Los resultados que, previsiblemente, cantarán las urnas a partir de las 20 horas del próximo domingo, van a provocar en Mariano Rajoy una nueva sensación jamás antes vivida. En los primeros momentos va a sentir una inmensa satisfacción por el éxito político alcanzado. Sonriente acariciará la gracia de la felicidad. Bajo los efluvios de la dicha, y tras agradecer a todos los españoles la confianza otorgada, se mostrará firme en anunciar una gestión de gobierno serena, sensata y decidida. Será la reacción lógica de la victoria.



