Deterioro de créditos hipotecarios para la vivienda

El deterioro en las condiciones ligadas a los créditos hipotecarios no resulta de algo espontaneo. Se han ido presentando en el último tiempo una serie de sucesos que han impactado desfavorablemente en sus condiciones de otorgamiento.

 

. Se han ido presentando en el último tiempo una serie de sucesos que han impactado desfavorablemente en sus condiciones de otorgamiento.
Muchos deben estar de acuerdo que tratándose de atenciones macroeconómicas sobre una nación, los premios se los podrían llevar el desempleo y la inflación.

En tal sentido, en nuestro país hasta un tiempo atrás, de ambas, el más rebelde ha sido el desempleo, ya que la inflación se había mantenido en rangos acotados de control.

Sin embargo, recientemente, quizás motivado por una serie de sucesos surgidos también por la pandemia, la inflación se ha incrementado más allá de lo que se esperaba tradicionalmente.

En tal sentido, probablemente en algo tan cotidiano como es el ir al supermercado, hemos observado que la cuenta de las compras habituales se ha elevado, reflejando ésta que algunos productos se han encarecido. Pero ello no solo atañe al supermercado, esto es más amplio.

Así, entre la escasez de algunos productos a nivel local y mundial, los retiros del 10%, el alza de la tasa de política monetaria y la incertidumbre, raya para la suma, los precios se han elevado.

Sin embargo, cuando se trata de un producto o bien que probablemente toda familia aspire, como lo es la vivienda, la atención se la lleva la UF. Pero ¿y la inflación? Un respiro.

No olvidemos el estrecho vínculo que existe entre ambas. La Unidad de Fomento (UF) es una unidad de cuenta que existe en nuestro país, y que se reajusta conforme a la inflación.

Así, si la inflación se ha incrementado, entonces, la UF también, y lo mismo sucederá con el valor de las viviendas, al llevarlas a valor peso.

Lamentablemente en la actualidad pretender adquirir una vivienda, desde ya sea difícil hacerlo al contado, y por tanto el “salvavidas” se encuentra en apoyarse en los créditos hipotecarios, los que tradicionalmente se han estado otorgado a plazos entre 12 y 30 años. No obstante, la preocupación actual por el riesgo en las instituciones bancarias ha provocado algunas reticencias en su otorgamiento, lo que las ha llevado a acotar los créditos a un plazo máximo de 20 años e incrementado el pie a otorgar por los solicitantes a un 20% o 25%.

El escenario citado finalmente “presiona” a las personas a asumir un endeudamiento más caro, en un periodo de tiempo más corto, con una liquidez inmediata exigida incrementada para responder por el pie. No obstante, la situación no queda ahí, pues para calificar como sujeto de crédito y acceder al financiamiento es preciso demostrar unos ingresos acordes a lo solicitado, lo que dado los aspectos mencionados previamente, fuerza al alza los ingresos mensuales que se deben acreditar y que giran en torno a 4 veces el valor del dividendo a pago.

Cabe precisar que, como fue indicado por el Banco Central en su Informe de Estabilidad Financiera correspondiente al segundo semestre de este año, algunos de los cambios acontecidos en los créditos hipotecarios, implican un retroceso de aproximadamente 20 años.

Por lo anterior, quienes en un minuto soñaron con la vivienda propia, probablemente deban ver postergado este anhelo a la espera de un escenario económico más estable y favorable, el cual, a la luz de las próximas elecciones en nuestro país, seguramente es lo que esperamos todos.

Mauricio Andrés Burgos Navarrete

Director de la carrera de Auditoria e Ingeniería en Control de Gestión, Facultad de Administración y Negocios, Universidad Autónoma de Chile (Sede Temuco)

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