. La mesa
que dirigen Elisa Loncón y Jaime Bassa, fue ampliada para integrar a todos los
sectores, con paridad de género y cupos para las primeras naciones,
desarrollando en esta difícil etapa de instalación, una labor encomiable, de
profundo patriotismo.
Las fuerzas del Rechazo de
alguna manera se han fisurado, por desgaste propio, dados los grotescos
exabruptos continuos de los constituyentes de ultra derecha, que están allí
para un objetivo comunicacional evidente de entrabar y desprestigiar, con
mentiras, el proceso que quieren ver fracasar. Pero, esto era algo previsible,
ya que nadie podría esperar una actitud distinta de personajes que
protagonizaron la dictadura y usufructuaron de ella y que desde siempre
estuvieron por defender el modelo y sus privilegios de clase.
Dicho lo anterior, la
Convención sigue su trabajo, sumando fuerza con reuniones que su Mesa Directiva
ha mantenido con la Mesa del Senado, con la Contraloría General de
la República, con la Universidad de Chile, logrando apoyos para su mejor
funcionamiento. Ha sido sintomático de la autonomía creciente que está
demostrando la Convención respecto a la SEGPRES, la gestión de apoyos de la
institucionalidad del Estado, para su mejor funcionamiento. De hecho, la
principal Comisión, de Reglamento, se encuentra funcionando en la Casa Central
de la Universidad de Chile.
Otra situación relevante ha
sido la forma prudente cómo la mesa directiva ha logrado tomar distancia de la
coyuntura política, principalmente de las elecciones presidenciales y
parlamentarias que deben realizarse este año. En esta línea, es preciso
destacar que habiendo sido la Lista del Pueblo la que logró elegir la mayor
cantidad de constituyentes, los acontecimientos de estas últimas dos semanas al
interior de ese conglomerado, tuvieron impacto en el seno de la convención. En
principio, se conoció de la pretensión de la Lista del Pueblo de excluir a la
minoría del Rechazo, de la mesa directiva ampliada, lo que provocó que dos
constituyentes de ese grupo renunciaran del mismo, declarando que no admitían
esa exclusión y que estaban por el diálogo como forma de ir colocando las ideas
que la Lista del Pueblo levantó en su propuesta. Fue en esa misma línea de
intransigencia y peleas internas, que se dio la designación de su candidato
presidencial, Cristian Cuevas, dirigente minero quien, al día siguiente de ser
nominado en una asamblea de unas decenas de integrantes del movimiento, fue
inmediatamente cuestionado por otro grupo interno y bajado abruptamente, en los
momentos que el candidato lanzaba su campaña por televisión. Aparte del
bochornoso incidente, esta situación significó que, de la Lista del Pueblo,
hayan renunciado , a la hora de esta columna, 8 constituyentes.
La improvisación e la Lista
del Pueblo y la pugna de grupos internos por el nombre del Movimiento, obedece
quizás a la forma cómo se organizaron distintos grupos, en una heterogénea
integración, a partir de manifestantes que se conocieron en Plaza Dignidad, en
los episodios del estallido social del 180. Su planteamiento
anti-neoliberalismo y la posibilidad de conformar listas de independientes,
permitió conformar el colectivo que logró elegir 22 constituyentes.
Esto ha ocurrido en el
contexto de la carrera presidencial y frente al calendario electoral
presidencial y parlamentario, la mesa directiva de la convención ha sido
categórica en términos de llamar a que no se presidencialice el proceso
constituyente. Lineamiento que ahora se fortalece con la decisión de los
constituyentes que han declarado que se alejan de la coyuntura, congelan o
renuncian al conglomerado Lista del Pueblo.
Hablábamos de cuidar la
Convención Constitucional y alertábamos del fuego amigo. Los hechos comentados
nos han reafirmado la convicción de seguir disciplinadamente el proceso
constituyente, neutralizando las acciones del Rechazo y sus medios, con la
sencilla decisión de no comprar sus fake news, informándonos de fuente directa,
a través de medios reconocidamente independientes que permitan escuchar, ojalá
de primera fuente, lo que se va debatiendo en las distintas comisiones.
Se abre la etapa crucial de
debatir los Principios que deben consagrarse en la Nueva Constitución. Como
comunicadores sociales independientes, alineados con los cambios profundos que
el país necesita, integraremos las redes que acompañan a los constituyentes
desde los territorios, desde las organizaciones sociales, culturales,
ambientalistas, profesionales, sindicales, académicas y vecinales.
En ese sentido, la
movilización social de los próximos meses será participativa, ciudadana e
inteligente, con una mirada de educación cívica, con un flujo de información
que logre neutralizar a las fuerzas del Rechazo de Salida, que están en el
duopolio de la prensa escrita, en los canales que son dominados por el
gobierno, el binominalismo o de propiedad de grupos económicos.
Estamos frente a una odisea
histórica y la movilización popular no debe caer en provocaciones. El
llamado es a cuidar que el debate fluya por los espacios territoriales,
principalmente en forma virtual, en las conversaciones necesarias en cada
pueblo o barrio del país. Esa energía podrá retroalimentar al proceso
constituyente. Mientras se camine con esta concepción, sin perderse con los
cantos de sirenas, podremos asegurar que los contenidos de fondo se debatan ,
se concuerden democráticamente y se inscriban sin miedo y con la máxima
transparencia en ese borrador. El berrinche y la agresividad de la ultraderecha
irá en crescendo, pero la razón está de nuestro lado y nada ni nadie nos podrá
arrebatar este momento histórico.
Las conversaciones en
cabildos locales son el camino. No caer en provocaciones es estratégico. El
sentido común y el espíritu de paz y justicia social, que son transversales,
nos hablan de amor y respeto a la personas y a la Naturaleza. Esa mística debe
ser inspiradora en esta hora crucial.
Periodismo Independiente, 16 de Agosto de 2021.
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