Evaluación de la portabilidad financiera

La portabilidad financiera se encuentra próxima a celebrar su primer cumpleaños y en este recorrido se ha logrado en parte el cumplimiento de los objetivos por los cuales se implementó. 

 


En reciente publicación en un medio digital durante el mes de junio se dedicaba espacio para recordarnos que la portabilidad financiera se encuentra cercana a cumplir un año. Consideremos que la portabilidad financiera lo que instala en nuestro mercado financiero es posibilitar a los usuarios que puedan cambiarse con sus productos de una institución a otra, alimentado esto por la búsqueda y oferta de mejores condiciones a las que se dispongan en la entidad de la que pretende salir.

Al respecto, algunas de las cifras compartidas son decidoras.

En la actualidad son alrededor de 500 usuarios los que día a día solicitan cambiarse de institución. No obstante, en un principio las peticiones llegaron a 3.000.

En la misma línea, en todo este tiempo son alrededor de 320 mil las solicitudes de portabilidad que se han presentado, en donde los créditos hipotecarios representan la gran mayoría.

Ahora bien, tratándose de la efectividad del trámite realizado, un 40% de ellos concluye exitosamente, lo cual implica que el motivo de cambio se cumple, es decir, se obtienen mejores condiciones. Al respecto, hay que especificar que en el porcentaje mencionado, también se encuentra contemplado aquellas situaciones en que los usuarios que pretendían cambiarse lograron mejores condiciones de sus instituciones.

Por otra parte, respecto de la diferencia, esto es el 60%, es mencionado que la mitad de ello no se concreta debido a que la oferta crediticia ha concluido y por tanto el incentivo de cambio desaparece. Mientras que la otra mitad se encuentra a la espera de una respuesta a sus tramitaciones.

Tratándose aspectos de interés desde el gremio que reúne a las instituciones financieras, esto es, la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (ABIF), hay dos que resaltan: a) operadores financieros no integrados a plataforma del que forman gran parte de la industria financiera, lo que perjudica el intercambio de certificados; b) Algunos Conservadores de Bienes Raíces (CBR),  particularmente de regiones, no están plenamente al día con los requisitos documentales que la operatoria involucra, solicitando documentos innecesarios que afectan completar apropiadamente la portabilidad.

De lo anterior, a lo menos habrá que establecer las medidas pertinentes que permitan a las instituciones rezagadas se integren a la plataforma facilitando el intercambio documental, así como también habrá que poner al día a los CBR a fin de actualizar sus procesos y/o requerimientos documentales, a fin de evitar soliciten documentación innecesaria. Tanto una como otra instancia de las mencionadas, con las deficiencias en su quehacer, terminan complicando a los usuarios, y particularmente afectando la funcionalidad y aporte positivo que se supone venía a brindar la portabilidad financiera. Al respecto, la entidad fiscalizadora pertinente seguramente deberá proceder con algunas medidas que permitan que las deficiencias anteriores se ajusten a los requerimientos que hagan de la portabilidad financiera un proceso fluido, ágil y pertinente a las necesidades para las cuales se implementó.

Mauricio Andrés Burgos Navarrete

UNETE



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