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Desde pequeño he sido muy aficionado a la lectura, pero debo significar que mis
gustos siempre han ido por el camino de los relatos, naturalmente he leído
otras cosas además de novela, pero el grueso de mi experiencia lectora está
conformado por las novelas que he leído.
Es por lo que estos comentarios tratan, al menos por ahora,
de esas novelas que por uno u otro motivo me han impresionado. Siempre he
sostenido, seguramente lo habré leído en alguna parte, que en España contamos
con tres novelistas fundamentales, que lo son porque cada uno de ellos, en su
momento, supieron escribir una novela que rompía con la tradición literaria
imperante y que imponía un nuevo estilo en los relatos de su época.
Hablo en primer lugar de don Miguel de Cervantes, que con su
Quijote implantó un cambio importantísimo en el estilo de aquellas novelas de
caballería que entonces se escribían y que fue capaz de escribir una obra que
ha tenido una influencia mundial desde su creación hasta la fecha.
Cronológicamente hablando, coloco a don Benito Pérez Galdós en segundo lugar.
Un escritor que fue capaz, a través de su ingente obra, de introducir en España
el realismo en la manera de novelar de los autores de aquel entonces, un
escritor español que fue uno de los representantes más preclaros de la novela
realista mundial del siglo XIX.
Y ya para terminar Camilo José Cela, que comenzó su andadura
como novelista con “La familia de Pascual Duarte” con la que creo una suerte de
estilo que dieron en llamar el tremendismo. Cela no se conformó con lo conseguido
en aquella novela y siguió experimentando y con una de sus obras maestras “La
Colmena” consiguió crear en España un nuevo estilo de novelar. Por eso son
importantes los tres autores que he citado, porque cada uno en su momento
cambiaron los modos y maneras de escribir la novela y eso amigos míos pocos
autores lo han conseguido.
Pero vamos a lo que vamos. “La Colmena”, fue una obra que le
causó a Cela grandes preocupaciones, de hecho el autor la comenzó a escribir en
el año 1.945 y logró darle fin tres años más tarde, ya que tuvo que repasarla
varias veces, pues la censura no le admitía el texto tal y como él deseaba. De
hecho harto de tanto problema, el carácter de Cela que era temible le impelió a
lanzar, literalmente, el original de "La Colmena" al fuego, que fue
rescatado por las manos de un familiar cercano salvándolo de una inminente
destrucción. Al fin Cela decidió publicarla en Argentina, la obra vio la luz en
Buenos Aires en el año 1.951, y tuvo una extraordinaria acogida desde el primer
momento. Éxito internacional que contrastaba con la fría acogida que la novela
recibió en España, aunque al final la fantástica calidad literaria del autor se
impuso en nuestro país a las críticas mal intencionadas, a la envidia y a la
mediocridad.
Camilo José Cela lleva a cabo en la novela una magistral
exposición de la clase media española empobrecida tras la Guerra Civil, sin
voz, temerosa, incapaz de asumir su nueva situación y que se defiende adoptando
el lenguaje del disimulo que le aconseja el temor a la nueva situación política
tras la contienda sufrida. La obra se desarrolla a lo largo de tres días y la
protagonizan una innumerable cantidad de personajes que están relacionados en
mayor o menor medida por la asistencia a un café. Un café típico y tópico en ese
Madrid de la gente modesta que lucha para subsistir, en ese Madrid del año
1.942, año en el que transcurre la acción de ese torrente o colmena de
personajes, como el propio Cela los define, que bullen en sus páginas.
Decía Cela en una Nota a la primera edición de La Colmena,
que me van a permitir que cite: “Esta novela mía no aspira a ser más –ni menos,
ciertamente- que un trozo de vida narrado paso a paso, sin reticencias, sin
extrañas tragedias, sin caridad, como la vida discurre, exactamente como la
vida discurre. Queramos o no queramos. La vida es lo que vive – en nosotros o
fuera de nosotros-; nosotros no somos más que su vehículo, su excipiente como
dicen los boticarios”.
Antes he hablado de la innumerable cantidad de personajes
que pueblan las páginas de la novela, concretamente creo que son ciento setenta
y uno los que intervienen en la narración. Esa abundancia no les resta ni un
ápice de la calidad literaria que atesoran. En el Cela de “La Colmena” el
mérito reside por una parte en la maravillosa capacidad fabuladora del autor
para crear esa larga serie de personajes, todos ellos de una solidez y calidad
insuperables, acompañados por el vigoroso uso del lenguaje común en la
construcción de una obra de ficción.
Cela aplica el lenguaje del común de los mortales, el
lenguaje desinhibido de esa clase media tantas veces señalada, ese lenguaje
urbano que contrasta poderosamente con el lenguaje recargado, retórico y
artificial tan común en la literatura de la época. La figura de Martín, el
principal protagonista, la frustrante relación que mantiene con su familia, el
reencuentro con un viejo amorío de la facultad, la imposibilidad de encontrar
un trabajo que le permita sobrevivir con dignidad, le convierte en el símbolo
de la realidad inexorable, en la representación de la inseguridad de ese
momento histórico y en la personificación de la incertidumbre de cara a lo que
pueda venir.
Una obra que relata la historia de un momento social muy
duro, en el que la necesidad y la falta de soluciones al futuro más inmediato
marcaban a una sociedad temerosa y falta de horizontes y esperanzas. Escrita en
un castellano vigoroso, claro y contundente, que en el momento de su
publicación constituyó una novedad muy difícil de aceptar sobre todo para los
sectores más oficialistas de la literatura española de aquellos tiempos.
Un auténtico mosaico de la realidad española de aquellos
años, descrita sin acritud pero de forma muy realista, constituyó en su momento
una auténtica sensación para el público español, poco acostumbrado a obras de
tal talante y a lenguajes, que a pesar de que se usaban en la calle con
absoluta normalidad, resultaba para los más estrechos de mente, muy
sorprendente encontrarlos en una novela.
No pretendo descubrir nada a nadie, pero sí quiero recordar
esta novela tan importante en nuestra literatura. Me imagino que muchos de mis
lectores ya la habrán leído, no hay problema, les recomiendo una atenta
relectura que estoy seguro les va a encantar. Y para aquellos que no la
conozcan, un consejo, léanla, es una novela fundamental de nuestra literatura.
Hasta aquí hemos llegado, espero que si Dios quiere y a mí
me da salud y a ustedes paciencia, nos volvamos a encontrar por aquí el próximo
sábado. Hasta entonces cuídense mucho. Un abrazo.Como probablemente sepan ustedes he publicado una novela negra "Al madero no le gusta la ropa vieja" cuyo escenario es Fuerteventura y su capital, Puerto del Rosario. Sus protagonistas, dos guardiaciviles que investigarán un homicidio. Por si estuvieran interesados en adquirir un ejemplar aquí les dejo el enlace que les permitirá hacerlo. ¡Feliz lectura!AL MADERO NO LE GUSTA LA ROPA VIEJA - MIGUEL RIVES BERNADAS - 9788418822056 (agapea.com)