Lo llamamos Tiempo

Por Ignacio Eufemio Caballero Álvarez.

 

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Una esencia suspendida en el universo eterno, que no suena, que no grita.

No teme a la oscuridad, pues las estrellas dibujan una luz en el firmamento.

Toda gira alrededor de la semilla, fuente de la vida, árbol de conocimiento y sabiduría.

 

La coyuntura le es desconocida, no precisa de ella, no atiende a sus súplicas.

Sin embargo, escribe bellos versos con suaves líneas.

Relata sentimientos que navegan sin rumbo.

Pinta colores que se entremezclan entre la pasión y el credo.

 

A veces, duda y se esconde,

Otras, en cambio, es recio y no teme.

Es testigo del miedo, ancestro del recuerdo;

Árbol, ramas, hojas y raíces.

 

Es la sabiduría del sentido y de la perennidad de la primavera.

Es la gota de agua que sube y nunca cae.

Es el camino que se limita a avanzar y marcar el paso.

Es la fragancia que no tiene prisa, que no corre, que no avisa.

 

Siempre calla y se mantiene al margen;

Escuchando nuestras risas y nuestros llantos,

Observando nuestros éxitos y nuestros fracasos.

Solo existe y nunca muere.

 

En cambio, para nosotros es un instante.

Con él nacemos,

Con él vivimos,

Con él morimos.

UNETE



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