RUBALCABA Y RAJOY POR TODA ESPAÑA

RUBALCABA Y RAJOY POR TODA ESPAÑA

 

. Si usted vive en cualquier sitio que no sea Madrid no crea que puede votar a Rubalcaba o Rajoy. Sí, ya sé que en la televisión son uno y otro los que les han estado pidiendo el voto. Pero es que no. A lo mejor, usted no sabe, ni conoce, a más de uno de los candidatos del PSOE o del PP que aparecen en la papeleta de su provincia, pero es a ellos y no a sus líderes nacionales a los que va a votar.

También puede ocurrir que usted viva en Madrid y quiera votar a ese señor catalán que habla tan claro, o ese vasco tan serio. Pues tampoco. Resulta que ni Duran, ni Erkoreka se presentan por ahí, lo cual que no les busque a ellos ni las papeletas de sus partidos salvo que vote usted en Cataluña o el País Vasco. Particularidades del sistema electoral español, que facilita que ambas fuerzas políticas sumaran dieciséis diputados en 2008 con poco más del millón de votos que obtuvo Izquierda Unida y que le otorgaron… 2 diputados, 2,  justo castigo por presentarse en toda España. 

Y van los del 15-M y piden que se cambie el sistema electoral y se les trata de locos o, ya en plan condescendiente, de ilusos, “pero si eso supone un cambio en la Constitución”. Pues, nada, dejemos la Constitución tranquila y que el voto valga el doble o la mitad según se deposite en Soria o Madrid, que presentarse en una determinada zona, y solo en ella, otorgue un plus abusivo de representación. Eso sí, animemos a la gente a votar, aunque sea a políticos que solo aparecen por esa provincia cada cuatro años, o por el Congreso cada cuatro meses; lo que importa es quien manda en el Partido, tener más números –perdón, quise decir escaños- que el rival y que salga lo que el líder quiere.

Del Senado, mejor no hablar. Apuesta: ¿a qué no sabe quiénes son los que van en la lista que va usted a votar? Y la llaman Cámara Alta. Será por lo lejos que nos queda, que ni sabemos quién va allí, ni cómo, ni para qué. 

 

Llegados a este punto, ¿por qué no elegimos un Presidente, sea del partido que sea, que éste nombre su gobierno, y sean unos diputados elegidos de verdad en sus provincias de origen los que controlen las medidas que pueda tomar ese gobierno. ¿Cuántos de ustedes han votado a Felipe o a Aznar, a Zapatero o Rajoy, antes que a sus partidos y programas? Si la realidad es que se vota antes a personas que a siglas, cambiemos las normas sin falsos pudores ni hipocresías: copiemos a Estados Unidos o Francia, o a quien sea  ¡Ah! ¿Qué eso quitaría poder a las cúpulas de los partidos “cauces, naturales de la representación política”. Pues por eso.

  Jaime Olmo Mitre

   

 

UNETE



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