El origen de sus propios males



En los últimos años Estados Unidos ha hecho un esfuerzo descomunal para controlar el flujo migratorio hacia su territorio, al punto de que gran parte de la campaña del expresidente Trump giró en torno a este tema. Últimamente se ha hablado de nuevas caravanas migrantes y con las diferentes crisis que se han vivido en América Latina no parece que las cosas vayan a cambiar en un futuro cercano; más aún, se habla de una nueva ola de migrantes que se dirigen desde Cuba a Nicaragua, pero claro, habrá que analizar si realmente este este país es su destino. Diferentes países de Centroamérica y México han fungido como puente hacia los Estados Unidos, pero derivado de las nuevas dinámicas migratorias, consecuencia del endurecimiento de las políticas de migración, han desencadenado la migración hacia otros países que vuelven la ruta mucho más compleja, pero con mayores posibilidades de alcanzar el objetivo. 

 


Cuba ha sido históricamente expulsor de migrantes hacia los Estados Unidos, y como no, si prácticamente tienen a Miami a la vuelta de la esquina. Por supuesto hay muchas otras razones políticas e históricas que alimentaron esta ruta migratoria, pero la finalidad de este artículo es solo utilizar al caso de Cuba que podría terminar por representar a la región de América Latina y el Caribe. 

Estados Unidos es la potencia americana (y podríamos decir del mundo) por excelencia. Toda su historia, sus recursos, la creación del “sueño americano” nos ha hecho ver al resto de los países del continente como el modelo a seguir, tanto así que incluso hay quien dice que la Constitución Mexicana es una réplica de la americana; es más, sin irnos tan lejos, la Carta de Naciones Unidas tiene el mismo comienzo que la Constitución Estadounidense con el famoso We the people of… Estados Unidos es todo un personaje. Pero más allá de esto tendríamos que ponernos a pensar, qué ha hecho Estados Unidos para que al resto de la región le vaya bien (o le vaya mal).

Retomando el ejemplo de Cuba, que es muy característico, en lo primero que tenemos que pensar es en el embargo económico que le puso Estados Unidos por atreverse a voltear a ver a la Unión Soviética con ojos de amistad, embargo que hasta la fecha sigue siendo tema de “discusión” en Naciones Unidas (aunque aún no se hace nada). El embargo acabó por completo con la posibilidad de que Cuba pudiera de alguna forma relacionarse con cualquier país que quisiera tener una relación con Estados Unidos, y por supuesto ha tenido una serie de repercusiones negativas. Aún así, Cuba ha logrado mucho por sí sola, pues tuvo cero porciento de nivel de analfabetismo, logros deportivos envidiables para cualquier país, y por supuesto, el desarrollo de una medicina que ha logrado fama mundial. Claro, esto último lo podemos atribuir fuertemente al hecho de que tuvieron que arreglárselas solas ante cualquier crisis sanitaria ¿se imaginan como hubiera sido enfrentar al COVID-19 en total abandono internacional?

Pero ahora Cuba se enfrenta otra vez a su enemigo, y no hablo del país norteamericano, sino de los mismos detractores del régimen que se encuentran dentro de su territorio. Aún con pandemia y protocolos de sana distancia las manifestaciones en Cuba no se hicieron esperar, y con ellas, los grupos de personas que ansían salir del país a como dé lugar. De aquí que hablemos de esta nueva ola de migrantes a Nicaragua (posiblemente Estados Unidos). Aquí hay dos perspectivas que mirar, por un lado se encuentra la del gobierno cubano, que puede ver la migración como una buena oportunidad para deshacerse de los detractores que están provocando tantos problemas dentro de la isla. Por otro lado esta la perspectiva de Estados Unidos, quien puede ver con no tan buenos ojos esta situación. Pero entonces ¿de quién es la culpa? ¿del régimen que los tiene oprimidos o del país que ha limitado fuertemente su desarrollo?

Es muy difícil pensar que haya un solo culpable detrás del tema migratorio no solo de Cuba sino de la región en general, pero no podemos negar que Estados Unidos sin duda, es uno de ellos. A Cuba le ha afectado como no podríamos imaginar el que haya un embargo económico, que aunque supuestamente más ligero, sigue teniendo muchísimas repercusiones sociales y políticas, pero podemos llevar este ejemplo a otros países sin embargos económicos. Por ejemplo México, que tiene un gran número de tratados comerciales con países en todo el mundo pero que se ha visto limitado porque su prioridad siempre ha sido atender a los intereses de Estados Unidos. No tiene un embargo y aún así no puede desarrollarse según sus capacidades por estar atado a su vecino del norte. 

¿Será que si no fuéramos vecinos de Estados Unidos nos hubiera ido mejor? ¿Y si Estados Unidos no fuera la potencia que es el destino de América Latina y el Caribe sería diferente? Si bien es mucho decir que solo es culpa de Estados Unidos, ignorando el extractivismo que se dio durante las épocas coloniales, lo cierto es que realmente no nos hemos deshecho del ancla que nos limita, y no sabremos lo que seremos capaces de hacer hasta que no podamos valernos por nosotros mismos. 



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El origen de sus propios males


En los últimos años Estados Unidos ha hecho un esfuerzo descomunal para controlar el flujo migratorio hacia su territorio, al punto de que gran parte de la campaña del expresidente Trump giró en torno a este tema. Últimamente se ha hablado de nuevas caravanas migrantes y con las diferentes crisis que se han vivido en América Latina no parece que las cosas vayan a cambiar en un futuro cercano; más aún, se habla de una nueva ola de migrantes que se dirigen desde Cuba a Nicaragua, pero claro, habrá que analizar si realmente este este país es su destino. Diferentes países de Centroamérica y México han fungido como puente hacia los Estados Unidos, pero derivado de las nuevas dinámicas migratorias, consecuencia del endurecimiento de las políticas de migración, han desencadenado la migración hacia otros países que vuelven la ruta mucho más compleja, pero con mayores posibilidades de alcanzar el objetivo. 

 


Cuba ha sido históricamente expulsor de migrantes hacia los Estados Unidos, y como no, si prácticamente tienen a Miami a la vuelta de la esquina. Por supuesto hay muchas otras razones políticas e históricas que alimentaron esta ruta migratoria, pero la finalidad de este artículo es solo utilizar al caso de Cuba que podría terminar por representar a la región de América Latina y el Caribe. 

Estados Unidos es la potencia americana (y podríamos decir del mundo) por excelencia. Toda su historia, sus recursos, la creación del “sueño americano” nos ha hecho ver al resto de los países del continente como el modelo a seguir, tanto así que incluso hay quien dice que la Constitución Mexicana es una réplica de la americana; es más, sin irnos tan lejos, la Carta de Naciones Unidas tiene el mismo comienzo que la Constitución Estadounidense con el famoso We the people of… Estados Unidos es todo un personaje. Pero más allá de esto tendríamos que ponernos a pensar, qué ha hecho Estados Unidos para que al resto de la región le vaya bien (o le vaya mal).

Retomando el ejemplo de Cuba, que es muy característico, en lo primero que tenemos que pensar es en el embargo económico que le puso Estados Unidos por atreverse a voltear a ver a la Unión Soviética con ojos de amistad, embargo que hasta la fecha sigue siendo tema de “discusión” en Naciones Unidas (aunque aún no se hace nada). El embargo acabó por completo con la posibilidad de que Cuba pudiera de alguna forma relacionarse con cualquier país que quisiera tener una relación con Estados Unidos, y por supuesto ha tenido una serie de repercusiones negativas. Aún así, Cuba ha logrado mucho por sí sola, pues tuvo cero porciento de nivel de analfabetismo, logros deportivos envidiables para cualquier país, y por supuesto, el desarrollo de una medicina que ha logrado fama mundial. Claro, esto último lo podemos atribuir fuertemente al hecho de que tuvieron que arreglárselas solas ante cualquier crisis sanitaria ¿se imaginan como hubiera sido enfrentar al COVID-19 en total abandono internacional?

Pero ahora Cuba se enfrenta otra vez a su enemigo, y no hablo del país norteamericano, sino de los mismos detractores del régimen que se encuentran dentro de su territorio. Aún con pandemia y protocolos de sana distancia las manifestaciones en Cuba no se hicieron esperar, y con ellas, los grupos de personas que ansían salir del país a como dé lugar. De aquí que hablemos de esta nueva ola de migrantes a Nicaragua (posiblemente Estados Unidos). Aquí hay dos perspectivas que mirar, por un lado se encuentra la del gobierno cubano, que puede ver la migración como una buena oportunidad para deshacerse de los detractores que están provocando tantos problemas dentro de la isla. Por otro lado esta la perspectiva de Estados Unidos, quien puede ver con no tan buenos ojos esta situación. Pero entonces ¿de quién es la culpa? ¿del régimen que los tiene oprimidos o del país que ha limitado fuertemente su desarrollo?

Es muy difícil pensar que haya un solo culpable detrás del tema migratorio no solo de Cuba sino de la región en general, pero no podemos negar que Estados Unidos sin duda, es uno de ellos. A Cuba le ha afectado como no podríamos imaginar el que haya un embargo económico, que aunque supuestamente más ligero, sigue teniendo muchísimas repercusiones sociales y políticas, pero podemos llevar este ejemplo a otros países sin embargos económicos. Por ejemplo México, que tiene un gran número de tratados comerciales con países en todo el mundo pero que se ha visto limitado porque su prioridad siempre ha sido atender a los intereses de Estados Unidos. No tiene un embargo y aún así no puede desarrollarse según sus capacidades por estar atado a su vecino del norte. 

¿Será que si no fuéramos vecinos de Estados Unidos nos hubiera ido mejor? ¿Y si Estados Unidos no fuera la potencia que es el destino de América Latina y el Caribe sería diferente? Si bien es mucho decir que solo es culpa de Estados Unidos, ignorando el extractivismo que se dio durante las épocas coloniales, lo cierto es que realmente no nos hemos deshecho del ancla que nos limita, y no sabremos lo que seremos capaces de hacer hasta que no podamos valernos por nosotros mismos. 




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