. Anagrama / 259 pp.
Por Marcelo Beltrand Opazo
Leer debe ser una de las actividades más
placenteras que existen. Sentarse con tranquilidad una tarde cualquiera, tomar
un libro y explorar sus páginas, dejarse llevar por sus historias, donde
personajes y escenas nos hacen vibrar, nos emocionan, nos conmueven, o
simplemente, nos entretienen.
PULSO, el último libro de Julian Barnes nos provoca,
justamente eso, placer. Con una buena traducción, que nos permite disfrutar de
la elegancia de la prosa de este autor, que ha publicado diez novelas y tres
libros de relatos, incluyendo este.
PULSO
es un conjunto de catorce
relatos que se dividen en dos capítulos, y que en todos encontramos historias
bien estructuradas, originales y con la densidad justa, que permite ver más
allá de la propia historia. El lector podrá observar los detalles emocionales
de cada personaje, esos pliegues que rayan en lo absurdo de toda vida, que al
mirarla desde cerca, se devela en un cotidiano que no es distinto al nuestro,
al del lector.
En la primera parte, nos encontramos con nueve
relatos, donde la característica está en el tono cotidiano, intimista y
detallado de las relaciones, por ejemplo, en el primero, un agente inmobiliario
divorciado inicia una relación con una camarera extranjera; luego, dos
escritoras mayores recorren el país dando charlas y presentando libros, pero,
existen celos, secretos entre ellas; o los cuatro relatos titulados En casa de Phil y Joanna, magistrales, acá
Julian Barnes es todo un maestro del diálogo. Sin mayores descripciones de los
personajes, el lector logra imaginar a cada uno de los participantes de las
reuniones, a través de sus opiniones, de la coherencia en la conversación, en
fin, es una reunión de amigos, de los nuestros muchas veces. Y la segunda parte,
cinco relatos, cinco historias, donde la imaginación y la originalidad se
imponen. Quedan retratados esos instantes de felicidad o desolación que marcan
nuestras vidas, un mosaico de emociones y relaciones humanas.
La lectura con PULSO se hace grata, entretiene.
Y uno se pregunta sobre los elementos, los
componentes que constituyen estos textos, a sus historias. Porque como escribe
Susan Sontag, “La función de la crítica debiera mostrar cómo es lo que es, incluso qué
es lo que es, y no en mostrar lo qué
significa”. Acá, el lector puede observar la estructura básica del cuento,
donde encontramos: la situación inicial o presentación, el desarrollo de los
hechos o acontecimientos, el nudo dramático o clímax y el desenlace. Pero junto
a lo anterior, los componentes, también básico, están trabajados en forma
perfecta, a saber, el personaje, la escena, los diálogos, el ritmo y por
supuesto, la coherencia en la historia.
En fin, PULSO
de Julian Barnes, es un excelente libro para disfrutar y aprender.