Aclarando la evolución de las criptomonedas



Las criptomonedas si bien son relativamente noveles, no han estado quietas, experimentando modificaciones o evoluciones, y en ello la tecnología blockchain algo tiene que ver. 

 


Las criptomonedas, su evolución y novedades, son parte cotidiana de las noticias que fluyen en el ámbito de las finanzas, la economía y el mundo de empresa.

Al respecto, un aspecto que debemos contemplar es que las criptomonedas derivan en gran parte de un protocolo esencial que permite su naturaleza y desarrollo, esto es, la denominada “cadena de bloques”, o más conocido como blockchain.

Brevemente, se puede mencionar que blockchain es una tecnología que comprende un registro digital distribuido que puede almacenar datos de diverso tipo, teniendo entre sus virtudes la seguridad y privacidad de sus transacciones.  

Así, desde el año 2017 que se produce la primera bifurcación o fork en relación a la pionera expresión virtual de una criptomoneda, esto es el bitcoin, que fue provocado como consecuencia de las distintas apreciaciones sobre la naturaleza de su existencia, llevando a la presencia de un Bitcoin Core y un Bitcoin Cash, se han sucedido bastantes acontecimientos en torno a las criptomonedas y específicamente a la blockchain.

Así, dentro de los impulsores de la evolución aparecen los costos de los equipos para minar criptomonedas, la escalabilidad, el tamaño de los bloques, el tiempo de las transacciones y sus funcionalidades, entre lo cual resalta no sólo su aporte a la virtualidad de las monedas.

Al respecto, en una publicación nacional se resaltaba hace muy poco tiempo atrás que nos encontramos ante las criptomonedas de tercera generación, proporcionándose algunas razones para su crecimiento.

Por lo anterior, resulta de interés establecer el paralelo que surge entre la blockchain, las criptomonedas y su evolución.

De este modo, si indagamos descubriremos que estamos en lo que se denomina como Blockchain 5.0. ¿Por qué? Lo veremos a continuación, de acuerdo a algunos aspectos señalados en algunos sitios tales como Bitcoin.es:

a) Blockchain 1.0, está ligada directamente con la creación del Bitcoin en el año 2008, y que instala la idea de la descentralización, la inalterabilidad y el almacenaje distribuido. Sin embargo, una de sus dificultades mayores es la escalabilidad.

b) Blockchain 2.0, caracterizada por las posibilidades de avanzar en términos de aplicación y uso más allá de las criptomonedas, amparado en el desarrollo de Ethereum y sus “smart contracts”. En este caso, la velocidad de las transacciones respecto de lo alcanzado con Bitcoin, constituye un progreso de alto valor.

c) Blockchain 3.0, que surge a partir de proyectos de criptomonedas tal como Cardano. En esta instancia, la velocidad conforma un desafío por mejorar, persiguiendo un camino de optimización. El mecanismo de consenso que se instala corresponde a “delegated Proof of Stake” (dPoS). En particular, tanto los costos de transacción como los relacionado con la energía son disminuidos drásticamente.

d) Blockchain 4.0, ligado a proyectos fuera de las criptomonedas, pero ligado con activos, en la que se alcanzan velocidades superiores a los de blockchain anteriores. Se vincula con la utilización de un algoritmo de consenso conocido como “Multiple Proof of Stake” (M – PoS).

e) Y por último la Blockchain 5.0, constituye la versión más moderna de esta tecnología. En la que destaca que un bloque es más pequeño que el del considerado en el Bitcoin. Esta condición facilita el incremento de transacciones en varias veces por sobre los alcanzados en blockchain previos.

Finalizando, al completar la revisión anterior seguramente nos quedaremos con la sensación o idea de que la expresión vertida en torno a la publicación de que las criptomonedas se encuentran en una tercera generación se está quedando corta con la realidad que podemos observar en la evolución del blockchain y que seguramente nos continuará sorprendiendo y desafiando. Gran tarea nos surge como personas y profesionales en tratar de permanecer al día en su conocimiento, alcances e impactos.

Mauricio Andrés Burgos Navarrete

 



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Las criptomonedas si bien son relativamente noveles, no han estado quietas, experimentando modificaciones o evoluciones, y en ello la tecnología blockchain algo tiene que ver. 

 


Las criptomonedas, su evolución y novedades, son parte cotidiana de las noticias que fluyen en el ámbito de las finanzas, la economía y el mundo de empresa.

Al respecto, un aspecto que debemos contemplar es que las criptomonedas derivan en gran parte de un protocolo esencial que permite su naturaleza y desarrollo, esto es, la denominada “cadena de bloques”, o más conocido como blockchain.

Brevemente, se puede mencionar que blockchain es una tecnología que comprende un registro digital distribuido que puede almacenar datos de diverso tipo, teniendo entre sus virtudes la seguridad y privacidad de sus transacciones.  

Así, desde el año 2017 que se produce la primera bifurcación o fork en relación a la pionera expresión virtual de una criptomoneda, esto es el bitcoin, que fue provocado como consecuencia de las distintas apreciaciones sobre la naturaleza de su existencia, llevando a la presencia de un Bitcoin Core y un Bitcoin Cash, se han sucedido bastantes acontecimientos en torno a las criptomonedas y específicamente a la blockchain.

Así, dentro de los impulsores de la evolución aparecen los costos de los equipos para minar criptomonedas, la escalabilidad, el tamaño de los bloques, el tiempo de las transacciones y sus funcionalidades, entre lo cual resalta no sólo su aporte a la virtualidad de las monedas.

Al respecto, en una publicación nacional se resaltaba hace muy poco tiempo atrás que nos encontramos ante las criptomonedas de tercera generación, proporcionándose algunas razones para su crecimiento.

Por lo anterior, resulta de interés establecer el paralelo que surge entre la blockchain, las criptomonedas y su evolución.

De este modo, si indagamos descubriremos que estamos en lo que se denomina como Blockchain 5.0. ¿Por qué? Lo veremos a continuación, de acuerdo a algunos aspectos señalados en algunos sitios tales como Bitcoin.es:

a) Blockchain 1.0, está ligada directamente con la creación del Bitcoin en el año 2008, y que instala la idea de la descentralización, la inalterabilidad y el almacenaje distribuido. Sin embargo, una de sus dificultades mayores es la escalabilidad.

b) Blockchain 2.0, caracterizada por las posibilidades de avanzar en términos de aplicación y uso más allá de las criptomonedas, amparado en el desarrollo de Ethereum y sus “smart contracts”. En este caso, la velocidad de las transacciones respecto de lo alcanzado con Bitcoin, constituye un progreso de alto valor.

c) Blockchain 3.0, que surge a partir de proyectos de criptomonedas tal como Cardano. En esta instancia, la velocidad conforma un desafío por mejorar, persiguiendo un camino de optimización. El mecanismo de consenso que se instala corresponde a “delegated Proof of Stake” (dPoS). En particular, tanto los costos de transacción como los relacionado con la energía son disminuidos drásticamente.

d) Blockchain 4.0, ligado a proyectos fuera de las criptomonedas, pero ligado con activos, en la que se alcanzan velocidades superiores a los de blockchain anteriores. Se vincula con la utilización de un algoritmo de consenso conocido como “Multiple Proof of Stake” (M – PoS).

e) Y por último la Blockchain 5.0, constituye la versión más moderna de esta tecnología. En la que destaca que un bloque es más pequeño que el del considerado en el Bitcoin. Esta condición facilita el incremento de transacciones en varias veces por sobre los alcanzados en blockchain previos.

Finalizando, al completar la revisión anterior seguramente nos quedaremos con la sensación o idea de que la expresión vertida en torno a la publicación de que las criptomonedas se encuentran en una tercera generación se está quedando corta con la realidad que podemos observar en la evolución del blockchain y que seguramente nos continuará sorprendiendo y desafiando. Gran tarea nos surge como personas y profesionales en tratar de permanecer al día en su conocimiento, alcances e impactos.

Mauricio Andrés Burgos Navarrete

 




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