Reducción en el precio de las viviendas



La vivienda como un bien aspiracional relevante en una persona, y aún más en una familia, lamentablemente no ha quedado libre de ser afectada con el tiempo, en un incremento de precios. La gestación de ideas para tratar de lograr una reducción debe ser mirada con prudencia y cautela. 

 


Como se ha señalado en alguna publicación anterior, la vivienda constituye un anhelo, diríamos “natural” que se aspira alcanzar.

Sin embargo, se ha observado en el ultimo tiempo, un incremento en su precio, el cual naturalmente dificulta que las personas puedan adquirirla.

Al respecto un par de días atrás en el Diario Financiero, la consultora Horizontal ha señalado que el precio se ha duplicado en el último decenio, lo que también es ratificado en publicación del mismo diario,  en el que se precisa que nuestro país se ubica entre aquellos 20 que han experimentado el más alto incremento en el último año.

Los comentarios previos refuerzan la idea de que la tarea para obtener una vivienda propia cada vez se torna más complicado.

Ahora bien, de la misma publicación es posible observar que este aumento en gran medida se ha producido principalmente como consecuencia del incremento en dos costos: el del suelo y el de la construcción.

Sin embargo, la consultora también propone 19 medidas que permitirían, en relación a una vivienda promedio de 2.000 UF, disminuir su valor en aproximadamente un 30%.

Para clarificar algunas de las indicaciones, las que fueron reunidas en torno a cinco grupos: 1) aumentar la oferta de suelo edificable; 2) bajar su costo y reintegrar la ciudad; 3) bajar el costo de la construcción; 4) simplificar y abaratar la tramitología; 5) aumentar la oferta de viviendas sociales y facilitar el acceso a la vivienda social, resaltan de manera más específica a la luz del artículo: el utilizar terrenos fiscales desocupados; promover e incentivar un aumento sustancial en la productividad de las constructoras; implementar una agencia de vivienda y urbanismo; y conformar un nivel de viviendas sociales destinadas al arriendo mediante una alianza público-privada empleando un sistema similar a los conjuntos multifamily.

Al repasar las propuestas, ello sin entrar en la profundidad y detalle del documento que se generó, pues no tengo acceso a él, aquellas que me generan mayor inquietud o duda, son las siguientes:

a) La reducción de costo de construcción, aplicaría como algo interesante en la medida que ello no implique sacrificar la calidad de la obra y de los materiales de construcción, pues no creo a alguien le resulte satisfactorio que su casa por ejemplo a la menor lluvia, viento o sismo sea afectada.

b) Del mismo modo esperaría que la vivienda en este proceso de abaratamiento no contemple una disminución ostensible en la cantidad de metros disponibles acorde con una calidad de vida y bienestar apropiado al numero de residentes que pretende albergar.

c) Mejorar la productividad de las constructoras, de no mediar la capacitación, cambio de procesos o tecnología utilizada o incentivos estatales, entre otros, se visualiza como algo complejo, máxime la situación económica y  fiscal que se vive a nivel país, y en el que las empresas se han visto bastante golpeadas.

Por otra parte, debemos considerar que de materializarse la idea de las exenciones tributarias, tal como lo ha expresado el Ministro de Hacienda en algunos medios de comunicación, no se dispondría del IVA a las construcciones, lo que sinceraría en algo el valor de las propiedades afectadas, poniendo presión en la necesidad de que el estado eventualmente, tenga que reacomodar la estructura de subsidios para la vivienda.

Por último, si bien en el artículo mencionado no figura como algo posible, otra alternativa que podría contemplarse como posible, aun cuando podrán haber miradas que lo consideren quizás extremo, debido esencialmente al escenario económico que no permite visualizar con claridad la reducción en el precio de las viviendas, pudiendo no ser del agrado de todos, es simplemente visualizar la extensión de los créditos hipotecarios a plazos más extensos. Lamentablemente, esto tampoco es gratis. Tiene un costo.  

Mauricio Andrés Burgos Navarrete



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Reducción en el precio de las viviendas


La vivienda como un bien aspiracional relevante en una persona, y aún más en una familia, lamentablemente no ha quedado libre de ser afectada con el tiempo, en un incremento de precios. La gestación de ideas para tratar de lograr una reducción debe ser mirada con prudencia y cautela. 

 


Como se ha señalado en alguna publicación anterior, la vivienda constituye un anhelo, diríamos “natural” que se aspira alcanzar.

Sin embargo, se ha observado en el ultimo tiempo, un incremento en su precio, el cual naturalmente dificulta que las personas puedan adquirirla.

Al respecto un par de días atrás en el Diario Financiero, la consultora Horizontal ha señalado que el precio se ha duplicado en el último decenio, lo que también es ratificado en publicación del mismo diario,  en el que se precisa que nuestro país se ubica entre aquellos 20 que han experimentado el más alto incremento en el último año.

Los comentarios previos refuerzan la idea de que la tarea para obtener una vivienda propia cada vez se torna más complicado.

Ahora bien, de la misma publicación es posible observar que este aumento en gran medida se ha producido principalmente como consecuencia del incremento en dos costos: el del suelo y el de la construcción.

Sin embargo, la consultora también propone 19 medidas que permitirían, en relación a una vivienda promedio de 2.000 UF, disminuir su valor en aproximadamente un 30%.

Para clarificar algunas de las indicaciones, las que fueron reunidas en torno a cinco grupos: 1) aumentar la oferta de suelo edificable; 2) bajar su costo y reintegrar la ciudad; 3) bajar el costo de la construcción; 4) simplificar y abaratar la tramitología; 5) aumentar la oferta de viviendas sociales y facilitar el acceso a la vivienda social, resaltan de manera más específica a la luz del artículo: el utilizar terrenos fiscales desocupados; promover e incentivar un aumento sustancial en la productividad de las constructoras; implementar una agencia de vivienda y urbanismo; y conformar un nivel de viviendas sociales destinadas al arriendo mediante una alianza público-privada empleando un sistema similar a los conjuntos multifamily.

Al repasar las propuestas, ello sin entrar en la profundidad y detalle del documento que se generó, pues no tengo acceso a él, aquellas que me generan mayor inquietud o duda, son las siguientes:

a) La reducción de costo de construcción, aplicaría como algo interesante en la medida que ello no implique sacrificar la calidad de la obra y de los materiales de construcción, pues no creo a alguien le resulte satisfactorio que su casa por ejemplo a la menor lluvia, viento o sismo sea afectada.

b) Del mismo modo esperaría que la vivienda en este proceso de abaratamiento no contemple una disminución ostensible en la cantidad de metros disponibles acorde con una calidad de vida y bienestar apropiado al numero de residentes que pretende albergar.

c) Mejorar la productividad de las constructoras, de no mediar la capacitación, cambio de procesos o tecnología utilizada o incentivos estatales, entre otros, se visualiza como algo complejo, máxime la situación económica y  fiscal que se vive a nivel país, y en el que las empresas se han visto bastante golpeadas.

Por otra parte, debemos considerar que de materializarse la idea de las exenciones tributarias, tal como lo ha expresado el Ministro de Hacienda en algunos medios de comunicación, no se dispondría del IVA a las construcciones, lo que sinceraría en algo el valor de las propiedades afectadas, poniendo presión en la necesidad de que el estado eventualmente, tenga que reacomodar la estructura de subsidios para la vivienda.

Por último, si bien en el artículo mencionado no figura como algo posible, otra alternativa que podría contemplarse como posible, aun cuando podrán haber miradas que lo consideren quizás extremo, debido esencialmente al escenario económico que no permite visualizar con claridad la reducción en el precio de las viviendas, pudiendo no ser del agrado de todos, es simplemente visualizar la extensión de los créditos hipotecarios a plazos más extensos. Lamentablemente, esto tampoco es gratis. Tiene un costo.  

Mauricio Andrés Burgos Navarrete




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