El circo del oportunismo y lo oscurantista montado para deleite de las actitudes y ambiciones más radicales y belicosas sigue apuntalado con su carpa firme y los payasos en pista. No parece haber variado el programa del espectáculo al que asistimos desde Marzo de 2004. El director de pista, aun siendo ya inútil en la representación de la payasada, silencia sus estrambóticas intervenciones del pasado como si nunca hubiera sido responsable de lo sucedido bajo la lona de los malabarismos constitucionales.



