Caballo ganador

El instinto de protección y también el de reconocimiento nos lleva siempre a apostar por el caballo ganador. A nadie le gusta perder ni a las canicas.

 

. A nadie le gusta perder ni a las canicas.

 Está impreso en nuestro genoma cultural alimentado por generaciones de metáforas construidas para hacernos la vida más placentera, para alejarnos de esas complejas maniobras neurológicas en las que consiste el pensamiento y el discernimiento para elegir por nosotros mismos.

Para eso, para pensar, están los medios de comunicación, instalados desde hace tiempo en la idea de que su misión empresarial es conducir el pensamiento en lugar de transportar la información. Atrás, por antiguo, quedó el axioma de que la línea editorial se marcaba en el editorial y el resto era información contrastada; ejercicio de investigación y reportaje: esto es lo que ocurre, esto es lo que cuento.

 

Si los sondeos aciertan, si hemos contado la verdad en las encuestas, es más si las encuestas nos cuentan la verdad de lo que hemos contado en las encuestas el hundimiento del Partido Socialista Obrero Español en los comicios del #20N puede ser histórico, en un país, España, cuyos ciudadanos se declaran mayoritariamente (aprox. 70%) ideológicamente progresistas.

 Los expertos señalan que en todas las crisis (y más en una de tal envergadura como ésta) los votantes, a la menor oportunidad (en unas elecciones, por ejemplo) desalojan al gobierno, votan por un cambio de “color” de gobierno. Es lo que ha ocurrido y está ocurriendo en países de nuestro entorno (Reino Unido, Portugal, Grecia, Landers alemanes…). Sería lo normal; lo que “te pide el cuerpo”. Para qué voy a esforzarme en preguntar y contrastar propuestas y tomar mi decisión si, por lo que parece, está ya todo decidido. Mejor me apunto a caballo ganador y así no pierdo nunca.

Pero se pueden hacer otras lecturas (que se apartan del “bote pronto”, del “mosqueo por la situación”) que horadan en una estructura más profunda de la cuestión. Si se trata de elegir, simplificando, entre dos modelos distintos, entre concepciones diferentes de priorización en la gestión y distribución de los ingresos y las inversiones; entre individuo y colectivo, entre público y privativo  y nos declaramos (por mayoría contundente) inclinados hacia lo colectivo, hacia más presencia de lo público, ¿cómo es posible que, según las encuestas, el #20N el Partido Popular vaya a obtener una mayoría absolutísima? ¿Puede encajar aquí la teoría del caballo ganador, al que todos nos apuntamos porque está impreso en nuestro genoma cultural? Y si es así, ¿no deberíamos detenernos a pensar el por qué de esta actitud en algo tan trascendental?

¿O es que, en la continua evolución y desarrollo del ser humano, emerge una clase progresista acomodada, aburguesada que tiende al conservadurismo; al tiempo que crece una clase proletaria de derechas?

¿Habremos descuidado a lo largo del proceso de fabricación algún aspecto relacionado con la calidad final del producto? ¿El sistema educativo, por ejemplo?

Y, finalmente, en todo este lío interesado ¿sabe el ratón que va a votar al gato?

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales