Bullying: la diferencia entre fortaleza y resiliencia.



Esta mañana me he dado una vuelta por Twitter, como de costumbre, y me he topado con un tweet que me ha llamado mucho la atención: exacto, el que veis en portada.

 


Básicamente, defiende la idea de que el bullying no te hace más fuerte, más bien te marca de por vida y te genera unas inseguridades y traumas que son muy difíciles de trabajar a largo plazo. 

Me ha gustado tanto leerle y ver cómo otra gente se unía y contaba sus experiencias que me ha hecho pensar en la mía con el bullying; además, ha ocurrido en el momento oportuno, ya que ayer estuve pensado en ello.

Anoche, viendo una serie, me di cuenta de que una de las extras en el capítulo era una excompañera de Primaria, y me pareció una coincidencia muy interesante porque me demuestra lo que pequeño que es el mundo.

De lo poco que mi cabeza me permite recordar, aquella chica era más simpática conmigo que el resto de su grupo, del que recibía mayor parte del acoso; nunca tuve nada en contra de ella, e incluso hace unos años nos empezamos a seguir por Twitter.

Eso me hizo recordar que por el mismo tiempo por el que nos empezamos a seguir en Twitter, también me encontré con otra chica de ese grupo, y ella sí que había sido más partícipe. Nos seguimos por poco tiempo, pero hablamos un poco y reconoció que lo que había ocurrido no estaba bien y que pedía perdón.

Me di cuenta de que habíamos crecido, de que se reconocían errores y de que a mí ya no me afectaban tanto; me dio esperanzas de que ninguna otra persona lo sufriese lo que yo.

Y con esto me gustaría aclarar que no justifico ni agradezco el comportamiento que tuvieron hacia mí: el bullying no desaparece, ni la experiencia ni las inseguridades que se crearon a causa de ello, simplemente me gustó saber que los años trabajaron bien y nos hizo crecer y ser mejores.

Es en eso en lo que quiero profundizar, en cómo parece que ocurrió en otra vida y lo poco que significa para mí ahora pensar en aquellos momentos, porque aparecen borrosos pero no se van y a veces me acuerdo de ellos; en como confundimos la fortaleza con la resiliencia.

A lo largo de mi vida, que no es mucha, he escuchado a muchas personas decirme lo fuerte que soy, que nací así porque estoy "hecha de otra pasta": yo no quiero estar hecha de otra pasta, no quiero tener un motivo para ser así. Me gustaría serlo por decisión propia.

Tengo la teoría de que la vida me ha forzado a ser así, no solo con el acoso escolar, sino también con mi salud.

Como muchos ya saben, padezco una cardiopatía y siempre ha sido una situación que se me ha hecho muy grande en ciertos momentos y que ha servido como motor de muchas burlas durante esos años.

No nací fuerte, no me hice fuerte, sino resistente; aprendí a vivir con ello hasta el punto de pensar que no existe porque está tan presente que se hace invisible, se hace rutina y te permite reírte de la situación, como un mecanismo de defensa.

Lo mismo ocurrió con el bullying: lo tuve tan presente tanto tiempo que se convirtió en algo invisible que bloqueé y que apenas recuerdo, hice un mecanismo de defensa para no dejarme llevar.

Y he leído muchas opiniones al respecto sobre esconderse tras el humor, la escritura, la música o cualquier práctica que te permita expresarte porque varias personas piensan que no es terapéutico, pero ¿qué esperáis que hagamos?

Siempre nos dicen que la ayuda está de camino, pero nunca viene y buscarla por tu cuenta puede suponer todo un reto, básicamente porque los colegios ignoran la existencia del acoso o lo gestionan muy mal.

Me he dado cuenta que algunos adultos, esas personas de la edad de nuestros padres, a los que se les suele llamar boomers, consideran que el acoso escolar ha existido siempre y que nosotros somos muy sensibles respecto a ello. Que en sus tiempos también había motes e insultos pero que era normal porque era "cosa de críos".

Sé que todo es cuestión de ideologías y la educación de aquel entonces, pero ¿cómo normalizar un acoso simplemente porque en aquel momento no existiese un nombre que lo definiese?

Muchas veces ese tipo de personas son los que dirigen los colegios o nos imparten clase y los que nos ignoran, como es mi caso y el caso de otras personas a las que he visto sufrir bullying.

Recuerdo que en mi clase había un tablón de corcho y en él estaba clavado un cartel que te explicaba las diferencias entre el bullying verbal y el bullying físico; al leerlo me di cuenta de que sufría mayor parte del verbal y una pequeña parte (gracias a Dios) del físico, ya que se dedicaban más bajarme la autoestima que hacerme daño físicamente, quitando las ocasiones en las que un niño me arrinconaba o me perseguía por el patio.

Aquel niño me deseaba lo peor y realmente le temía, era muy directo, pero considero que el acoso de la que por aquel entonces era "la líder del grupo" era mucho peor porque eran insultos muy condescendientes; no le hacía falta usar palabras sonoras o fuertes que pierden fuerza una vez las escuchas, simplemente sacaba a lucir defectos que no creías tener y las hacía visibles y reales. En mi caso fue el peso y la cicatriz, cosas en las que nunca me había fijado de niña y que empecé a notar y de las que empecé a avergonzarme.

Lo mismo sucedió con una amiga en el instituto: su clase no era muy amable con ella, quitando un grupo muy pequeño de gente, y se denunció del mismo modo que yo denuncié lo que me ocurría. No se hizo nada al respecto.

En mi caso se pasó por alto y se dijo que era "cosa de críos" y en el suyo se realizaron parones en clase para hablar de lo mucho que afectaba el acoso o se reunían a los acosadores con la víctima para solucionar sus diferencias, dos cosas que siempre acababan agravando la situación más porque se creaban enemistades.

Supongo que nosotras tuvimos suerte de desarrollar resiliencia pero, ¿y aquellos que no?

¿Aquellos que se han quitado la vida o lo han intentado o han desarrollado enfermedades mentales graves?

¿Aquellos que a día de hoy no han superado las inseguridades y los miedos que eso les provocó, que no se aceptan por su físico, su orientación sexual o cualquier cosa que se haya interpretado como defecto?

Algo que creo que deberían tener en cuenta en los colegios es que la salud mental va ligada a estar motivados, a querer ir a clase, a interesarnos por lo que hacemos.

No somos un fracaso, simplemente no nos ayudan.



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Bullying: la diferencia entre fortaleza y resiliencia.


Esta mañana me he dado una vuelta por Twitter, como de costumbre, y me he topado con un tweet que me ha llamado mucho la atención: exacto, el que veis en portada.

 


Básicamente, defiende la idea de que el bullying no te hace más fuerte, más bien te marca de por vida y te genera unas inseguridades y traumas que son muy difíciles de trabajar a largo plazo. 

Me ha gustado tanto leerle y ver cómo otra gente se unía y contaba sus experiencias que me ha hecho pensar en la mía con el bullying; además, ha ocurrido en el momento oportuno, ya que ayer estuve pensado en ello.

Anoche, viendo una serie, me di cuenta de que una de las extras en el capítulo era una excompañera de Primaria, y me pareció una coincidencia muy interesante porque me demuestra lo que pequeño que es el mundo.

De lo poco que mi cabeza me permite recordar, aquella chica era más simpática conmigo que el resto de su grupo, del que recibía mayor parte del acoso; nunca tuve nada en contra de ella, e incluso hace unos años nos empezamos a seguir por Twitter.

Eso me hizo recordar que por el mismo tiempo por el que nos empezamos a seguir en Twitter, también me encontré con otra chica de ese grupo, y ella sí que había sido más partícipe. Nos seguimos por poco tiempo, pero hablamos un poco y reconoció que lo que había ocurrido no estaba bien y que pedía perdón.

Me di cuenta de que habíamos crecido, de que se reconocían errores y de que a mí ya no me afectaban tanto; me dio esperanzas de que ninguna otra persona lo sufriese lo que yo.

Y con esto me gustaría aclarar que no justifico ni agradezco el comportamiento que tuvieron hacia mí: el bullying no desaparece, ni la experiencia ni las inseguridades que se crearon a causa de ello, simplemente me gustó saber que los años trabajaron bien y nos hizo crecer y ser mejores.

Es en eso en lo que quiero profundizar, en cómo parece que ocurrió en otra vida y lo poco que significa para mí ahora pensar en aquellos momentos, porque aparecen borrosos pero no se van y a veces me acuerdo de ellos; en como confundimos la fortaleza con la resiliencia.

A lo largo de mi vida, que no es mucha, he escuchado a muchas personas decirme lo fuerte que soy, que nací así porque estoy "hecha de otra pasta": yo no quiero estar hecha de otra pasta, no quiero tener un motivo para ser así. Me gustaría serlo por decisión propia.

Tengo la teoría de que la vida me ha forzado a ser así, no solo con el acoso escolar, sino también con mi salud.

Como muchos ya saben, padezco una cardiopatía y siempre ha sido una situación que se me ha hecho muy grande en ciertos momentos y que ha servido como motor de muchas burlas durante esos años.

No nací fuerte, no me hice fuerte, sino resistente; aprendí a vivir con ello hasta el punto de pensar que no existe porque está tan presente que se hace invisible, se hace rutina y te permite reírte de la situación, como un mecanismo de defensa.

Lo mismo ocurrió con el bullying: lo tuve tan presente tanto tiempo que se convirtió en algo invisible que bloqueé y que apenas recuerdo, hice un mecanismo de defensa para no dejarme llevar.

Y he leído muchas opiniones al respecto sobre esconderse tras el humor, la escritura, la música o cualquier práctica que te permita expresarte porque varias personas piensan que no es terapéutico, pero ¿qué esperáis que hagamos?

Siempre nos dicen que la ayuda está de camino, pero nunca viene y buscarla por tu cuenta puede suponer todo un reto, básicamente porque los colegios ignoran la existencia del acoso o lo gestionan muy mal.

Me he dado cuenta que algunos adultos, esas personas de la edad de nuestros padres, a los que se les suele llamar boomers, consideran que el acoso escolar ha existido siempre y que nosotros somos muy sensibles respecto a ello. Que en sus tiempos también había motes e insultos pero que era normal porque era "cosa de críos".

Sé que todo es cuestión de ideologías y la educación de aquel entonces, pero ¿cómo normalizar un acoso simplemente porque en aquel momento no existiese un nombre que lo definiese?

Muchas veces ese tipo de personas son los que dirigen los colegios o nos imparten clase y los que nos ignoran, como es mi caso y el caso de otras personas a las que he visto sufrir bullying.

Recuerdo que en mi clase había un tablón de corcho y en él estaba clavado un cartel que te explicaba las diferencias entre el bullying verbal y el bullying físico; al leerlo me di cuenta de que sufría mayor parte del verbal y una pequeña parte (gracias a Dios) del físico, ya que se dedicaban más bajarme la autoestima que hacerme daño físicamente, quitando las ocasiones en las que un niño me arrinconaba o me perseguía por el patio.

Aquel niño me deseaba lo peor y realmente le temía, era muy directo, pero considero que el acoso de la que por aquel entonces era "la líder del grupo" era mucho peor porque eran insultos muy condescendientes; no le hacía falta usar palabras sonoras o fuertes que pierden fuerza una vez las escuchas, simplemente sacaba a lucir defectos que no creías tener y las hacía visibles y reales. En mi caso fue el peso y la cicatriz, cosas en las que nunca me había fijado de niña y que empecé a notar y de las que empecé a avergonzarme.

Lo mismo sucedió con una amiga en el instituto: su clase no era muy amable con ella, quitando un grupo muy pequeño de gente, y se denunció del mismo modo que yo denuncié lo que me ocurría. No se hizo nada al respecto.

En mi caso se pasó por alto y se dijo que era "cosa de críos" y en el suyo se realizaron parones en clase para hablar de lo mucho que afectaba el acoso o se reunían a los acosadores con la víctima para solucionar sus diferencias, dos cosas que siempre acababan agravando la situación más porque se creaban enemistades.

Supongo que nosotras tuvimos suerte de desarrollar resiliencia pero, ¿y aquellos que no?

¿Aquellos que se han quitado la vida o lo han intentado o han desarrollado enfermedades mentales graves?

¿Aquellos que a día de hoy no han superado las inseguridades y los miedos que eso les provocó, que no se aceptan por su físico, su orientación sexual o cualquier cosa que se haya interpretado como defecto?

Algo que creo que deberían tener en cuenta en los colegios es que la salud mental va ligada a estar motivados, a querer ir a clase, a interesarnos por lo que hacemos.

No somos un fracaso, simplemente no nos ayudan.




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