Matemáticas financieras, fondo E y descalabro previsional



La estructura y características operativas y financieras de los instrumentos que componen el multifondo E que gestionan las Administradoras de Fondos de Pensión en nuestro país, permiten comprender en parte el deterioro exhibido durante el año. 

 


El Decreto Ley 3.500 establece que los fondos de capitalización individual de cada sujeto que cotice estarán vinculados a algunas de las carteras o portafolios de inversión que gestionen Administradoras de Fondos de Pensión (AFP). Estas carteras son más bien conocidas en el mundo de las AFP bajo la denominación de multifondos, los que en la práctica son  cinco: A, B, C D y E.

Específicamente, el último, el fondo E, es considerado el más conservador (seguro), debido a que mayoritariamente, en torno a un 95%, su composición está compuesta por instrumentos de renta fija como deuda del Estado y de privados, es decir, instrumentos que a diferencia de aquellos denominados variable, como las acciones, permite conocer por anticipado el rendimiento que proporcionan. De allí que se les considere más seguros.

Cabe señalar que de acuerdo a lo indicado en el medio digital Pauta, del total de afiliados existentes al 14 de octubre de 2021, esto es 12,5 millones, el fondo E es el más pequeño con 1,2 millones de cotizantes. Sin embargo, no por eso deja de ser importante, ya que se debe considerar que la legislación encasilla a quienes se acercan a la etapa de jubilación, esto es las mujeres a los 60 años y hombres a los 65, a tener que ser parte si o si de este fondo.

No obstante, la “seguridad” ya mencionada para el fondo E es relativa, ya que lamentablemente también se encuentra expuesta a riesgos, entre lo cual impacta, para bien o para mal, lo que sucede en los mercados.

En tal sentido, hasta octubre de 2021 el rendimiento del fondo durante el presente año se había deteriorado en torno a un 20%.

Pero bueno, hemos conocido algo más de los multifondos y en particular del E, pero ¿y las matemáticas financieras y el descalabro del fondo aludido? Calma, enseguida lo atenderemos.

La valorización de instrumentos de deuda, tales como los bonos, normalmente tienen como premisa el determinar su valor actual o presente en función de los flujos de pago comprometidos en su tiempo de vigencia a futuro, y para lo cual la formula general de determinación responde a lo siguiente:

a) Valor actual del bono = sumatoria de los valores presentes de cada uno de los flujos comprometidos por pago de intereses descontados a tasa de rentabilidad exigida + valor presente del valor capital del instrumento descontado a tasa de rentabilidad exigida.

Lo anterior expresado en términos matemáticos sería:

b) VA del bono = ∑t=1n [I / (1 + i)t] + VC / (1 + i)n, donde I = intereses $ a pago, i = tasa de rentabilidad exigida, n = plazo de vigencia los bonos, t = tiempo que va de 1 a n, VC = valor capital del instrumento.

Dada la expresión anterior, lo que se debe tratar de comprender es que en lo general, los instrumentos de deuda:

1º Tienen comprometidos pagos de intereses durante la existencia del instrumento los que no cambian dado que forman parte de las condiciones de emisión establecidas;

2º Como se mencionó en otra instancia, la determinación del valor actual del bono descansa en expresar el valor futuro de los intereses a pago del instrumento, así como su valor nominal o capital a pago en el vencimiento, en términos de valor presente utilizando una tasa que exigirían los inversionistas al momento del análisis como rentabilidad;

3º De este modo, puede suceder que el interés comprometido a pago por los instrumentos de deuda ya emitidos, y que forman parte del fondo, se encuentren sobre la tasa de rendimiento que se exige, o bien ser igual o incluso menor.

4º De los escenarios anteriores, la situación más crítica es el último, es decir, aquél cuando la tasa ofrecida del instrumento de deuda es menor que la tasa de rentabilidad exigida al momento del análisis, ya que esto implica que los instrumentos que actualmente se están vendiendo no están alineados con la expectativa de rendimiento del mercado, por tanto los instrumentos ya emitidos no se presentan con tanta fuerza como atractivos de inversión, y por tanto son castigados en su valor.

5° Por ende, si ese instrumento forma parte de un portafolio de inversión, impactará negativamente, deteriorando la valorización de dicha cartera.

Finalmente, lo que podemos desprender es que algo de lo anterior ha sucedido en el mercado previsional nacional, y específicamente en el Fondo E, pues el incremento en la tasa de interés vigente y por tanto en la rentabilidad exigida, gatillada por una suma de efectos y consecuencias como los retiros de las AFP, la inflación, la tasa de política monetaria, el riesgo país, y elecciones que se vienen, entre otros, potencialmente ha tenido su impacto. Y no menor.

Mauricio Andrés Burgos Navarrete



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Matemáticas financieras, fondo E y descalabro previsional


La estructura y características operativas y financieras de los instrumentos que componen el multifondo E que gestionan las Administradoras de Fondos de Pensión en nuestro país, permiten comprender en parte el deterioro exhibido durante el año. 

 


El Decreto Ley 3.500 establece que los fondos de capitalización individual de cada sujeto que cotice estarán vinculados a algunas de las carteras o portafolios de inversión que gestionen Administradoras de Fondos de Pensión (AFP). Estas carteras son más bien conocidas en el mundo de las AFP bajo la denominación de multifondos, los que en la práctica son  cinco: A, B, C D y E.

Específicamente, el último, el fondo E, es considerado el más conservador (seguro), debido a que mayoritariamente, en torno a un 95%, su composición está compuesta por instrumentos de renta fija como deuda del Estado y de privados, es decir, instrumentos que a diferencia de aquellos denominados variable, como las acciones, permite conocer por anticipado el rendimiento que proporcionan. De allí que se les considere más seguros.

Cabe señalar que de acuerdo a lo indicado en el medio digital Pauta, del total de afiliados existentes al 14 de octubre de 2021, esto es 12,5 millones, el fondo E es el más pequeño con 1,2 millones de cotizantes. Sin embargo, no por eso deja de ser importante, ya que se debe considerar que la legislación encasilla a quienes se acercan a la etapa de jubilación, esto es las mujeres a los 60 años y hombres a los 65, a tener que ser parte si o si de este fondo.

No obstante, la “seguridad” ya mencionada para el fondo E es relativa, ya que lamentablemente también se encuentra expuesta a riesgos, entre lo cual impacta, para bien o para mal, lo que sucede en los mercados.

En tal sentido, hasta octubre de 2021 el rendimiento del fondo durante el presente año se había deteriorado en torno a un 20%.

Pero bueno, hemos conocido algo más de los multifondos y en particular del E, pero ¿y las matemáticas financieras y el descalabro del fondo aludido? Calma, enseguida lo atenderemos.

La valorización de instrumentos de deuda, tales como los bonos, normalmente tienen como premisa el determinar su valor actual o presente en función de los flujos de pago comprometidos en su tiempo de vigencia a futuro, y para lo cual la formula general de determinación responde a lo siguiente:

a) Valor actual del bono = sumatoria de los valores presentes de cada uno de los flujos comprometidos por pago de intereses descontados a tasa de rentabilidad exigida + valor presente del valor capital del instrumento descontado a tasa de rentabilidad exigida.

Lo anterior expresado en términos matemáticos sería:

b) VA del bono = ∑t=1n [I / (1 + i)t] + VC / (1 + i)n, donde I = intereses $ a pago, i = tasa de rentabilidad exigida, n = plazo de vigencia los bonos, t = tiempo que va de 1 a n, VC = valor capital del instrumento.

Dada la expresión anterior, lo que se debe tratar de comprender es que en lo general, los instrumentos de deuda:

1º Tienen comprometidos pagos de intereses durante la existencia del instrumento los que no cambian dado que forman parte de las condiciones de emisión establecidas;

2º Como se mencionó en otra instancia, la determinación del valor actual del bono descansa en expresar el valor futuro de los intereses a pago del instrumento, así como su valor nominal o capital a pago en el vencimiento, en términos de valor presente utilizando una tasa que exigirían los inversionistas al momento del análisis como rentabilidad;

3º De este modo, puede suceder que el interés comprometido a pago por los instrumentos de deuda ya emitidos, y que forman parte del fondo, se encuentren sobre la tasa de rendimiento que se exige, o bien ser igual o incluso menor.

4º De los escenarios anteriores, la situación más crítica es el último, es decir, aquél cuando la tasa ofrecida del instrumento de deuda es menor que la tasa de rentabilidad exigida al momento del análisis, ya que esto implica que los instrumentos que actualmente se están vendiendo no están alineados con la expectativa de rendimiento del mercado, por tanto los instrumentos ya emitidos no se presentan con tanta fuerza como atractivos de inversión, y por tanto son castigados en su valor.

5° Por ende, si ese instrumento forma parte de un portafolio de inversión, impactará negativamente, deteriorando la valorización de dicha cartera.

Finalmente, lo que podemos desprender es que algo de lo anterior ha sucedido en el mercado previsional nacional, y específicamente en el Fondo E, pues el incremento en la tasa de interés vigente y por tanto en la rentabilidad exigida, gatillada por una suma de efectos y consecuencias como los retiros de las AFP, la inflación, la tasa de política monetaria, el riesgo país, y elecciones que se vienen, entre otros, potencialmente ha tenido su impacto. Y no menor.

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