¿Existe el Estado de Bienestar en América Latina?



Es bien sabido que América Latina es una de las regiones más pobres del mundo, pero ¿Qué significado se le ha dado al ser pobre en esta región? Es una clase de consuelo y explicaré por qué: en un subcontinente como Latinoamérica, pertenecer a los estratos más altos suele ser incluso incómodo debido a la cantidad de pobreza que existe. En el transcurso de los años no se ha logrado generar un Estado de Bienestar como tal, no se ha logrado desarrollar un término que genere condiciones de ascenso social. La pobreza continúa aumentando y lo que se había avanzado se vio destruido por la reciente pandemia de COVID-19.

 


 

¿Qué es lo que tendría que pasar para que realmente existiera un cambio en América Latina? Tendría que haber un cambio en las estructuras económicas, políticas y sociales, de otra forma, y así es como ha sucedido, no existen condiciones para que las personas no caigan en situaciones de pobreza. Algunos de los aspectos que han brindado oxígeno a la región son las remesas y los programas sociales que ha lanzado el Gobierno Federal, se podría decir que han amortiguado el golpe. Los gobiernos han querido compensar la falta de estructuras políticas sólidas con programas sociales, pero no se han logrado dar las condiciones que provoquen un cambio de forma ascendente. Así que, más que hablar de un Estado de Bienestar, estamos hablando de programas sociales.

 

Un aspecto de suma importancia en esta falta de progreso es el acceso a la educación. En América Latina no está garantizado el acceso a la educación pública para todas las personas y existen muchos rechazos sobre todo en las universidades, cuando los ciudadanos intentan ingresar al nivel de educación media superior y cada día es mayor la matrícula en universidades privadas. Dentro de este Universo de pobreza empiezan a existir pobres resignados a la escasez digna, esto se refiere a la utilización de estrategias para solventar la pobreza en la que se vive y un ejemplo de esto es la venta de objetos piratas. Comienzan también a aparecer las “clases medias empobrecidas”, las cuales son clases que debido a diferentes condiciones económicas han bajado su nivel de vida y comienzan a implementar estrategias para mantener hasta donde sea posible el nivel de vida que llegaron a tener y esto se ve muy claramente en tiendas como Waldo’s o tiendas de fast fashion como H&M y Zara en las que se ofrecen artículos de baja calidad a precios muy económicos.

 

En Latinoamérica, cada vez tenemos condiciones menos favorables que permitan que nos podamos mover socialmente hacia un mejor panorama. Las personas que cuentan con licenciatura no tienen garantizado un empleo, un negocio o un salario digno, ya no es una garantía. De igual forma, nosotros como ciudadanos debemos tomar responsabilidad por nuestra parte en estas dinámicas, nosotros somos quienes contribuimos a producir gente pobre y no solo eso, sino que vemos a la persona pobre como un extraño y un enemigo, incluso dando paso a lo conocido como “aporofobia” o fobia a los pobres, la cual tiene que ver con excluir a las personas por su condición económica de un mundo que nosotros hemos construido cuya regla principal consiste en el dar y recibir. Existe todo un rechazo hacia los pobres en la cultura e incluso se empieza a construir un discurso de odio que no aporta a la solución de esta problemática ni a la integración de estos individuos a la sociedad. Tampoco es justo culpar solo a los gobiernos cuando nosotros, como sociedad civil, tenemos un papel importante y podemos ser parte de la solución o podemos ser parte del problema.



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¿Existe el Estado de Bienestar en América Latina?


Es bien sabido que América Latina es una de las regiones más pobres del mundo, pero ¿Qué significado se le ha dado al ser pobre en esta región? Es una clase de consuelo y explicaré por qué: en un subcontinente como Latinoamérica, pertenecer a los estratos más altos suele ser incluso incómodo debido a la cantidad de pobreza que existe. En el transcurso de los años no se ha logrado generar un Estado de Bienestar como tal, no se ha logrado desarrollar un término que genere condiciones de ascenso social. La pobreza continúa aumentando y lo que se había avanzado se vio destruido por la reciente pandemia de COVID-19.

 


 

¿Qué es lo que tendría que pasar para que realmente existiera un cambio en América Latina? Tendría que haber un cambio en las estructuras económicas, políticas y sociales, de otra forma, y así es como ha sucedido, no existen condiciones para que las personas no caigan en situaciones de pobreza. Algunos de los aspectos que han brindado oxígeno a la región son las remesas y los programas sociales que ha lanzado el Gobierno Federal, se podría decir que han amortiguado el golpe. Los gobiernos han querido compensar la falta de estructuras políticas sólidas con programas sociales, pero no se han logrado dar las condiciones que provoquen un cambio de forma ascendente. Así que, más que hablar de un Estado de Bienestar, estamos hablando de programas sociales.

 

Un aspecto de suma importancia en esta falta de progreso es el acceso a la educación. En América Latina no está garantizado el acceso a la educación pública para todas las personas y existen muchos rechazos sobre todo en las universidades, cuando los ciudadanos intentan ingresar al nivel de educación media superior y cada día es mayor la matrícula en universidades privadas. Dentro de este Universo de pobreza empiezan a existir pobres resignados a la escasez digna, esto se refiere a la utilización de estrategias para solventar la pobreza en la que se vive y un ejemplo de esto es la venta de objetos piratas. Comienzan también a aparecer las “clases medias empobrecidas”, las cuales son clases que debido a diferentes condiciones económicas han bajado su nivel de vida y comienzan a implementar estrategias para mantener hasta donde sea posible el nivel de vida que llegaron a tener y esto se ve muy claramente en tiendas como Waldo’s o tiendas de fast fashion como H&M y Zara en las que se ofrecen artículos de baja calidad a precios muy económicos.

 

En Latinoamérica, cada vez tenemos condiciones menos favorables que permitan que nos podamos mover socialmente hacia un mejor panorama. Las personas que cuentan con licenciatura no tienen garantizado un empleo, un negocio o un salario digno, ya no es una garantía. De igual forma, nosotros como ciudadanos debemos tomar responsabilidad por nuestra parte en estas dinámicas, nosotros somos quienes contribuimos a producir gente pobre y no solo eso, sino que vemos a la persona pobre como un extraño y un enemigo, incluso dando paso a lo conocido como “aporofobia” o fobia a los pobres, la cual tiene que ver con excluir a las personas por su condición económica de un mundo que nosotros hemos construido cuya regla principal consiste en el dar y recibir. Existe todo un rechazo hacia los pobres en la cultura e incluso se empieza a construir un discurso de odio que no aporta a la solución de esta problemática ni a la integración de estos individuos a la sociedad. Tampoco es justo culpar solo a los gobiernos cuando nosotros, como sociedad civil, tenemos un papel importante y podemos ser parte de la solución o podemos ser parte del problema.




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