El apego es el lazo afectivo más potente que siente el ser humano para con sus semejantes buscando placer en sus interacciones y seguridad en momentos de ansiedad. Es un poderoso vínculo que, inicialmente, desarrollamos con nuestra madre (en su defecto; cuidadora) y que será determinante para nuestras posteriores relaciones afectivas. Este vínculo es crucial para sentirnos amados, seguros, protegidos y ayudados y difiere de otros en que éste no solo provee compañía sino que establece una alianza que aporte sentimientos de seguridad y pertenencia.




