Una esencia suspendida en el
universo eterno, que no suena, que no grita.
No teme a la oscuridad, pues
las estrellas dibujan una luz en el firmamento.
Toda gira alrededor de la
semilla, fuente de la vida, árbol de conocimiento y sabiduría.
La coyuntura le es desconocida,
no precisa de ella, no atiende a sus súplicas.
Sin embargo, escribe bellos
versos con suaves líneas.
Relata sentimientos que
navegan sin rumbo.
Pinta colores que se
entremezclan entre la pasión y el credo.
A veces, duda y se esconde,
Otras, en cambio, es recio y
no teme.
Es testigo del miedo, ancestro
del recuerdo;
Árbol, ramas, hojas y raíces.
Es la sabiduría del sentido y de
la perennidad de la primavera.
Es la gota de agua que sube y
nunca cae.
Es el camino que se limita a
avanzar y marcar el paso.
Es la fragancia que no tiene
prisa, que no corre, que no avisa.
Siempre calla y se mantiene al
margen;
Escuchando nuestras risas y
nuestros llantos,
Observando nuestros éxitos y
nuestros fracasos.
Solo existe y nunca muere.
En cambio, para nosotros es un
instante.
Con él nacemos,
Con él vivimos,
Con él morimos.