En esta época que se aproxima ya la navidad, la polución propagandística no favorece el amor soñado, que está impregnado en los auténticos caminos de la vida. A lo largo de ella vivimos un sinfín de experiencias unas pasan desapercibidas otras parecen no querer marcharse y estas hacen que nuestro mundo gire en torno a estímulos engañosos que nos extravía de nuestra única necesidad que es amar, formándose un rompecabezas difícil de armar. Realmente no existe tal necesidad de ser amados, ni de ser importantes, estas son solo necesidades del ego, nuestro yo no tiene interés en estas cosas, ya tiene todo lo que necesita para ser feliz, cuando logremos ver esto estaremos en camino a la libertad. Somos analfabetos en la expresión de sentimientos.




