La encantadora

Y, el hombre siempre va a estar en el útero divino y creador de la mujer; es ahí donde empieza la vida. Guiado por inmarcesible amor de pureza, en los maravillosos arreboles marcados en el firmamento de la creación, en sublime confirmación de la pureza creadora impalpable, sutil, celestial; en armoniosa canción dejándonos en estado de limerencia por la creación y ella… De todas sus cosas sus invenciones en creencias, espiritualidades y dones…La mas bella.

 

. Guiado por inmarcesible amor de pureza, en los maravillosos arreboles marcados en el firmamento de la creación, en sublime confirmación de la pureza creadora impalpable, sutil, celestial; en armoniosa canción dejándonos en estado de limerencia por la creación y ella… De todas sus cosas sus invenciones en creencias, espiritualidades y dones…La mas bella.
LA ENCANTADORA

 

 

En un humilde pueblecillo, dedicado a la religiosidad, había llegado un nuevo sacerdote quien llevaba una semana de haber recibido su orden sacerdotal, con nuevas y renovadoras ideas de sacrificios y de gran humildad; en su caminar había oído que en este sitio encontraban unas santas comadres dedicadas al pastoreo de espiritual, cambamberas y rezanderas a la vez.

 

Muy cercanas a la iglesia, algunas lloraban por el antiguo párroco y rezaban que llegara otra vez; unas de ellas, la principal de las de todas las comadres de rezos y penitencias, siempre salía al pulpito a rezar, tenía la arraigada costumbre quizás de nacimiento, manteniendo sus pensamientos de miedos y preocupaciones del infierno, purgatorio y cielo, camándula en mano así estuviera en el baño, o haciendo comentario sobre el chisme decía, es una virtud de natural de fe espiritual.

Además cerca de ella, la absolvía en su fe con lavado de ropas y otras cosas de interés; atentando contra el sexto y octavo mandamiento los cuales no quiero mencionar; de lenguaje coloquial usaba el diminutivo que le hacía gala de interés. Ha salido al parecer monja también; escuchando con gran interés los mensajes y comentarios que en forma de cotorras todas lo hacían cada vez, al reunirse a tomar café y otras té; en algunos casos metiéndose en el mundo de debilidades humanas acostándose y levantándose otra vez; también algunos hombres practicaban con desdén buenos y malos comentarios de las comadres y su vejez.

Sus hijos asustadizos, embusteros y escurridizos salían al atardecer haciendo sus juegos de rayuela, saltarines de lazo, escondite, corretear rueda de carro o bicicleta dando la vuelta por doquier, otros parecían capellanes cuando acompañaban el servicio de monaguillos o ladroncillos de hostias y monedas de la sacristía, facilitando sus deseos de dulces y helados

a granel y sus caprichos sostener; cuidando pilatunas para no perder la oportunidad de hacerlo cada vez; estos escurridizos y de buena fe.

Mujer bella espiritual tan sagrada como su lengua sensorial. Así también consagrada al servicio del cura ayudándole en sus oficios, cenar y rezar, mientras su esposo llegaba tarde, de experiencia vicarial, por el vicio de llegar a visitar al bar, agasajando a los pobres desvalidos que en su casa no encontraban pan para mitigar el hambre que su esposa ocupada no podía dar; distinguiendo el sano sitio con un bombillo rojo, para no poderse equivocar y sus gozos encontrar.

 

Una de esas noches en que la luna no floreció, estaba bien oscura, solo unas pocas luciérnagas se sostenían a pesar del ventarrón, se escuchaba pequeños truenos y relámpagos en murmullos de torrencial aguacero caerá, ahora que empieza a oscurecer, ya la noche acompañada de tenue niebla que el viento arremolinaba haciendo figuras fantasmales de hombres y mujeres en delicado placer, era normal la imaginación y creatividad de su pensamiento que lo convertía en realidad; la comadre llamó a los niños de la cuadra para orar, diciendo entre sus rezos que era la noche de brujas y empezando a orar la naturaleza en su momento quiso confabular, inspirada en el ambiente casi medieval su lengua viperina maravilla y colosal.

Sin ir a bosques lejanos, muy cerca de las viviendas habían muchos árboles frutales, silvestres por azar, pues la madre naturaleza con los pájaros con natural belleza lo hacen expulsando sus semillas de forma natural, brotando su comida como encanto celestial, Siguiendo con el cuento la curiosa comadre, husmeadora religiosa dice así: ahí donde sobre sale aquel árbol señalando con su dedo inquisidor arrugado de tanto estirar por señalar, en dirección a un árbol de mango que cruzaba sus ramas con un guácimo, ahí se divisa, la bruja sentada comiendo mango, diciendo es ella, la vecina mechitas, una viejecita de mirada triste, arrugada y pocas fuerzas para caminar, ella, ella es la bruja malvada mírenla no más; la que sale a volar con escoba y capa negra y a mi casa viene a incomodar, ella decía a gritos llega siempre a la madrugada a enamorar a mi marido queriendo entrar en adulterio y con mi marido fornicar, siendo él un santo que el día que muera voy a canonizar…

Uno de los niños, malicioso y temeroso creyente de la comadre por sus rezos, siguiendo sus consejos que la bruja hay que quemar; esa noche de sombrío y de locura demencial el niño

dejo de ser monaguillo, para convertirse en capellán de la comadre en su diablura la chocita fue a incendiar encontrándose la viejecita rezando con el cura celebrando sus cien años con vino de consagrar.

UNETE



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