Las herencias políticas, la deformación del Socialismo y el caso Cubano.

Opinión.

 

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A lo largo de la historia en medio de este complejo sistema mundo, se observa como la pugna de dos sistemas predominantes se plantea sobre el tablero político: Socialismo vs. Capitalismo. Ambas visiones del mundo comparten realidades sociales miradas disminuyendo o ampliando la escala de la sociedad: lo individual y lo colectivo, la apropiación o distribución de la riqueza y finalmente la estructura (o superestructura como diría Gramsci) sobre la cual se erigen las instituciones creadas por los acuerdos políticos y sociales.

Suele suceder que la mano oculta, las agendas no dichas en términos políticos terminan "sin querer queriendo" apoderándose del esquema social que otrora se pretendía emancipar. El capitalismo haciendo alarde de aquel espíritu individualista sugiere el monopolio (explícito e implícito) como elemento de control económico-social, como máxima instancia de su gesta. El socialismo en la colectivización, en la suma de las partes dirigidas por un poder estatal supremo por lo general encarnado en un hombre (líder) o conjunto de hombres para regir el destino social, pero a decir verdad, en esa macro escala ¿Qué desea la gente? ¿Qué desea el ciudadano común?¿Qué elementos quedan secuestrados en esas tensiones dialógicas? Lejos de estas teorías compactadoras de la realidad, simplificantes y altamente totalitarias, existen realidades que forman parte de las micro dimensiones.

La dimensión microeconómica.

Las micro dimensiones del ciudadano van tendientes a disfrutar, vivir, y aportar a la sociedad a la que vive, acumular provisoriamente riqueza (apropiación producto de su trabajo directo), y otorgar el producto de su trabajo a la sociedad, en un modo de adquirir dignidad, de superarse día a día, de verse reflejado en eso que trabaja, pero que en las esferas de las élites, no confluyen estos intereses particulares a los deseos del poder absoluto. A partir de esa dicotomía, se hace necesario para estas élites (Capitalistas o Socialistas) hacer perdurar su hegemonía, su poder coercitivo para que el caos (lo contrario a lo deseado) no se apodere de la siempre tensa, siempre fascista, siempre totalitaria paz social.

En ese orden de cosas, pues se erigen por el lado del capitalismo las grandes empresas acumuladores de capital que hacen "lobbies" a favor de su modo de ver las cosas y a su vez eso se hace gobierno (estado preferentemente Burgués), en tanto en el socialismo, un líder acompañado de un conjunto de personas por lo general con ideales de libertad, igualdad, justicia, postula la reorganización del estado y de las instituciones para ejecutar este colectivismo controlado, pero siempre deformado luego de las muertes de sus líderes originales. 

En la lógica del capital la ciudadanía no tiene mucho que hacer, lo privado tiene un manto sagrado, y el ejercicio del poder es heredable, en la lógica socialista deformada tristemente se propugna lo mismo, lo hereditario como máximo exponente de estabilidad, pero de forma distinta al capitalismo, este se establece sobre las bases de la política de forma directa, sobre la voluntad popular, cuestión que termina vulnerando y sacrificando los deseos del pueblo en una enajenación peligrosa que históricamente ha llevado a las revoluciones a los más rotundos totalitarismos y fracasos históricos.

Los casos fallidos del socialismo y sus herencias.

El caso Cuba, el caso Venezuela, en la América Latina aún cuando erige monumentos a la soberanía y a la autodeterminación, sometidas a feroces bloqueos por intentar imponer un modelo distinto al paradigma eurocéntrico, ha cometido grandes errores en su encuentro con los pueblos. Con tendencia muy marcada se observa cómo se elevan las diferencias en lo que otrora se pretendía eliminar: las élites políticas. Éstas, en absoluta comodidad, lujo y ostentación gracias al poder estadal, le piden a los pueblos que resistan las amarguras y el hastío, mientras estos, comienzan a usar estrategias que otrora combatían, argumentaban y "luchaban" encarnizadamente por sustituir: las armas melladas del capitalismo. 

Las falsas consignas, la liquidación de la lógica se subordina a la propaganda de mantenimiento del poder, el hambre en el pueblo acusa a un solo responsable, el imperialismo, cuestión que no está en duda, pero ¿Y la responsabilidad local y el desarrollo local?¿Realmente se puede hablar de revoluciones sin transformación y empoderamiento popular?¿Continúan las consignas y las categorías tapando los sinsabores de pésimas gestiones?.

No me quiero referir a la llegada al poder de líderes Revolucionarios, Lenin, Fidel Castro o Hugo Chávez, en honor a la verdad, los pueblos de la antigua URSS, Cuba y Venezuela canalizaron a través de estos personajes el resurgimiento del espíritu del todo, de la solidaridad, de la posibilidad real de un mundo distinto a través de la voluntad política, de dignidad profunda ante los deseos de las potencias de turno, con un marcado interés en el desarrollo endógeno, sustentable, etc. Me refiero a sus sucesores pseudo hereditarios y a la errática visión totalitaria que instauran para no verse derrocados ante su accionar mediocre.

Anomalías sociales de poderes heredados.

Gestiones de Corrupción, tráfico de influencias, peculado de uso, complicidad generalizada, ruptura de cánones de convivencia, creación de legislación para colocar la bota de la opresión al pueblo, para que no chille, para que no grite el descontento, pero con elementos televisivos, eventos de masas que invitan a no juzgar la realidad, por miedo o por apabullamiento. En estas sociedades, los líderes originarios consagraron su vida al logro de un ideal en común, de las más sublimes ideas de un mundo distinto, le sucedieron hereditariamente (por un férreo poder del partido, o por designación del líder originario) personas cuyos méritos fueron alcanzados por ser ejecutores, buenos amigos, manos derechas, familiares, sumisos al poder indiscutible del líder, pero que por lo general llegan a su nivel de incompetencia en la militancia y pretenden el poder del líder, no para accionar, sino para gozar, no por convicción sino por hedonismo.

Ante esto, los pueblos atraviesan un profundo duelo y la desintegración de los elementos de lucha contra el imperialismo, se someten a una prueba de orden ¿Quienes están mandando?¿Cómo se encuentra el pueblo, cualitativa y cuantitativamente?¿Qué justicia existe?¿Que diferencia la élite socialista a la elite burguesa?¿Serán estas élites diferentes dimensiones del culto al ego, al individualismo?¿O será que siempre nos tomaron el pelo? De allí que en lo concreto la respuesta cubana sea tan evidente ante la comunidad internacional.

Percepciones de la realidad cubana.

Pretendo hablar de Cuba, un pueblo hermano del venezolano, de un gran corazón, pero que no es pendejo. Cuba hoy en día no pide capitalismo, pide ser el regente de la política pública, elemento secuestrado por las élites políticas gobernantes. Piden bienestar, cuestión que no está desligada del socialismo, piden participación, protagonismo, posibilidades de transformación de su realidad, no piden capitalismo, piden coherencia política, piden que no se les tome en cuenta sólo en períodos eleccionarios sino que su voz esté presente en la cosa pública, piden que se desarrollen los elementos básicos de la economía, piden poder ejercer sus carreras universitarias, piden por sí mismos, pero piden por todos, Ubuntu le llaman en el África, aquí queremos llamarlo solidaridad. La unión de los pueblos para manifestar, para protestar, es el elemento a lo que le temen las élites, si el gobierno cubano no atiende ese grito a la vida, al derecho a la protesta, ese pueblo está destinado a hacer cumplir su soberanía de manera forzosa. 

Ante el análisis de la situación cubana, hay que despojarse de partidismos, hay que buscar la esencia, el fondo, el indiscutible padecimiento, el dolor, las carencias, que evidentemente son propinados desde el imperialismo con el cruel bloqueo de más de 60 años, pero pensar en las fuerzas propias, en las opciones para desarrollar la economía desde dentro hace parecer a los herederos de las revoluciones (me refiero a los gobernantes) como altos incapaces ante las necesidades de los pueblos, y así lo registrará la historia.

El socialismo y el capitalismo no se extinguen, se reajustan, el socialismo debe estar acompañado a profundas conceptualizaciones democráticas, diversas, como árbitro que determine el destino de las sociedades, la Dictadura del Proletariado no como el ejercicio directo de un dictador o dictadores frente a la sociedad, sino como el poder estatal, ejercido por servidores sociales, por individuos que manden obedeciendo los dictámenes del pueblo, le llaman "El poder Obedencial". 

Valga la instancia para señalar que las transformaciones que pide el pueblo cubano no se circunscriben en un sistema distinto, sería obviar el devenir histórico y la resistencia del pueblo ante el bloqueo, sólo exige Democracia plena, soberanía plena, anticolonialismo pleno, el capitalista que piense que la situación cubana es a favor del sistema que él defiende, le invito a pensarlo de nuevo. 

Por último considero que, los poderes heredados nunca han sido viables, a la larga se anida el descontento y une de forma intangible a la sociedad, empujando irremediablemente a revoluciones, de mayor contundencia que las anteriores.

UNETE



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