De viajes, esperas y arranques de ira



Era mi último día en Atlanta y volvía a Buenos Aires teniendo que hacer transbordo con espera en el aeropuerto de Miami.

 


El día estaba muy bueno, pero se veían unas negras nubes en el horizonte.

Antes de salir del hotel y dirigirme al aeropuerto, verifiqué el estado del vuelo en el sitio web de la aerolínea y veo que tenía un retraso de una hora en la salida por tormentas en la ruta.

Me lo tomé con calma, ya que la espera en Miami sería de unas cuatro horas, así que había tiempo de sobra, pero, cuando llegué al aeropuerto, vi en las pizarras que el vuelo había sido cancelado.

Para aquellos de nosotros que somos observadores de personas, este es uno de los momentos más ricos en ejemplos.

Como seguramente adivinarán, lo que sucedió fue que la gente se puso nerviosa y elevó su nivel de agresión entre sí y particularmente hacia el personal de la línea aérea.

Es claro que el personal no podía hacer nada, pero la gente los atacaba verbalmente como si fueran los causantes de la cancelación y tuvieran control sobre el clima.

Mientras yo permanecía observando en mi usual estado de “tranquilidad de viaje”, vi emerger lo peor en muchas personas.

¿Alguien realmente cree que obtiene un mejor servicio o alguna solución cuando trata mal al empleado que lo atiende?

Seguir leyendo el artículo en:

https://www.roiagile.com/post/de-viajes-esperas-y-arranques-de-ira



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Era mi último día en Atlanta y volvía a Buenos Aires teniendo que hacer transbordo con espera en el aeropuerto de Miami.

 


El día estaba muy bueno, pero se veían unas negras nubes en el horizonte.

Antes de salir del hotel y dirigirme al aeropuerto, verifiqué el estado del vuelo en el sitio web de la aerolínea y veo que tenía un retraso de una hora en la salida por tormentas en la ruta.

Me lo tomé con calma, ya que la espera en Miami sería de unas cuatro horas, así que había tiempo de sobra, pero, cuando llegué al aeropuerto, vi en las pizarras que el vuelo había sido cancelado.

Para aquellos de nosotros que somos observadores de personas, este es uno de los momentos más ricos en ejemplos.

Como seguramente adivinarán, lo que sucedió fue que la gente se puso nerviosa y elevó su nivel de agresión entre sí y particularmente hacia el personal de la línea aérea.

Es claro que el personal no podía hacer nada, pero la gente los atacaba verbalmente como si fueran los causantes de la cancelación y tuvieran control sobre el clima.

Mientras yo permanecía observando en mi usual estado de “tranquilidad de viaje”, vi emerger lo peor en muchas personas.

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