"El hombre prudente ve el peligro y se protege; el imprudente ciegamente avanza y sufre las consecuencias" (Pr. 22: 3)Es un proverbio que me encanta y me confronta cada vez que lo leo, ya que me obliga a mirar ciertos hechos en mi pasado de los cuales realmente me arrepiento, los cuales me llevaron evidentemente a tomar ciertas decisiones que como resultado tuve malas consecuencias de mis acciones. Incluso decisiones que en su momento fueron insignificantes pero que con el tiempo me costo sufrir el resultado.




