Crónica "Club de Lectura" Libros, secretos de Jacobo Siruela

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El jueves 23 de septiembre de 2021, tuvo lugar el encuentro literario en torno a la obra Libros, secretos de Jacobo Siruela. Este libro se compone de diferentes conferencias, artículos y encargos que le han ido realizando, a través del tiempo, a su autor. Siendo así, cabe destacar una cierta unidad en su conjunto, pues alguno de sus temas se repite, a modo de un leitmotiv, quedando la impresión, tras su lectura, de estar ante una obra coherente.

Dice el propio Siruela que, con este libro, ha querido "ofrecer un panorama de obras que hablan otros idiomas conceptuales cuyo vocabulario ha sido olvidado o bien proscrito por nuestra cultura". El autor cumple su cometido, de forma elegante, a través de acertados razonamientos. Jacobo, de forma incontestable, justifica la influencia de las corrientes y conocimientos esotéricos-orientalistas en la influencia de la modernidad.

Junto a ello, otros temas, como son la aprensión de la realidad y la propia cualidad de lo real, consiguen una inmersión a través del intelecto y la imaginación a conceptos que rozan lo metafísico.

Los tertulianos expusieron los distintos apartados de la obra antes de dar cabida a la participación del resto de asistentes a la actividad

  • El manuscrito Voynich
  • Matus Liber
  • Finnegas Wake
  • L’architecture naturelle
  • Thought-Forms
  • Valentine Penrose o la búsqueda de lo femenino
  • Gilgames
  • La metáfora absoluta
  • El mensajero de la naturaleza
A continuación, se recogen algunas notas correspondientes a dos de las exposiciones realizadas sobre sendos apartados de Libros, secretos.

MANUSCRITO VOYNICH

Toma su nombre de un bibliófilo polaco quien lo adquirió, por una cantidad irrisoria, a unos monjes jesuitas en el año 1912. Actualmente se encuentra en la universidad de Yale.

A decir de Siruela, nos encontraríamos ante: “el texto más inaccesible de nuestra cultura”.

Lengua desconocida, no descifrada hasta la actualidad.

Lo que hace singular esta obra es que su origen se ha datado entre los años 1450 y 1520 y su ubicación se sitúa en algún lugar entre Milán y Venecia.

Destacar la fluidez del trazo evidencia que el calígrafo entendía (o para él tenía un significado) lo que escribía. Se ha determinado que el mismo está realizado por una sola persona.

Repite los patrones de las lenguas humanas.

Todo ello descarta la posibilidad de que nos encontremos ante un fraude cometido recientemente, aún por el propio Voynich (de acuerdo con su datación). Y si pensamos en él como una monumental broma, habríamos de concederle un saber filológico-lingüístico considerable a su autor, pues lo desarrolló en una lengua posible, además de poseer profundos conocimientos sobre otras materias.

La postura que más acuerdo concita es la de considerarla escrita de forma encriptada como medio de protección ante la Iglesia.

El Manuscrito Voynich se compone de seis partes:

  • Herbario: plantas fantasmagóricas, las cuales no se identifican.
  • Tratado astrológico.
  • Lección biológica: a través de una composición de textos e ilustraciones mágico-científicas.
  • Significación cosmológica.
  • Carácter farmacéutico.
  • Recetas para la elaboración de fármacos o procesos alquímicos.
  • Es un texto basado en un lenguaje cifrado, probablemente, que desarrolla o comprende conocimientos alquímicos-astrológicos.

    VALENTINE PENROSE O LA BÚSQUEDA DE LO FEMENINO

    Este apartado consta de cuatro partes.

    I

    En su ensayo dedicado a Valentin Penrose, Siruela nos recuerda algo, por lo demás, obvio: el fuerte influjo del espiritismo, del ocultismo, de la teosofía y el pensamiento oriental, en el nacimiento del arte abstracto. En contra de la versión más difundida, y en la que se pone de relieve el carácter geométrico, fuertemente intelectualizado, de tal pintura, las páginas dedicadas a Penrose subrayan su estrecho vínculo con lo irracional e inaprehensible. Bastaría acudir a la obra de Mircea Eliade para destacar la profundísima relación que el saber y lo esotérico guardaron a lo largo de la primera mitad del XX.

    II

    Breve apartado en el que aborda los temas acuáticos presentes en su poesía vinculados a lo femenino, así como su deriva hacia el erotismo sáfico e, incluso, sádico, que le llevó a descubrir al personaje de Elisabeth Báthory.

    III

    El estudio realizado en 1961 sobre Elisabeth Báthory La condesa sangrienta, nacida en 1560 en la actual Eslovaquia.  Pertenecía a una familia noble y acaudalada de Hungría.  Entre los años 1604 y 1614, torturó hata la muerte a entre 610 y 650 víctimas. Su condena fue quedar prisionera en una habitación tapiada. No existe un ejemplo más perfecto de maldad pura, de maldad absoluta.

    IV

    No hay ninguna belleza en el mal. La belleza no tiene nada que ver ni con esteticismos ni con sensaciones pasajeras, sean éstas “fuertes” o gratas. Sucede que la palabra belleza ha perdido todo vínculo con sus fuentes y, desposeída de todo su sentido originario, anda extraviada a veces en la fealdad más trivial. Se trata tan sólo de un mero regurgitar de subjetividades más o menos caprichosas que buscan embaucar momentáneamente a nuestra cada vez más diluida y robotizada sociedad de masas.

    Valentine quería llegar a comprender la naturaleza del mal más allá de cualquier estereotipo moral. En especial, alejándose de los dogmas impuestos por la Iglesia. Creía que el significado del “erotismo furioso” y la magia de los antiguos cultos femeninos podrían devolver a la mujer su comunión original perdida con las fuerzas naturales de la vida, cercenadas tras siglos de educación represora.

    A continuación realiza una aproximación al concepto y dimensión del mal a través de algunos autores y movimientos que lo abordaron como elemento central de su pensamiento-vivencia: Rousseau, los gnósticos, el Marqués de Sade, San Agustín…

    Para Penrose, el problema del mal no era un asunto dialéctico sino un misterio inmanente de la existencia. El bien y el mal son dos principios complementarios que existen mucho antes del ser humano. Al margen de cualquier juicio ético y filosófico de cada cultura, el mal viene a ser una realidad constitutiva del mundo: “Las tinieblas existieron antes que la luz, el infierno es anterior al cielo. Y para que el hombre lo comprenda, es necesario asomarse a ese abismo y mirar”.

    A partir de un análisis propio del psicoanálisis, el autor llega a afirmar que “el primer paso de toda introspección espiritual es la confrontación profunda con la parte negada de uno mismo, la parte oscura, a fin de poderla entender y así ser capaz de transcenderla. Aunque el mal no tenga sustancia en sí mismo, subjetivamente sí lo tiene.

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