Riesgos de la energía nuclear

La energía nuclear, como todos los medios de generación, implica impactos y riesgos. Sin embargo, estos son, pese a lo que pudiera pensarse, significativamente menores que los de otras tecnologías

 

. Sin embargo, estos son, pese a lo que pudiera pensarse, significativamente menores que los de otras tecnologías
 

Riesgos de accidentes

 

Es imposible construir plantas de generación o medios de transporte y disposición de residuos radioactivos totalmente infalibles. Aunque las causas del accidente de Chernobyl son inconcebibles en el escenario actual (ocurrió una secuencia de malas decisiones y violaciones a las normas de seguridad, en gran medida por tratarse de una instalación de diseño obsoleto, sin contenedor radiológico, con una regulación precaria en un país pronto a desintegrarse y fuera del control de los organismos internacionales) nunca podremos afirmar que el riesgo de un accidente serio es inexistente. En otro país esa planta no hubiese obtenido licencia de operación. 

Sin embargo, este riesgo es válido para todas las fuentes de generación y muchas opciones industriales en general. Por ejemplo, la rotura del embalse de Buffalo Creek, en Virginia, mató a 125 personas en 1972; la caída del embalse de Malpasset en 1959, cerca de la Costa Azul francesa, mató a 423 personas; el colapso del embalse Banqiao, en 1975, mató a 26 mil personas en China, y 145 mil murieron después a causa de epidemias y hambruna. Todos los medios de generación tienen sus propios “Chernobyles”, pero, en el balance final, la generación nuclear es históricamente la opción más seguras de todas, con 8 muertes por TW/años, 43 veces menos que el caso de la generación a partir de carbón (1) .

 

Riesgo de proliferación de armas

 

Las potencias nucleares ya tienen un stock de armas nucleares disuasivas -poderosos instrumentos políticos aunque poco útiles para su uso en la guerra- que representan un poder que no desean ver diluido en otras naciones, con los riesgos asociados a la seguridad internacional. Por esta razón, se ha creado un conjunto de mecanismos de salvaguardias internacionales que aplican a los países que no son potencia nuclear, para monitorear todos los materiales que pudieran terminar en explosivos de este tipo. Chile está sometido a todos los controles existentes, aunque se debe pagar el costo de limitar el desarrollo de algunas actividades tecnológicas requeridas para producir combustible para reactores. El instrumento más poderoso es el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares de 1970, que por cierto obliga a las Potencias a desarmarse, sin resultados hasta la fecha.

 

Riesgo de ataques terroristas

 

Suele plantearse el temor que organizaciones terroristas se apropien del plutonio residual de plantas nucleares para fabricar armas atómicas. Lo anterior exigiría una organización altamente compleja y tecnològica, por lo cual el temor apunta a naciones, a veces llamadas naciones “bribonas”. Menos improbable es que accedan a bombas radiológicas (bombas sucias, que esparcen material radioactivo mediante explosivos convencionales), lo que requiere cualquier substancia radiactiva, las cuales pueden encontrarse en hospitales y plantas industriales. Las medidas de seguridad en una central nuclear hoy son altas pero, tal como se describió para el caso de los riesgos de falla de las plantas, no infalibles. Sin embargo, la humanidad nunca ha aplicado el criterio de desacreditar un bien por el riesgo de que sea utilizado para un mal. Buena parte de los cerca de 900 mil ruandeses asesinados en el genocidio de 1994 murieron víctima de machetes hutus. Sin embargo, si por ello prohibiéramos el machete miles de hectáreas de caña no podrían ser segadas y millones perderían su sustento. El riesgo de utilizar los materiales radioactivos de plantas nucleares –y hospitales- con fines terroristas existe, pero es lo suficientemente bajo para que no haya ocurrido hasta el momento. Las medidas de seguridad en su manejo deben ser extremas, pero no por ello descartarse la tecnología de plano como alternativa energética para el país.

 

Notas

(1) Ball, Roberts & Simpson, Research Report N° 20. Centre for Environmental and Risk Managementm University of East Anglia, 1994; Hirschberg et al, Paul Scherrer Institut, 1996. IAEA, Sustainable Development and Nuclear Severe Accidents in the Energy Sector, Paul Scherrer Institu 2001.

Publicado en: www.centralenergia.cl

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