La Revolución Mexicana



                                  La Revolución Mexicana de 1910

 

. De cualquier modo, debajo del acartonado discurso oficial (estigma de nuestra educación pública), y escapando al sagrado análisis de la historia académica y a las simplificaciones de la izquierda tradicional; existe un movimiento real, no mito lleno de contradicciones, y por ello muy humano, pero también hay y esto es innegable, razones que van más allá de héroes, mártires, ideales sin concretar, razones económicas, parte material de todo sueño y que a veces rebasan y se colocan como fin último del proceso.

La Revolución de 1910, es en última instancia, un paso más hacia el desarrollo del capitalismo en México; cuando Porfirio Díaz y su dictadura donde confluían restos feudales, comunidades agrícolas, relaciones agrarias y patriarcales; el capitalismo naciente y dinámico de los monopolios extranjeros se vuelve obsoleto, cuando no basta con el núcleo de comerciantes mexicanos enriquecidos, cuando un sector de la población con ideas más progresistas (no por ello menos capitalistas), propone en voz de Madero un cambio, un insertarse real en el nuevo desarrollo conservando todos los aspectos reaccionarios del antiguo régimen, de las relaciones oligárquicas sin destruirlas en forma radical.

Si observamos la línea que marca la Revolución desde 1910 y hasta 1920, veremos una constante: la única fracción que nunca interrumpió la guerra , que tuvo que ser barrida para que cejara, fue la de Emiliano Zapata. La Revolución no había triunfado, la tierra no se había repartido.

Heterogéneo de cualquier modo, en el movimiento de 1910, también confluyeron otras corrientes, otras motivaciones, otros intereses; Ricardo y Enrique Flores Magón y su proyecto de nación, precursores de todos, visionarios que aspiraban a darle sentido real a la palabra "revolución"; Madero y sus intereses con el capitalismo nacional y extranjero; Zapata de ideales claros y concretos para los campesinos; Villa quien sin programa e ideología, fue factor fundamental de cambio hasta la etapa obregonista.

El resultado, el producto de esfuerzos tan encontrados, donde había ideales, intereses, dobles intenciones; fue una maraña en extremo compleja. Ya que si bien la riqueza se repartió, no fue la mayoría beneficiada, sino una nueva clase, una naciente burguesía nacional, que disolvió el sentido social de la Revolución.

En tal virtud, habiéndose desviado, desvirtuado y usado el sentido verdadero de la Revolución, se quedaron olvidados enormes sectores que se mantuvieron marginados de las bonanzas de la Revolución, y otros que al no querer esperar más han afilado su dignidad y han vuelto ha hacer surgir los vientos de un cambio verdadero, que ni el actual régimen de la autollamada 4T ha logrado revertir.



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La Revolución Mexicana


                                  La Revolución Mexicana de 1910

 


La Revolución Mexicana, fenómeno en extremo complejo y difícil, tan llevado y traído, repleto de retórica oficial, fetiche de tantos y de todos; movimiento de acción colectiva que destruyó el viejo Estado de los terratenientes y la burguesía exportadora, el Estado sancionado por la Constitución Política de 1857, y estableció un nuevo orden burgués -la Constitución carrancista de 1917 garantiza, ante todo, la propiedad privada-. De cualquier modo, debajo del acartonado discurso oficial (estigma de nuestra educación pública), y escapando al sagrado análisis de la historia académica y a las simplificaciones de la izquierda tradicional; existe un movimiento real, no mito lleno de contradicciones, y por ello muy humano, pero también hay y esto es innegable, razones que van más allá de héroes, mártires, ideales sin concretar, razones económicas, parte material de todo sueño y que a veces rebasan y se colocan como fin último del proceso.

La Revolución de 1910, es en última instancia, un paso más hacia el desarrollo del capitalismo en México; cuando Porfirio Díaz y su dictadura donde confluían restos feudales, comunidades agrícolas, relaciones agrarias y patriarcales; el capitalismo naciente y dinámico de los monopolios extranjeros se vuelve obsoleto, cuando no basta con el núcleo de comerciantes mexicanos enriquecidos, cuando un sector de la población con ideas más progresistas (no por ello menos capitalistas), propone en voz de Madero un cambio, un insertarse real en el nuevo desarrollo conservando todos los aspectos reaccionarios del antiguo régimen, de las relaciones oligárquicas sin destruirlas en forma radical.

Si observamos la línea que marca la Revolución desde 1910 y hasta 1920, veremos una constante: la única fracción que nunca interrumpió la guerra , que tuvo que ser barrida para que cejara, fue la de Emiliano Zapata. La Revolución no había triunfado, la tierra no se había repartido.

Heterogéneo de cualquier modo, en el movimiento de 1910, también confluyeron otras corrientes, otras motivaciones, otros intereses; Ricardo y Enrique Flores Magón y su proyecto de nación, precursores de todos, visionarios que aspiraban a darle sentido real a la palabra "revolución"; Madero y sus intereses con el capitalismo nacional y extranjero; Zapata de ideales claros y concretos para los campesinos; Villa quien sin programa e ideología, fue factor fundamental de cambio hasta la etapa obregonista.

El resultado, el producto de esfuerzos tan encontrados, donde había ideales, intereses, dobles intenciones; fue una maraña en extremo compleja. Ya que si bien la riqueza se repartió, no fue la mayoría beneficiada, sino una nueva clase, una naciente burguesía nacional, que disolvió el sentido social de la Revolución.

En tal virtud, habiéndose desviado, desvirtuado y usado el sentido verdadero de la Revolución, se quedaron olvidados enormes sectores que se mantuvieron marginados de las bonanzas de la Revolución, y otros que al no querer esperar más han afilado su dignidad y han vuelto ha hacer surgir los vientos de un cambio verdadero, que ni el actual régimen de la autollamada 4T ha logrado revertir.




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