la única fuente de trabajo digno y otros terciarios de explotación existente en el momento, ya que fábricas y empresas no existían más, unas por el libre comercio, otras fueron trasladadas y otras privatizadas, la única opción en el momento era la construcción de edificios.

Luego de un corto tiempo, habiendo pasado un poco el peligro, susurrando en voz apagada, para no ser escuchados. A la derecha de nosotros esos son los nuevos edificios de habitaciones para mantener a la población encerrada en unidades de torres con

apartamentos dice Mateo; Marcos toma la palabra y dice; si, algunas veces las he comparado con las colmenas de abejas de mi abuelo, así las mantenía con mejor vigilancia y productividad; es verdad, acentúa Lucas, las casas son más independientes que estas urbanizaciones barriales, siendo una gran medida para confinar a los humanos.

Vea pues, no había caído en la cuenta contesta Juan; quien menciona que no tenía otra opción y para aprovechar el auxilio del gendarme colonial. Puesto que vive en un edificio multifamiliar respaldado con vigilancia privada, cámaras y hasta horarios para entrar, sin contar que hay restricciones para el familiar, ya que más de tres no pueden entrar. Jajaja jajaja sueltan a reír en coro, los tres.

Después de haber disipado un poco las afujías, deciden buscar refugio cerca. Mateo había mirado que a Rosa y Margarita las habían ayudado y estaban cerca del refugio; también había notado en el momento cuando llegaron que, en la parte superior de la Casita del olimpo, había gran cantidad de personas; la causa de esto era que se estaba adecuando a los más jóvenes; lo que este ignoraba, era que la casa era un hogar de paso y pocos gerontes pernoctaban.

Ya cesados los eventos se escuchó una voz femenina dando más tranquilidad y seguridad a los mayores que se encontraban un poco confundidos.

Luego dice una bella consejera geronte, tranquilos es una fiesta y vamos a festejar con música y refrigerios; mientras otras consejeras siguen acomodando para pasar la noche de manera que sobre el piso tienden algunas colchas que tenían de reserva en el hogar de paso.

El teléfono de las consejeras de gerontes no paraba de sonar debido a que algunos gerontes se encontraban en pasadía; enseguida de la habitación que se tenía como oficina auxiliar, uno de los ancianos llamado Miguel, se había quedado encerrado y en medio de la trifulca no lo habían escuchado pidiendo ayuda; extenuado y cansado se quedó dormido. De modo que, solo porque alguien necesitó el baño pudieron darse cuenta de que se encontraba atascado por dentro, cuya puerta hubo que forzar, al abrirla hallaron un espantoso desorden y destrozos de cuanto había existido en ese cuarto de baño.

Despertaron a Miguel con un amable llamado de cariño, pues era el deleite de todo el hogar de la Casita del olimpo; este geronte representaba la alegría, sueños, diversión y juegos; no solo en sus cantos mañaneros, sino en su ritmo de baile todas las tardes después del refrigerio. Miguel era uno de los varios grandes espíritus del hogar.

En otra habitación, que colindaba con el patio trasero, habitaba la hermosa dama de cabello gris largo y ondulado el cual algunas veces lo adornaba con las flores y rosas del jardín. Ella respondía cuando la llamaban Amapola, dulce y locuaz; esta cualidad la ejercía aún más cuando no estaba de acuerdo con algún juego o actividad y con gran fluidez y armonioso encanto narraba historias de viajes, en sueños y fantasías al lado de dos grandes caballeros, algunas veces en compañía de Sancho y su Quijote; ella era la hermosa Dulcinea, y que ninguno como su amor, decía en sus desvaríos, que le encantaba la caballerosidad, la justicia, la perseverancia y los valores éticos que tanto hacen falta; terminando en una suave sonrisa en medio de su delirio.

En otra habitación compartía Jacob y Raquel, quienes alguna vez habían compartido hogar, eran esposos; debido al alzhéimer no recordaban que se amaron, bueno, aún se aman son la pareja que nunca se deja separar en ninguna actividad que se realiza en la Casita del olimpo, a pesar de las desavenencias entre ellos; son la perfecta pareja dice una de las amables consejeras de los gerontes, se pelean, discuten hasta que uno de ellos queda en silencio, se cuidan el uno al otro, se miman y tienen sus detalles en el día y en la noche.

Jacob alguna vez había fumado pipa, costumbre que aún mantenía, pero sin picadura; cuando se cansaba de tenerla en la boca, empezaba a chasquear sus dientes con tanta fuerza que muchas veces iban a parar en los pies de Raquel, la cual siempre le reprimía guardándolos hasta el otro día.

La colonia había sido destrozada y disgregada con violencia en los cuatro puntos cardinales, no había más que un lecho de un páramo santo, y algunos bosques quedan aún por tumbar, los ríos y sus afluentes contaminados sin piedad por los extractivitas nacionales y extranjeros desplazando a la orden del día sin paz en territorios de paz; con la habilidad y libertad de exterminar todo a su alrededor.

Algunas viviendas quedan en pie sin quemar, en otras, aun sobre sus techos de paja, sale humo, quizás de algunas hornillas que no pudieron apagar; otras viviendas estaban incineradas, sus pocas pertenencias se habían calcinado, utensilios derretidos, solo un perro yacía sobre la calle polvorienta mirando al horizonte y otras veces hacia el cielo aullando, y en suave gemir terminaba su mirada fija y melancólica en la choza, la que un día fue su morada.

En la Casita del olimpo los creyentes solicitaron ver la televisión donde el santo padre estaba de moda, y además se acercaba la Semana Mayor, con suma delicadeza en habituar celebración cada domingo; a diferencia de otros domingos este era una peregrinación mundial, sin mayores vaivenes, sus fieles asistieron a su homilía con gran gozo y oración, los creyentes seguidores querían guardarse, en apoyo de la fe y la esperanza del Dios padre y la virgen María, el padre de la iglesia hizo lo posible para celebrar Urbi et orbi (bendición a la ciudad de Roma y al mundo) a sus feligreses fieles a su fe, la más solemne homilía y oración en humilde gesto de amor, pidiendo por paz y la salud mundial.

Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum.

Benedicta tu in mulieribus,

et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei,

Ora pro nobis peccatoribus,

nunc, et in hora mortis nostrae. Amen. Ellos contestaron en coro:

Dios te salve María llena eres de gracia el Señor es contigo.

Bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.

Santa María, Madre de Dios ruega por nosotros, pecadores

ahora y en la hora de nuestra muerte Amén.

Más tarde, entre la cantidad de personas había un recién llegado, quizás del año anterior, llamado Ramón, en el recinto todos guardaban silencio, cuando de repente, alguien habló “bien aventurados los limpios de corazón, porque sus cuerpos están vendidos y sus almas no les pertenecen”. Sí era Ramón, el político mandón y vuelve y sigue con su discurso: “En alguna parte del mundo alguien debe de haber dicho que la mentalidad de esclavos la mantenemos nosotros y ellos lo saben. Hoy que el bichito desnuda todos los tipos de poderes y sociedades en que vivimos. Enraizadas en el mundo por dogmas y doctrinas guardadas en silencios, era la adoración de la maldad, el bien no existía para ellos discernían en sus cloacas de palacios dando exclamaciones en la radio y otros medios, si, ellos también sabían que iban a morir por eso sus vibraciones eran solo de muerte, el tiempo era el mayor enemigo para todos, el dinero y las ganancias corruptas no lo pueden comprar, por eso no miran el reloj, para no medir su tiempo, ellos aun sueñan por ser eternos.

El comercio en medio de su crisis en aprovechamiento de la situación abre sus puertas y sin existencias cierran a la vez; las gentes salen maniáticas de sus casas para proveerse de alimentos para sus estómagos, además limpiadores de traseros, jabones y alcohol, todo

era un caos en quitar y despojar, de sus carros de mercado toda una locura maléfica. El capataz da el gran aviso nacional, y sin dar ayudas humanitarias puso a los avaros fetiches en prueba de ignorancia y algunos con lucidez aprovechar la promoción a gran escala nacional, sin temores ni restricciones a la vez, algunos pobres comprando artefactos sin tener en casa qué comer, endeudados con tarjetas y créditos también; por un día, muchos enfermaron en sus desdonados arrebatos de las cosas materiales, sin consideración ni respeto por la vida comunal, en el campo quisieron vender sus productos sin poder, las verduras, hortalizas, tubérculos y frutos, sin transporte y sin subsidio ni para el pan de coger, se quedaron sus cosechas, se perdieron sin tener a quien vender”.

Así balbuceaba sin parar caminando de un lugar a otro. Finalmente dijo, solo quería amarla pero ella no aguantó, sus pulmones reventaron de tanto humo que inhaló cuando inundaron las calles de bombas lacrimógena ella no resistió, nadie de nuestra edad podía vivir con tanto humo y tanto miedo… Hasta que un gallo cantó, unos niños lloraban, otros gritaban, algunos perros ladraban otros aullaban, mujeres y hombres alegaban por no tener un bocado, zapateros, carniceros, lechero, carpintero, fontanero, tendero, peluquero, obrero, cantinero, etcétera, etcétera, etcétera.

Todo aquello, aquella, otros y otras se habían acabado y arruinado, parecía que la parca ya venía y la más indicada y vulnerable se decía que era nuestra población y menores frágiles y delicados estos son lo que son.

Entonces, ciertamente no es una diferencia genética lo que hace que el bichito esté matando, es a todos en general de abajo hacia arriba, de un lado al otro costado y al otro sin parar es un bichito democrático, inclusive matando a los que nos quieren salvar, son ellos, los médicos, enfermeras y todo el personal de salud en general.

A propósito, dice doña Margarita antes de salir con su hija al puesto más cercano de salud, y al haber perdido el sueño: he rebotado sobre piedras, así sonaba mi cabeza al amanecer; he pasado la noche en blanco recordando a mi amado cuando me decía en las mañanas en su alegre despertar “me he dispuesto a levantarme sin dejar huellas de mi estadía en nuestro lecho de prodigio de amor; me he apoyado sobre la almohada y sobre el tendido blanco templado que cubre el lecho, me apoyé, para pararme en la ventana, sonando en mi cabeza y recordaba en alta voz alta, repetía siempre, serás mi sombra y poesía, así como cae el rocío en la noche y al deleite de la hierba verde queriendo humectarse cada día, así, ávido de gozo perdurando caliente como el sol todos los días, así, sin fatigas has estado en mi cabeza y recostada sobre mi pecho ardiendo de amor, a veces te pones pálida y punzante, pero otras veces con una palabra abrías el cielo…y otras veces yo esperando tu vuelo… cuando vienes, sin sacarte de lo más profundo de mi alma vuelve al lecho amada mía, dama de mis favores de este torpe amante de las flores”. Sin poderse callar continúa hablado en silencio no quiero quedarme sola, sé que en algún sitio estás y vendrás a salvar este silencio de amor y melancolía…

De nuevo, uno de los gerontes que siempre permanecía callado en su silla de pasear, dice con voz tartamuda, tal vez por su edad, pero en tono que todos pueden escuchar sin gritos ni desesperación, diciendo: “que pase el agente del orden sin más amenazas y deje su bulla y brusquedad, si ya estamos muertos, porque nos vienen a matar; terminando con voz más suave y mirando al animal, continúa diciendo: te enraizaste en tu doctrina para hacer el mal, pobre de ti, tus hijos y familia en general, y en sordo silencio, inclinando su cabeza al ver el sol alumbrar por encima de la cordillera; y sin cesar la horrible noche, en surcos de dolores, sin libertad sublime, sin derramar auroras, apagando la vieja luz, la humanidad entera gimiendo entre cadenas comprenden las palabras del geronte y de Jesús lo acompañan sus amigos en silencio sepulcral, pues todos habían muerto de susto nada más”.

De repente vuela una paloma llevando en su pico una rama de olivo nada más, sobrevolando sobre un bosque de yerbas y pastizales; ¡qué horror mi despiste! piensa ella, ya no hay tiempo de reparar mi ruta no era esta, es tarde ya... se oye un traqueteo de

pólvora, esta cae hecha añicos solo queda la cabeza y el pico apretando la rama de olivo, sale del batallón un sabueso entrenado para la caza y otras causas más, terminando con la que un día fuera la pequeña esperanza que un día viviera en sana paz, la que fue la blanca paloma, se fue sin construir su nido... se la llevaron las aves oscuras que entorpecen iluminar el día para vivir en paz.

Con la mentalidad indolente nadie se salvará, es la nueva era de la nueva colonia extranjera y nacional acabando con la tierra y los que se opongan a la esclavitud colonial, aplicando nuevas reglas de convivencia de mejora y modernidad, en cuestiones laborales y de más seguridad sin pensiones, sin escuelas y menos universidad, solo más impuestos los que logran trabajar en sus casas sin prestaciones, sin horas extras sin auxilio de transporte, aumentando sus servicios de consumo y extendiendo sus horarios de trabajo sin horarios de salida en espera de cobrar si has cumplido con tus deberes o debes de pagar en horarios de descanso siete veinticuatro, en condena perpetua y sin quejarte, sin pactos de contratos y menos seguridad social condenado a mendigar migajas para poder comprar mendrugos de pan. Y de ñapa exterminio a los que protestan por salvar la patria que se muere en manos de colonos nacionales y extranjeros, ¡yes man!

UNETE



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