Reseña "Una familia normal" Mattias Edvardsson



https://ellibrodurmiente.org/una-familia-normal-mattias-edvardsson/

 


Reseña realizada por Begoña Curiel.

Esta sí que es adictiva. Por explotar tanto la etiqueta, pierde valor y los lectores terminamos hartos de tanta expectativa. Aquí se cumplen. En Una familia normal no ha hecho falta un tema original para resultar efectivo. Por supuesto, tan normal no es, pero, ¿qué familia lo es? Aunque claro está, en esta historia hay un muerto... Pero si hay que resumir, la novela intriga, desconcierta y entretiene.

  Los Sandell son eso, normales tirando a ejemplares en una pequeña localidad del sur de Suecia. Adam, un respetado pastor de iglesia; Ulrika, una abogada con cierto caché y la hija, Stella, una joven rebeldilla, pero nada que sorprenda en apariencia a sus 19 años. Pero, de pronto... ¡boom!: la chica está detenida como sospechosa del asesinato de un hombre. Y ahí, es cuando te recuestas y dices: «venga, sorpréndeme» porque «he leído cosas parecidas antes».

  Primero llega la lógica incredulidad y negación de los padres: «no puede ser, es imposible, cómo va a matar nuestra hija a alguien». Después el escritor te mete por la puerta familiar y laboral para situarte. Y por supuesto, sigues sin entender. Lógico: no puede ser tan fácil si desea engancharte.

  El autor da voz a los tres y la más esperada –la confusión debe reinar para que funcione la trama–, la de la propia Stella. Tiene que aparecer en el último puesto ya que para entonces la maraña está suficientemente enredada, tejida con nudos varios que no podrás deshacer hasta el final, aunque por el camino, vas intuyendo cosas. Mattias Edvardsson se lo monta bien para que te tragues las páginas sin respirar. Ese es el mérito de la novela por muy trillado que esté el argumento de: «qué harías o hasta dónde llegarías por y para».

  El ritmo se incrementa con la desesperación y el desconcierto. Para ello, deja incomunicada a Stella. Los padres sólo sabrán de ella a través del abogado que a su vez tendrá relación con la familia (incluye una subtrama para dar jugo). Desconozco el sistema judicial del país, así que a priori el proceso resulta extraño visto desde aquí.

  Dejando esta cuestión aparte, la estrategia narrativa consiste en soltar información –no hay que perder de vista quién habla en cada momento– que enlazará e irá interpretando el lector –con miradas del pasado– hasta llegar a sus conclusiones. Algunas se van reforzando con nuevos datos y otras irán cayendo. En ese vaivén se generan las fisuras por las que se cuelan sospechas y dudas que harán emocionante la lectura.

  La ética de la que alardea el humano se desmorona cuando hechos, sorpresas y dilemas morales ponen en una situación límite a los personajes. La narración está cargada de ritmo sin necesitar de una escritura especialmente destacada. No hace falta. Si buscan que no-puedo-parar-de-leer, se la recomiendo. Una familia normal me ha recordado mucho a La cena de Herman Koch. Si la han leído, ya me dirán si coincidimos.

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Reseña "Una familia normal" Mattias Edvardsson


https://ellibrodurmiente.org/una-familia-normal-mattias-edvardsson/

 

realizada por Begoña Curiel.

Esta sí que es adictiva. Por explotar tanto la etiqueta, pierde valor y los lectores terminamos hartos de tanta expectativa. Aquí se cumplen. En Una familia normal no ha hecho falta un tema original para resultar efectivo. Por supuesto, tan normal no es, pero, ¿qué familia lo es? Aunque claro está, en esta historia hay un muerto... Pero si hay que resumir, la novela intriga, desconcierta y entretiene.

  Los Sandell son eso, normales tirando a ejemplares en una pequeña localidad del sur de Suecia. Adam, un respetado pastor de iglesia; Ulrika, una abogada con cierto caché y la hija, Stella, una joven rebeldilla, pero nada que sorprenda en apariencia a sus 19 años. Pero, de pronto... ¡boom!: la chica está detenida como sospechosa del asesinato de un hombre. Y ahí, es cuando te recuestas y dices: «venga, sorpréndeme» porque «he leído cosas parecidas antes».

  Primero llega la lógica incredulidad y negación de los padres: «no puede ser, es imposible, cómo va a matar nuestra hija a alguien». Después el escritor te mete por la puerta familiar y laboral para situarte. Y por supuesto, sigues sin entender. Lógico: no puede ser tan fácil si desea engancharte.

  El autor da voz a los tres y la más esperada –la confusión debe reinar para que funcione la trama–, la de la propia Stella. Tiene que aparecer en el último puesto ya que para entonces la maraña está suficientemente enredada, tejida con nudos varios que no podrás deshacer hasta el final, aunque por el camino, vas intuyendo cosas. Mattias Edvardsson se lo monta bien para que te tragues las páginas sin respirar. Ese es el mérito de la novela por muy trillado que esté el argumento de: «qué harías o hasta dónde llegarías por y para».

  El ritmo se incrementa con la desesperación y el desconcierto. Para ello, deja incomunicada a Stella. Los padres sólo sabrán de ella a través del abogado que a su vez tendrá relación con la familia (incluye una subtrama para dar jugo). Desconozco el sistema judicial del país, así que a priori el proceso resulta extraño visto desde aquí.

  Dejando esta cuestión aparte, la estrategia narrativa consiste en soltar información –no hay que perder de vista quién habla en cada momento– que enlazará e irá interpretando el lector –con miradas del pasado– hasta llegar a sus conclusiones. Algunas se van reforzando con nuevos datos y otras irán cayendo. En ese vaivén se generan las fisuras por las que se cuelan sospechas y dudas que harán emocionante la lectura.

  La ética de la que alardea el humano se desmorona cuando hechos, sorpresas y dilemas morales ponen en una situación límite a los personajes. La narración está cargada de ritmo sin necesitar de una escritura especialmente destacada. No hace falta. Si buscan que no-puedo-parar-de-leer, se la recomiendo. Una familia normal me ha recordado mucho a La cena de Herman Koch. Si la han leído, ya me dirán si coincidimos.

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