. Ahí es nada. El ridículo está servido.
Se desnudaron de
sus siglas y, a modo de reflexión, pretendían hablar de sus experiencias
políticas, según ellas. No querían hablar de partidos, ni de elecciones, ni de
alianzas. Un «rebaño» de cinco. Algo así como la fiesta del pijama. ¿Mujeres
del arco progresista? Crispadoras, incompetentes, y desnortadas. La del traje
regional magrebí dándoselas de feminista. ¿Esta tropa va a sacar a España del
agujero? Vaya si están haciendo otras políticas, la prueba es que no hay por
dónde coger a esta España actual ni los problemas que en ella están creando.
Sin empacho y sin
abuela, se consideran los liderazgos femeninos progresistas más potentes del
país. Ahí es nada, y yo con estos pelos. Posiblemente no sepan ni lo que eso
significa, pero ninguna de ellas ha aportado nada a la política, salvo
insultos, ocultación, falsedad, crispación, ruptura del escudo social,
potenciación de la inutilidad sindical y destrozo de la gran ciudad comercial y
financiera que era Barcelona. No deja de sorprenderme la del hiyab, que decía
ser portavoz del Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía de Ceuta, y que no
sabemos si es de creación propia o de los escindidos de la Coalición Caballas
con tres representantes actualmente en la Asamblea ceutí.
Desde el entorno
de Oltra no se han cortado al incidir en que hacen «otra política alejada de la
confrontación y la crispación». Si dicen eso es porque no se han mirado al
espejo: Mónica García es la lideresa de la confrontación y de la mentira en
Madrid, además de la crispación y el ataque frontal a lo público. Toda una
«pistolera» a quien Hipócrates hubiera desterrado de la medicina. ¿Y alguien se
atreve a decir que esta médico-madre no es alentadora de la crispación? ¿Qué
hizo en y con el Zendal? ¿Por qué cobró dos sueldos ilegales hasta que la echó
el alto la Intervención? ¡Caramba, con eso de que no crispa!
Ada «madrina»
Colau se ha cargado la ciudad más próspera de España y una de las más
atractivas de Europa. Ha conseguido cabrear hasta a los jugadores del Barça, a
los policías, a Felipe VI, a las prostitutas a los okupas y a todos los
sectores de la ciudadanía catalana. Empezó por maltratar al busto del Rey,
consentir y alentar actos de quema de la bandera española y no mover ni un dedo
durante los actos golpistas del terrorismo de la independencia catalufa. Sin
duda, cualquier cero a la izquierda tiene ahora más valor político, económico,
empresarial y financiero que ella.
«La Yoli», figura
comunista al decir de Macarena Olona, no ha sabido aglutinar a las mujeres ni
hombres de la siniestra. Alentada y levantada por la prensa vendida y los
periodistas que miran a Cuenca. Tenía un paraguas, Pablo Iglesias, pero ahora
solo tiene enemigos en su andadura política. No ha dudado en «bajarse las
bragas», ante Sánchez y la Comisión Europea, en cuanto atañe a la Reforma
Laboral. Si «técnicamente» era imposible derogar la Reforma Laboral,
veinticuatro horas antes pensaba hacerlo, a pesar de las resistencias más
acendradas. Hoy besa la mano a Antonio Garamendi con tal de seguir en el sillón
y estrenar cada día tacones de aguja. Ni en Podemos aguantan a esta engreída
que acaba de aprender a andar con cuñas, pisar alfombra roja y estrenar trapos
de pasadas modas. Hasta el paro se le va a disparar, a pesar de que Fátima
Báñez dejó la protección de los ERTE dentro del Estatuto de los Trabajadores,
principal arma para luchar contra sucesos desorbitados como la pandemia y
crisis económicas de gran calado. Como dejaron de fabricarse tacos de escopeta,
para eso tampoco vale.
De Oltra no vamos
a decir nada nuevo. La comunidad valenciana está de ella hasta el pico de la boina.
Sólo le falta vestirse de fallera para hacer el ridículo más estruendoso o de
«maga» cuando llegue la festividad de los Reyes Magos. Antes de decir nada,
mejor que entren al trapo los jueces para destapar si actuó como encubridora de
los tocamientos a una menor por parte de quien fue su costilla o media naranja y
si tuvo algo que ver en la prostitución de menores protegidas por las
instituciones valencianas, como sucedió en territorio «comanche» de la
socialista balear, Francine Armengol, y con el beneplácito de la extrema
izquierda.
De la «morita»
feminista poco más que decir, además de lo ya expuesto antes, porque carece de
currículum político, excepto sus insultos a VOX. Mejor me quedo con la rumba de
«la morita y el legionario». Y si la canta El Chipirón de Granada o Los
Rumbeles, pues miel sobre hojuelas.
Lo que estas cinco
pastoras hagan, dudo que tenga algo de maravilloso. Lo que si sería maravilloso
es que ayudaran a las mujeres afganas, cosa que ni se les pasa por la
imaginación. Ayer comentaba una mujer, que se autocalificaba de socialista y progresista,
que nunca había visto tanta incompetencia junta ni tanta inutilidad aparcada.
Hablaba de «inútiles de manual» y de «necias iletradas». Quisieron hacer una
cucaña y les ha caído toda la harina encima: la de los transportistas, la de la
agenda feminista contra las leyes trans, las abolicionistas del Frente PV, La
Mujeres del Frente Obrero y el personal funcionario de la Generalidad
valenciana.
Nadie se puede
creer que estas cinco mujeres, van a hacer una España mejor. Colau arruinando Barcelona;
Oltra, con un marido pedófilo ocultando la violación a una menor; Mónica García
y Yolanda Díaz con sus ocurrencias de trasnochadas comunistas y, Fátima, de
acompañante comparsa proclamándose feminista. Pero faltan muchas: Montero,
Belarra, Rodríguez, Isa Serra…
¿El comienzo de
algo maravilloso? ¡No cuela, señoras, ustedes querían fiesta, aunque se la han
amargado y han comprobado la realidad del país con sus políticas catetas y pardillas!
Simple tropa.